Las máquinas que miden la felicidad.

"EL HOMBRE FELIZ"
Se llama Mathieu Ricard, tiene 61 años, vive en el monasterio budista de Shéchèn en el Nepal. Hijo del filósofo, ensayista y filósofo Jean-François Revel, dejó sus trabajos de genética celular para irse al Himalaya y dedicarse a los estudios de los textos budistas. Actualmente es monje budista , asesor, traductor y mano derecha del Dalai Lama.Los trabajos sobre la felicidad llevados a cabo por el profesor R.J. Davidson en el Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin están basados en el descubrimiento de que el cerebro es un órgano en constante evolución, moldeable. En palabras del científico estadounidense se trata de “la plasticidad de la mente”. Nuestra corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras , mientras que en el lado derecho se localizan aquellas emociones que llamamos depresión, ansiedad, miedo. La relación entre ambas pueden indicar el estado emocional de la persona.
Sorprendentemente, en este estudio Richard ha resultado el hombre ‘más feliz y equilibrado del mundo’. Claro es que los estudiosos americanos no han tenido ocasión de medir la mente de personas que cuidan ovejas en cualquier sierra perdida o algún indígena perdido en la Selva amazónica. Pero mientras los científicos no se desplacen hasta esos lugares quizá no esté de menos escuchar al monje budista que nos revela sus secretos:
- “Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen (VEJEZ) es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor, comprensión.
- La MUERTE forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza. Sólo hay un camino saber aceptarla.
- Hay una manera de no sentirse SOLO:percibir a todos los seres que nos rodean como parte de nuestra familia.
- La ALEGRÍA está dentro de nosotros. Sólo hay que mirar a nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
- Nuestra IDENTIDAD no es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
- Hay que aprender a valorar positivamente nuestro DETERIORO FÍSICO. Verlo como el principio de una nueva vida.
- Si buscamos la FELICIDAD en el sitio equivocado, nos convenceremos de que no existe cuando no la encontremos allí.”
Olvidemos ahora por un momento los estudios, los records de toda clase, incluido el de encontrar al 'hombre más feliz', y tratemos de encontrar un poco de ese sosiego interior en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, en nuestras relaciones diarias.
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