El fuego de la desesperación I

Casi dos meses deambulando por Castellón, sin conocer el idioma, sólo Isabella es capaz de expresarse en español con dificultades. Sobrevivieron un tiempo vendiendo chatarra, y refrescos en la playa. Desesperados, decidieron volver a Rumanía , pero les hacían falta 400 euros para el regreso. De ventanilla en ventanilla, de despacho en despacho, nadie les daba una solución. Si acaso palabras de evasivas promesas. Tres meses de rumiar impotencia, soledad, miseria. Tres meses tratando de buscar una salida del laberinto en el que, sin saber, se encontraban atrapados. Laberinto o pozo, sin salida, en que los recursos del alma y la esperanza ,se habían agotado. La única ‘solución’ llevaba semanas dando vueltas en aquel hombre alto, delgado, hecho desesperación humana. Su familia estaba esperando lo peor. No sabían ni cómo , ni cuándo.
(Seguirá)
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