El sabor de algunos días

Preguntas dónde se han ido, la alegría, la ternura, la serenidad, la satisfacción de la obra acabada, los jirones de sueño que te llevaban lejos, en volandas, y allá desde la altura, divisabas un inmenso paisaje de valles verdeando, de montañas altivas, incrustado como en un cuadro sobre un fondo de azules. Ya del dolor no extraes el valor que te daba el darle la espalda, enfrentarte a él para decirle: “Sé bienvenido, pero no seremos amigos. Te empeñarás en acompañarme , pero yo no te haré caso”. “Voy a tratar de ser más fuerte que tú y aprender , teniéndote encima, de dónde nace el coraje”.
Tombe la neige
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