La vida en las palabras

Si hoy le dio por la Palabra es porque oyó frases , modismos que utiliza o ha oído, sin preguntarse nunca qué había detrás de alguno de esos, que camuflado en una expresión pasaba desapercibido sin conocer su significado.Esta explicación tan barroca para expresar que ha repetido u oído cientos de veces : “ Me importa un bledo”, sin preguntarse qué es un “bledo”, o sea que le importaba ‘eso’ lo que fuere. Cree que en estos casos Internet, aunque con alguna razón tenga muchos detractores, sirve para poder disimular , disimular tan sólo, su ignorancia y la de muchos otros. Hoy con un toque de tecla puedes acceder a mil fuentes de información, unas más solventes que otras.
Y así, a un toque de tecla, pudo saber de una vez que el ilustre ‘bledo’ es:
-“una planta anual de la familia de las Quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos axilares”.
Y siendo así, no le ha quedado más remedio que pedirle perdón al tal tallo por haberle importado, hasta ahora, tan poco. Y perdonado ha quedado, porque don ‘Bledo’ es todo un señor, talludito, pero señor.
En ellas estaba cuando no sé sabe por qué, oyó eso que tanto le mencionaron de pequeño madres que exageraban claramente sus supuestos ‘desmanes’ o ‘desmandares’: “ Me traes por la calle de la amargura”. Reflexionó entonces y sintió la necesidad de ubicar tan famosa calle en algún lugar geográfico para ver por qué calles han andando y andan tantas preocupadas progenitoras. Existiendo como existe hoy el GPS , se ha enterado que quiere decir Sistema de Posicionamiento Global y que andan por ahí veintitantos satélites sincronizados para poder localizar cualquier, ciudad, cualquier calle, cualquier edificio de este nuestro planeta, le ha preguntado que le localizara la famosísima “calle de la Amargura”. No podía imaginar la de calles de ‘ amargura’ que existen en ciudades españolas o americanas de habla castellana y la mayoría de ellas con no excesiva buena fama: "en la calle de la Amargura y su entorno venden 10 mil cajas de cerveza por mes, en 25 bares y restaurantes. Eso significa, en promedio, unas 320 cervezas por día por negocio"... “Los defectos de falta de calidad de vida que existen en la calle de la amargura han aumentado debido a que el sitio está saturado por una mayor cantidad de gente...” y así en Caracas, Tarifa, Málaga y más sitios. Ahora ya comprendo por qué la madre de mi vecino decía aquello de su hijo. Deberían haberle apellidado el Amargo, pero no creo que fuera para tanto.
Ahora que tampoco quedaba bien parado cuando le decían en casa aquello de "eres un sansirolé”, sin que él acabara de captar los todos los matices que implicaba el término. Pero para eso Internet ofrece diversas fuentes y con todas ellas permite aproximarse al significado. Así aparte de lo que dice algún diccionario: ‘bobo, tonto, necio, memo, papanatas’, toda una panoplia de piropos, hasta se reconcilia con su tierra. Hablando del término que hoy le vino a la cabeza Amando De Miguel , metido a filólogo, cuenta esta anécdota:
-“Luis Lavado (Houston, Texas, USA) recuerda que su madre, en Salamanca, lo llamaba de chico "sansirolé de La Habana". Está muy cerca del "sansirolé bendito" que decía mi madre en Zamora. Está claro que el tal Sirolé era un santo un tanto pasmado. Espero que algún libertario curioso nos dé cuenta de las andanzas de San Sirolé. Habría que recuperarlo para entender la política actual.” De donde deduce que en tierras zamoranas y salmantinas las madres debían ser muy devotas de San Ciruelo que debió ser el causante de esta desviación léxica, según afirman los entendidos.
Me encanta esta historia íntima que circula por la vena de las palabras. “Algún día me pondré a investigar modismos más modernos” me ha dicho mi amigo, que no sabe muy bien de donde procede ese “me mola mazo”, “ lo he pasado yupi o dabuti” y otros modismos más de moda. Él se quedó en lo de “caen chuzos de punta”, por ti “bebo los vientos”... El ‘menda lerenda’ también es de esa época. ¡Vivan las palabras!
Comentarios
Ya me contarás, si quieres.
http://www.rtve.es/files/72-15724-AUDIO/20070204_RNE_Noes_TerceraHora.mp3
Como anécdota: En La Aldea del Arce donde resido se sigue llamando C/Amargura la que va de la puerta de la Iglesia a la C/Calvario, que acaba, como su nombre indica, en un "calvario"
(como no sé si en Cantabria se estilan, le diré que es una maciza construcción de piedra rellena de tierra sobre la cual se colocan tres cruces y en ocasiones se plantan olivos).
Hoy estoy "docente"...
Sí recuerdo que en mi Salamanca infantil, el primitivo campo de fútbol se llamaba "El Calvario", que debió de ocupar el sitio de un antiguo 'calvario' situado en las afueras de la ciudad que no llegué a conocer.
Siempre es un placer aprender cosas nuevas.