La voz que clama DESDE el desierto
¿... clama EN el desierto?

Pero ese problema que pesa y ha pesado sobre los distintos gobiernos españoles que, por distintos intereses, han mirado hacia otro lado, no me corresponde a mí describirlo y analizarlo cuando hay alguien que puede hacerlo con más claridad, más contundencia y más elementos de juicio . Es lo que hace Fernando que está ahora en aquellos territorios tratando de vivir el día a día de los refugiados saharianos que reciben la solidaridad de ciudadanos y organizaciones españoles cuidadosos de sostener y ayudar a los 200.000 saharauis que defienden su identidad ante el acoso marroquí y el olvido de las naciones encargadas de hacer cumplir los acuerdos firmados.
Él está allí, yendo de campamento en campamento, de wilaya en wilaya, visitando a los nómadas que pastorean sus rebaños , saboreando sus tés de vida, amor y muerte, disfrutando de su hospitalidad y compartiendo su escasez. Así lo cuenta este corresponsal improvisado en la Tribuna libre que hoy publica un diario local y que les invito a leer y sentirse, al menos por unos momentos, junto a esos niños, mujeres y hombres que llevan soñando su tierra liberada durante más 31 años. Mientras nosotros malgastamos nuestro tiempo en discusiones vanas, en palabras reivindicando si las mujeres son discriminadas por perder ‘coronas de reinos vanidosos’, hay otras que duermen bajo la lona de una jaima. ¿Quién reivindica sus derechos? ¿Cuántas tertulias del hígado, cuántas portadas de periódicos, muestran sus caras?
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" Sahara: 31 años de resistencia".- Fernando Llorente (Diario Montañés, 21 de febrero 2007)
Foto: Carmen Calderon
Foto: Carmen Calderon
Comentarios
Somos un atajo de paletos nuevos ricos, incapaces de exigir a nuestros dirigentes que cumplan con su deber.
La sociedad española es muy solidaria en un "arreón", en una situación de emergencia. Pero olvida con igual rapidez. Y si, además, ignora estas otras emergencias, o no se quiere enterar de este tipo de genocidios, el resultado es esa dramática situación que vive el cada vez mas acorralado pueblo saharaüi.
Pero hay que consentir y reirle las gracias al morito de Rabat, no sea que se nos enfade alguien.
¡Qué vergüenza propia y ajena!