"Lubitsch or not to Lubitsch"

Conocía a Lubitsch, había oído hablar de su "toque" del que dicen era " como el aroma de un buen vino que todo el mundo detecta y degusta pero que nadie acierta a explicar del todo". Eso es lo que ocurrió a mí anoche, al acostarme con él, me emborraché un poquito "beber o no beber". ¿Debo aclarar esto, sin que se interprete bien? Quiero decir que metido en la cama, y conveniente instalado con el portátil encima me dediqué a saborear su "To be or not to be".
Aunque no tengo nada de experto cinéfilo, me admiró la brillantez de sus diálogos, el ritmo que imprime al relato, el sutil manejo del humor, la ironía, la crítica social y política, la habilidad para mover a los personajes, el cuidado minucioso de cada escena , de cada plano. ¿Quién dijo que para hacer una gran película se necesita mucho dinero , subvenciones y apadrinamientos varios? Lo que se precisa es oficio y sobre todo talento para sacar rendimiento a unos escenarios de cartón piedra, no costosos desplazamientos a paises lejanos o suplir con "efectos especiales" la carencia de arte y de talento. Saber sugerir , no mostrar, dejar que el espectador complete y cree su propia película... Así transcurrió una hermosa noche con Ernst Lubitsch.
Tenía 55 años cuando murió. Al termiar el entierro, Billy Wilder dijo a William Wyler: “Se acabó Lubitsch”. Y Wyler contestó: “Peor aún, se acabaron las películas de Lubitsch”
Comentarios