martes, enero 22

Y si habla mal de España... es español

Oyendo hablar un hombre, fácil es
saber donde vio la luz del sol.
Si alaba Inglaterra, será inglés
Si os habla mal de Prusia, es un francés
y si habla mal de España... es español.

Joaquín M. Bartrina

Mañana, (hoy), se pone a la venta el último libro de Fernando Sánchez Dragó. El domingo pasado el diario “El Mundo” extractaba en su suplemento “CRÓNICA” uno de los capítulos de “ Y si habla mal de España ...es español”. Conociendo un poco al personaje y leyendo la presentación y el extracto, es seguro que el libelo en cuestión suscitará ‘división de opiniones’, taurinamente hablando. El autor no suele dejar indiferente a nadie. Él lo sabe, le encanta el ‘personaje’ que él mismo ha creado, lo alimenta, porque es la mejor manera de que se hable de él, y de paso ‘de su libro’, como diría su amigo Paco Umbral.

Por el tono del capítulo leído y conociendo por encima a su autor, más que un libro, parece un panfleto contra una España que no le gusta, porque se sabe formar parte de ella. Los que tomen al pie de la letra lo que en él se escribe, y no tengan en cuenta las circunstancias de autor y personaje, arremeterán contra él con ‘furia española’, como corresponde; al igual que los que aplaudan y coreen con ‘fervor español’ lo que en él se ataca, ridiculiza, selecciona y denuesta. Como dice al principio del capítulo citado:

“Lo malo -lo peor- de España es que no hay forma de que pase inadvertida. No cabe ignorarla. Se mete por las pupilas, atruena los tímpanos, hiere la sensibilidad, ofende la inteligencia. Su personalidad, qué duda cabe, es acusada. Quien llega a ella, indígena o forastero que sea, no puede mirar hacia otra parte. El país lo absorbe, lo implica, lo complica, lo incorpora a su metabolismo.
Eso mismo ocurre con su autor. No pasa inadvertido, se mete por las pupilas y atruena Si uno se echa en sus brazos, ‘lo absorbe, lo implica y lo incorpora a su metabolismo’. Quizá al Náufrago no le importe demasiado metabolizar algunas de las cosas que dice, porque desde siempre, los primeros que hemos criticado a nuestro país, sus costumbres y el modo de actuar de sus gentes, somos los que nos llamamos españoles. Lo que pasa es que no nos gusta que otros nos lo echen en cara. Ser español, es por definición , ser ‘excesivo’. Excesivo en los fervores y excesivos en los denuestos.

Así lo define el autor del ‘panfleto’, tomando la palabra en su más auténtico sentido : "opúsculo de carácter agresivo"
“ España: un callejón de incierta salida, un sacramento diabólico que imprime carácter, un hostión en el alma que deja imborrable huella, una Fuenteovejuna de la horterada y la chabacanería, un muestrario de pecados capitales, un circo de agresividad y desafueros, una gigantesca vaquería de mala leche, el reino de los pícaros, la escenificación ininterrumpida de un delito coral, individual y permanente.”
El Náufrago leerá el libro, sonreirá, se sonrojará, pensará quizá “¡qué exagerao!, pero le gustará cómo lo dice. Porque más allá de la demasía, reconocerá en él al
“ Español palurdo, español desarrollista, español de sopa boba y chalé adosado, español de telecaca, español de fútbol y Fórmula Uno, español antitaurino y multiculturalista, español políticamente correcto, español zafio, español de piercing o de cadenilla de plata, español que no lee, español que ya ni siquiera sabe hablar en español, español, simplemente, de nuestros días ” 'Y si habla mal de España... es español',

....
NOTA:

Esto es lo que el Náufrago escribía anoche, un poco antes de irse a la cama. Hoy ha encontrado ya el libro en la librería, el día en que oficialmente sale a la luz. Ha leído la introducción, y ya sabe algo más sobre la 'génesis' y las 'emociones' que han movido al autor a escribirlo.

