En torno a la “Tournée de Dios”

“Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente”.
El segundo, Jardiel Poncela, escribió una disparatada, tierna ,divertida pero seria novela a la vez: “La tournée de Dios” en que también exorciza sus propios demonios , burlándose con gracia de la imagen que los humanos nos hemos hecho de ese SER que a todos nos gustaría que existiera como cada cual lo imagina. La dedicatoria de su novela dice así: “ A Dios que me cae muy simpático”. Y la verdad es que nos muestra un Dios simpático por cercano, que toma el tren, que debe pedir prestado el traje al revisor porque los ‘fieles’ fanáticos le han dejado desnudo, un Dios que bosteza y se aburre escuchando el Te deum, como cualquier ciudadano . Un Dios que no suelta discursos ni bendice la mesa en el banquete en su honor, sino que simplemente suelta un “Hijos míos, buen provecho”, aún bajo los efectos soporíferos del ‘Lacrimae Christi’ y después de haber dado cuenta de los ‘tocinos de cielo’, ‘los huesos de santo’, y el ‘cabello de ángel’ que los pelotas de turno habían preparado en su honor.
Quizás todos necesitemos de ese Dios antropomorfo, a la medida de nuestra ‘realidad’ , que así es como la Humanidad ha hecho a sus dioses. Porque como dice el tercero de los citados, Eric Fromm, la necesidad de amar, la necesidad de amar a una figura que hemos convenido en llamar Dios o dioses “está en la ‘separatividad’ y la necesidad de superar la angustia de la separatividad por medio de la experiencia de la unión “. A medida que hemos sentido menos miedo hemos ido haciendo imágenes de Dios distintas, según nuestro desvalimiento: primero fueron figuras animales, al sentirnos aún ligados a la Naturaleza, más tarde fue adoptando figuras más humanas, femeninas en algunos casos, masculinas en otros, politeístas , moteístas . Pero siempre queda en nosotros la dificultad de asumir que estamos desvalidos.
Es lo que Jardiel confiesa en su poema, que tomo del libro de su nieto Enrique Galud, "Enrique Jardiel Poncela La ajetreada vida de un maestro del humor"
“Señor , Te llevo en la mente
sin cesar; seguramente
porque, como hombre, Te temo
y porque enfermo y doliente
aun llego al máximo extremo
de imaginarte clemente” ...
Eso temor innato, fruto de la inseguridad humana, es del que se han aprovechado todos los que en su nombre han creado las distintas religiones. Por eso, leo con placer, con gusto, esta divertida “Tournée de Dios”, cuyo aniversario celebramos en estos días de mayo. (Seguiremos comentando esta “Vuelta de Dios” por su Tierra)
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