La vida es puro teatro

Ser profesor , es cambiar de público, cada año, a cada hora. Cada día es como representar una nueva obra. Los hay en que el papel te sale ‘bordado’, otros sin saber por qué, estás para que te silben y abucheen. Esta mañana me he presentado, nos hemos presentado, actor y público y ambos, creo, hemos sentido buenas ‘vibraciones’, como dicen los cursis. Se ha roto el hielo del primer encuentro y podemos afirmar , sin gran margen de error, que la temporada puede ser buena, si ningún elemento extraño lo entorpece.
Cada vez más el ‘público se va internacionalizando’. Ellos, que serán a la vez público y actores responden a una imagen que pertenece al ‘casting del azar’: moldavos, chinos, ecuatorianos, senegaleses con nombres extraños Mihail, Fraylin, Lucía Estebanía, Omar, Emelyn, Gheorghe, Jun Jie... Un moldavo, recién llegado, que no comprende una sola palabra de español y que parece que entiende algo de francés, pero cuyo rostro cuadrado, hermético, no da señales comprensivas de que te entiende. Hay que recurrir a un intérprete que ya conoce las dos lenguas para traducir las mensajes a su paisano.
A pesar de todo, nada que ver con esa imagen agresiva, desvergonzada, altanera que nos mostraban los medios en un vídeo que no responde a la realidad corriente. Es verdad también que mi juicio puede resultar parcial, porque el público ante quien tengo que 'actuar', ha ‘elegido’ la materia que yo imparto, porque le gusta, y esto es muy importante.
De todos modos tiempo habrá de hablar de éxito , fracaso o algo que no sea ni lo uno ni lo otro, una actuación discreta en este peculiar escenario.
Comentarios
Yo me he pasado del amarillo al rosa, porque estoy de regreso, en recuerdo del entrañable Manolo Summers