El pequeño gran mundo de Manuel

"Hace cinco años el mundo de Manuel cambió. Se enteró de que tenía esclerosis lateral amiotrófica cuando tenía 36 años, una buena carrera profesional como psicólogo clínico y una hija de tres años. De repente se enfrentó a una enfermedad que afectó a todos los aspectos de su vida. A su lado, siempre ha estado Magdalena, su madre. Durante estos cinco años su mejor arma ha sido la actitud, aún en los momentos más duros, cuando le fue arrebatada la niña. Pegado a su cama, conectado a un respirador, con el 99 por ciento de su cuerpo paralizado, Manuel continúa trabajando y aprendiendo. Un ordenador controlado con el iris de los ojos le abre una ventana al mundo. El sistema 'Iriscom' le permite el control del ordenador por el movimiento de los ojos, y así puede escribir, hablar a través de un sintetizador de voz, participar en chats y utilizar el correo electrónico.Son muchas las vertientes que presenta una historia como ésta y se presta o otras tantas reflexiones. Este Náufrago quiere subrayar algunas y dejar la diversidad de pareceres para las otras. Por ejemplo la lentitud de una justicia que hace que una persona con 'fecha de caducidad vital' pase más de año y medio sin poder ver a su hija de 7 años, o las 'razones' que puede tener una madre para impedir que su hija pueda ver a su padre en estas circunstancias. Son aspectos que se añaden a la situación vital de un hombre paralizado en el 99% de su cuerpo, que gracias a la técnica puede 'hablar y escribir' con sus ojos, que se comunica con el mundo y envía a través de una máquina todo lo que de su corazón, su coraje y su mente va brotando.
Con este sistema, y la ayuda de su amiga Beatriz Colsa, ha podido escribir una ponencia para la Asociación Vasconavarra de ELA, en la que Manuel ofrece su visión de la enfermedad. Su título: 'La ELA desde mi lado». Una frase de Manuel resume su vivencia y su calidad humana: «No soy hombre de mensajes pero el mejor mensaje es intentar mirar hacia adelante». ¿Estás feliz Manuel?, le preguntamos, y parpadea. Es un sí."
Y ahí al lado, siempre cerca, tres mujeres: su madre, su cuidadora y su amiga. Quizás sean ellas las que siguen dándole las fuerzas necesarias en las que poder apoyarse e ir colmando su vida. Hasta que el cuerpo, amenazado por una cruel ELA (esclerosis lateral amiotrófica) aguante.
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