Mentiras y olvidos...

Aquella evacuación precipitada no significó un adiós definitivo, al contrario, una razón más para continuar al lado de este pueblo olvidado y traicionado. Sus visitas a los campos de refugiado son frecuentes. Allí ha pasado meses y recogido su experiencia en un libro: “Heridas y Bálsamos”. Quizá más heridas que bálsamos. Este mismo año ha querido volver a esa parte del Sáhara ocupada por Marruecos.
En su libro lo deja claro: “No temen los saharauis las restricciones en la ayuda humanitaria de alimentos y medicinas. Su natural generoso y su solidaria condición les basta para resistir “un cerco de hambre”, como lo llaman. “Un cerco de silencio supondría dejar de existir, condenados al exilio definitivo del olvido”. Por eso escribió su libro y por eso ahora quiere seguir recordando a los ‘olvidadizos’ sus promesas.
Comentarios
Un abrazo.
Creo que en estos casos, no se trata de un 'servicio', es el pago de una deuda que tenemos contraída con ellos, aunque los que de verdad tienen el poder y el deber de hacerlo, miren para otro lado.
Un abrazo