Que me devuelvan a mis muertos

Lo que más me fastidia de esta 'imposición' , o más bien 'aceptación' pazguata de estos festejos, es la frivolidad con la que abandonamos nuestras propias supersticiones y adoptamos otras que me parecen más folclóricas y extrañas. Si nuestros miedos están ligados a los muertos, al terror a esta Mujer que tan fría nos han pintado, ¿ a qué vienen esos festejos de patéticos carnavales? ¿ esas extrañas calaveras hechas de calabazas? ¿esos vestidos lúgubres, cuando no hay nada más tétrico que nuestras propias ánimas, un día amigas , familiares y misteriosamente amenazantes una vez traspasadas las fronteras de la vida?
Quiero que no me priven de mis miedos de niño, de los sonidos lúgubres de las campanas que tañían a muerto la noche de los Difuntos. Quiero volverme a tapar la cara con mantas y sábanas, para que ninguno de esos espíritus pueda llevarme a ese mundo oscuro y negro donde habita la muerte con sus muertos. Quiero 'vivir', es un decir, esa fiesta 'ambigua', que casi sin solución de continuidad pasaba de los 'Difuntos' a todos los 'Santos'. Nunca supe qué es lo que tocaba celebrar, si la Muerte o la Vida Eterna.
Y sigo sin saberlo. Pero que no me vengan con 'calabazas', por favor.
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