El libro consta de tres partes. La primera "De la España Mágica a la España Hortera", fue escrita entre julio y agosto del 2006. La segunda que se titula "A contraespaña", la escribió en los veranos del 2006 y 2007, era la necesidad de expresar un desahogo , la cólera y el resentimiento por el asesinato de su padre al principio de la guerra civil y sus consecuencias para él y su familia. La tercera, aunque aún no sabía si el editor se atrevería a mantenerlo, se titula " Arriba España".

Con estas premisas y dentro de estas coordenadas, se puede afrontar la lectura con un criterio. Según el autor será su último libro dedicado a España. Es tan sólo un grito de alerta por lo que está sucediendo y lo que pueda suceder después de marzo. De acuerdo con el autor, dada su 'visión' de la España 'mágica' y su España 'hortera', no parece que soplen vientos esperanzadores...Por lo que a él respecta, si sus temores se hicieran realidad, guarda en la recámara una 'sonata y fuga', a su manera. " En lo que a mí respecta, siempre cabrá la fuga".

A pesar de tales augurios, el Náufrago leerá el libro, aunque sólo fuere por oír otros discursos distintos a los 'bienpensantes ' con los que nos regalan los oídos a diario. Hoy mismo, ante los vendavales que azotan la economía, el beatífico Solbes pide calma: "tampoco hay que exagerar". Y , qué coño! también sienta bien leer opiniones políticamente muy incorrectas.

3 comentarios:

Shiva.Dionisos dijo...

En mi opinión este libro es otro de los suyos donde lo único que leemos entre algunas verdades,es el Ego de Dragó expresandose de manera desdeñosa contra todo español, que no deja de tener razón en muchos aspectos, pero, a mi entender, exagera demasiado.

Una de sus opiniones es que los españoles son cainitas, fratricidas y que España fue creada, que no fundada -hablando como él- con la división y por eso odia su país, "que no su tierra", pero lo que se nota es que en esa división de España, que tanto odia, él no es imparcial, porque ya que odia tanto la división, que no se defina por ningún bando, que tiene derecho a hacerlo, pero que no me venga con el cuento de que odia el cainismo y la división española cuando el libro es un panfleto de la derecha, pro PP, anti-migración, fascista, (no soporta a los inmigrantes obreros, luego a los inmigrantes cultos los cita y los valora como a Alejandro Jodorowski.

Según dice Dragó, quiere irse a vivir a una tierra como Japón por ser mucho más avanzada que España, lo que le convertirá en un emigrante, y español, no apátrida como él dice ser. Puesto que él parece tener todo lo negativo que refleja en su libro sobre los españoles. Todo lo que odia de España es lo que él representa, y podemos decirlo con conocimiento de causa, ya que el ochenta por ciento de este libro lo dedica a hablar exclusivamente de su persona.

Es un libro incoherente porque más que hablar de España, habla todo el tiempode sí mismo, "mire usted" si es pesado el hombre que en medio del libro y para defender la tauromaquia, que a mí
también me gusta y en lo que dice sobre ella estoy de acuerdo, se auto entrevistó a sí mismo con un interlocutor imaginario ¡El cual se asombraba de las opiniones del Dragó y no dejaba de entrever cierta admiración!, es como él cree que le vemos desde fuera, cuando lo único que vemos en él es un hombre con un Ego desmesurado, impropio de una persona mínimamente evolucionada, que presume de conocer el budismo o hinduismo ... Ay cuánto le queda por aprender de esos maestros a los que dice tratar.

Hago hincapié en esto porque éste es un hombre que ha estado en contacto íntimo con el conocimiento sagrado de la India, de los chamanes, del Zen, el Tantra, ha leído y sigue leyendo a Alain Danielou con lo "superior" que es el pensamiento de este último, para a sus setenta y tantos años no haber aprendido absolutamente nada y dar muestras insoportables de inmadurez. Dragó siempre dice que él no trata de hacer prosélitos, pero se la pasa provocando, cree él, con sus opiniones "sui generis", también lo cree, y promoviendo sus creencias y estilo de vivir, ¿no se da cuenta que a nadie le interesa su persona?, que cuando leemos un libro escrito por él, queremos saber de lo que tiene que escribir, no tanto de él y de su insaciable necesidad de expresarse.

