Viejos modos , nuevos modales

Hoy día, una cosa de mucha menos trascendencia o contundencia puede provocar serios problemas jurídicos y algún ‘arreglo de cuentas’ a la misma puerta del colegio o del instituto por parte de unos padres ‘protutores’ de sus hijos que te endilgan una soberana paliza por un “ Juanito estate quieto”. Si no es que el retoño se haya encargado ya de haber roto las gafas, o las narices mismamente, al profe que le llamó la atención por estar grabando a punta de navaja: “ I love you Carolina” o “ me cago en tu p.m.” en el pupitre.
Aquí tienen una muestra del ‘antiquus modus’ que a veces me aplicaban cuando me cogían mirando a las musarañas. Era una manera, como cualquier otra, para ayudar a ver las estrellas en vez de esos hocicudos sorícidos
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