El lenguaje de Douce




- ¿Qué haces?

- Te estaba mirando, Douce

- ¿Se puede saber por qué? ¿Te gusto?

- Me gustas mucho, ya lo sabes. Pero estaba pensando, perdón, estaba sintiendo, lo que trasmites sin palabras.

- ¿Ah, sí? ¿Yo transmito cosas?

- Transmites emociones: cariño, entrega, confianza… Pero sobre todo emites paz, sosiego, una enorme sensación de tranquilidad y reposo.

- Pues no sé. Si tu lo dices… ¿Sabes una cosa?

- Dime.

- Mira, según mi entender, bueno en realidad, mi ‘sentir’, yo no tengo esa cosa que tenéis los humanos que llamáis ‘pensamiento’. Nosotros no padecemos de eso que a muchas veces vosotros os hace sentir, preocupación, miedo, ansiedad, inquietud, desasosiego...
Todas esas emociones tontas que produce vuestra cabeza cuando se pone a dar vueltas a las cosas, no para resolverlas, sino para embarullarlas aún más. Eso es la fuente principal de vuestro desasosiego. Vamos, eso pienso, perdón intuyo yo.

- Quizá tengas razón en eso de pensar que nuestra loca cabeza es el principal artífice de nuestros pensamientos/sentimientos tontos. Por eso te miraba. Veía una de tus posturas favoritas, tumbada sobre la cama, un poquitín enrollada, con tu cabeza encima de tus patas delanteras. Veía tu mirada, fija en mí, con esos pelos encima de tus ojos que no sé cómo te dejan ver. Veía que tu cuerpo subía y bajaba, acompasado, siguiendo el ritmo de tu respiración. Y seguías mirándome. De vez en cuando, cuando sentías que yo estaba fijándome en ti, movías el rabo como diciendo: “Sí, ya veo que me miras. Yo también te siento a ti. Yo no poseo el lenguaje de las palabras que a veces equivoca, pero tengo este rabito que habla cuando algo me emociona. Y lo muevo, para decirte que soy feliz cuando nos miramos y saber que te ocupas de mí.”

Luego, volvías a enroscarte un poco más, ponías tu cabeza cerca de tus patas traseras y seguías tu descanso, me mirabas otro poquito y luego se te cerraban un poco, pero no les hacías del todo caso, por si yo quería algo o por ver si te levantabas para sacarme de paseo.

Sí, me iba a levantar, pero no es todavía la hora del paseo, tengo que ir al médico para que me eche un vistazo. Después será la hora de salir y de oler y volver a oler, de recoger tus mensajes, tu ‘olormail’ que tan bien lees. Así, que ¡hasta luego! Descansa, que eso lo sabes hacer tú muy bien

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hoy si que le has dado en el clavo, es alucinante todo lo que tramiten sin palabras. Y la paz que dan...
Anónimo ha dicho que…
Sí, gatín y además siempre aciertan. Nunca meten la pata.

Buen fin de semana (Douce)
Anónimo ha dicho que…
Bueno, el mio ha estado a punto de romper más de una lámpara, jajaja. Feliz fin de semana a los dos.

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