El libro entero es tan reiterativo, que se cita a sí mismo todo el tiempo en artículos del periódico que ha escrito a través de los años, cita hasta el aburrimiento sus otros libros Es el colmo de un hombre que todavía le falta mucho trabajar su mente y su ego, es necesario que éste mengüe para que él crezca como escritor.

Todo el abanico de sinónimos, adjetivos y vocablos que Dragó desborda en sus descripciones, sin duda mostraría su erudición, cultura e inteligencia, que las tiene, -aunque esta última no tanta- si no resultaran tan exageradamente excesivos e innecesarios, que convierten el libro en un auténtico "ladrillo" que nos invita al bostezo. Este parece ser el mensaje de Dragó :
"¡Léeme, soy especial!!!". Dragó... que ya hace muchos años que nos afeitamos ¿eh?.

¿Este afan en demostrarnos que él es un sabio no plasmará en realidad que lo único que tiene es un cerebro lleno de condicionamientos nacionalistas, facistas, orientalistas y un montón de cosas de las que él mismo no se ha liberado?. Utiliza sus prácicas espirituales sólo como una pose, para decirnos que es muy interesante y que sus creencias son profundas. Pero no aprendió nada de esas prácticas tan discretas y que suelen pasar desapercibidas.

Expresa el pensamiento de Alain Daniélou y Nietsche y es lo que más admiro de su obra, porque también considero que el mundo occidental debe volver al paganismo y rescatar sus raíces. Como
dije al principio, muchas ideas son buenas, sobre todo las que adopta de Daniélou, de manera prácticamente literal.

El libro acusa al cristianismo y del monoteísmo, con lo que estoy totalmente de acuerdo, occidente debería liberarse de eso. Dragó define el pensamiento judeocristiano como peligroso y conflictivo, para en otras páginas, defender la enseñanza católica en las escuelas como todo buen hombre de derechas, contradiciéndose totalmente con el pensamiento de Shiva y Dionisos, al cual él dice pertenecer. En realidad lo que este hombre necesita es definir su pensamiento si piensa seguir escribiendo, ya que los pensamientos fluctúan y a él parece que le cambian a una velocidad estrepitosa.

Dice que odia la política y que no hablaría de ella, pero el libro es un panfleto político de crítica al PSOE y sobre todo a la persona de Zapatero, "Bambi", como él se empeña en llamarlo
despectivamente, y no menciona ni por asomo la España de Aznar, ¿tendrá miedo o vergüenza de sacar cosas a la luz?. Cualquiera diría que soy de izquierdas, en realidad me considero apolítico,
pero esto viene a cuento porque según él, Dragó odia la política, pero sí toma partido de un bando, en su caso el de derechas: hermano Dragó, ya que estamos tan hartos de España,

hablemos de todos los españoles, de las dos Españas, no sólo de ésa que usted detesta, la de la izquierda, porque no piensa como usted (a lo mejor España fuera mejor si todos pensaran como usted). Por favor coherencia y sensatez a la hora de escribir sobre temas tan delicados, que lo único que está fomentando es la división y el odio, lo que usted tanto detesta de España.

Dice que a España le queda poco para desaparecer, ¿pero cuándo se ha visto?, que con tanta migración y Comunidades Autónomas es una España invertebrada a punto de romperse.

El mismo fatalismo de Rajoy por el cual votó. Un recurso de la derecha muy manoseado. ¿Cómo un hombre tan culto como es Dragó puede tener tanta estrechez de miras a la hora de evaluar la
realidad actual comparándola con la historia?.

Un buen ejemplo de país lleno de diferencias es Reino Unido, que sus fronteras no son ni siquiera Comunidades Autónomas, son países con sus idiomas, cultura, nacionalismos, maneras de
pensar, partidos políticos etc..., sin que por eso ese sea una nación invertebrada. El Reino Unido está formado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, ¿quié se atreve a decir que eso es un proyecto de nación y no una nación como debe de ser?, Entonces porque España tiene Comunidades Autónomas este caballero se empeña en decir que es un país que no cuajó.

En Italia, donde el vivió cuatro años, existen divisiones mucho más profundas y no por eso a desaparecido como nación.

Si los nacionalistas radicales no dejan de ser una minoría, pero que hace mucho ruido.

