Con la cruz a vueltas

La culpa no es tanto del sentimiento espiritual que debería de ser un signo de paz, de amor y de concordia. Desgraciadamente, desde que las iglesias, las mezquitas, las sinagogas o los templos, se apropiaron de una ‘fe’ y establecieron normas, mandamientos, ritos, predicaciones, procesiones, surgieron los fanatismos. Las religiones se alejaron del sentido de lo espiritual, para los que de verdad creen en valores que trascienden nuestra frágil y desvalida constitución humana y se transformaron en normas morales.
La religión no es una cuestión de adeptos a unos ritos, a unas veneraciones, a unas sumisiones. El Náufrago no cree en dioses que impongan mandamientos, juzguen, premien o condenen. Si algo se asemejara a ese Dios que necesitaría el hombre que siente su soledad y su fragilidad, sería de otra manera al que nos pintan la mayoría de las religiones.
Es cierto que tras del cristianismo, hay hermosas catedrales, una cultura, unas costumbres, unas tradiciones, y hasta unos valores humanos. Lo mismo que tras de él, hay hombres y mujeres quemadas en la hoguera, guerras, abyecciones y vidas castradas. Los que creen en la cruz, la llevan dentro, no es ningún símbolo de adorno.
Comentarios
Es muy difícil medir a un Dios con parámetros de conducta humanos.
Por lo menos así lo veo yo ...
Besos,
Desde luego si Dios existiera, nuestra mente es una facultad extremadamente limitada para entender 'posibles realidades' que la trascienden.
Hay otras realidades que no percibimos con nuestra mente. Habría que repetir lo de Saint-Ex: "L'essentiel est invisible aux yeux..."
Besos