Vamos Dragó, también son ganas de joder.

Habla en este libro de que el Roma cayó por los extranjeros bárbaros y que Europa caerá de la misma manera (atacando la migración), otra vez la poca amplitud de miras, si los europeos caen será por su despoblación, por su consumismo y desarrollo, su poca coordinación etc..., los extranjeros no tuvieran motivos de venir aquí si primero los europeos no hubiesen conquistado a
todo el mundo, destruyendo culturas, civilizaciones y razas enteras, ¿acaso con su cultura es incapaz de ver que esto es una evolución natural de la historia, que los habitantes de esas colonias europeas ya empobrecidas ahora vengan a ampararse en el cobijo de la bonanza de sus
madres patrias? ¿que esto es una ley de causa y efecto?, ¿ cómo un hombre tan versado en religiones orientales se pierde entre la maraña de los pensamientos occidentales de derechas o de
izquierdas, mostrando no haberse enterado de nada de esas filosofías?

¿No se da cuenta de que el mundo es como es y no como quisieramos que fuera? El mismo dice que hay que aceptarlo tal como es, según el pensamiento Shivaita, y encontrar su lugar en el mundo, pues eso es lo que está sucediendo ahora, Señor Dragó ¿es que no se ha dado cuenta?
¿o es que como siempre va a pecar de incoherencia de pensamiento?. Quizá su diálogo interno funciona a tal volumen que no le deja percibir otras cosas.

A ver si sigue admirando ahora al payaso de Sarkozy, del cual en su libro dice que de haber tenido la oportunidad habría votato por él para gobernar España, ¡que Dios nos libre!.

En fin no es más que un libro de los de ahora muy promovido, muchas páginas, muy político y que al fin tirará muchísimas ediciones, porque esas cosas mediáticas suelen vender, pero carece de profundidad analítica por su parcialidad y sus prejuicios.

Este autor también es víctima de lo mediático que tanto critica, y de ello vive, aunque se defina como un "estoyvueltodetodo", es un hombre que vive de los medios y de la gente de ahora que
compra libros con carátula bonita y luego son abandonados en las estanterías y, lamentablemente (o afortunadamente) sólo los leen los que piensan como él, los de su bando. Y en ese bando, los
que leen, sólo leen libros que vienen de esos predios. y algún "despistado" como yo, que esperaba encontrar un análisis sociológico más interesante sobre los españoles. Ya que es más superficial y partidista de lo que yo pensaba, por lo menos me hubiera gustado que el libro me diviertiese o entretuviera, pero hay que licuar tanta paja que mete Dragó, que eso resulta difícil.

Ménsula dijo...

Aún no he leido el libro pero por lo que he podido leer en la red es una bomba, pienso como Dragó totalmente, lleva toda la razón en lo que dice,España es un país de gentuza y punto. Y sobre lo que comenta de Japón es la verdad, Japón es mi sueño. Yo he vivido allí un tiempo y no hay palabras para calificar lo que es la gran Urbe Alienigena Tokio, digamos que Japón y los Japoneses son lo mas parecido a una civilización extraterrestre que nos ofrece el planeta tierra hoy en día, pasaros por mi Blog de mi vída en la otra dimensión : Japón
Recuerdos Del Futuro
saludos amigos

Sibyl Vane dijo...

He encontrado tu blog por casualidad y la verdad es que leerlo no ha sido en absoluto una pérdida de tiempo. A pesar de estar en contra del patriotismo, pues ya lo decía nuestro querido Jorge Luis Borges con su "El patriotismo es la menos perspicaz de las pasiones.". Yo amo a mi país, por eso lo critico de la misma forma que una madre regaña a su hijo por haberse portado mal.

Drago, a su manera, pretende hacer una crítica a una España con una base algo desfasada para mi gusto, pero crítica al fin y al cabo. Quizás si fuese más objetivo y no se dejase llevar por banalidades sus críticas dejarían de ser tan polemistas y se centraría más en las críticas constructivas. O quizás no.

El problema de este país no es la moral de la gente y mucho menos que el hombre haya dejado de creer, sino que está dispuesto a creer en cualquier cosa. Y eso lo vemos cada día más en nuestro día a día.