De las credulidades humanas

EL HORÓSCOPO DEL DÍA

El ser humano por muy chulo que se ponga, por muy superior que se crea, por muy poderoso que aparente, lleva marcado en alguna parte de su cuerpo, más bien de su alma si la tiene, su ‘tendón de Aquiles’. La prueba más clara la muestran todos los dictadores y no me refiero sólo a los caudillos, fhürers, duces y sucesores. Somos pequeños dictadores cuando necesitamos imponer nuestros criterios, intentar ‘vencer’, aplastar, desde nuestras debilidades, no de convencer, persuadir o respetar las 'verdades' del otro. Los que intentan imponer es porque en el fondo se sienten frágiles.

Esta debilidad innata del ser humano queda aún más patente cuando para suplir su debilidad necesita apoyarse en la ‘seguridad’ que pueda darle una religión, unas ‘ideas’, un partido, un club y a menudo, eso que llamamos una pareja. La prueba de nuestra debilidad, de nuestra necesidad de ‘seguridad’, es que a menudo nos dejamos afectar o recurrimos a las visiones de un iluminado, de un  mago, un astrólogo, un adivino, hasta de la lectura de la mano por una gitana.

El Náufrago no es insensible a esas ‘videncias’ por mucho que fanfarronee. Siempre ve en esas ‘profecías’ un resquicio para apropiarse de alguna parte que le anuncie buenos augurios y tener sus reticencias si es adverso. Olvida quizá que todo lo que es humano le afecta.

Diariamente llegan al buzón los resultados de su horóscopo. De las centenas que arriban a la isla, sólo una o dos en todo el año los lee. No sabría decir el porqué. Hoy ha sido uno de esos días y lo comenta porque es más bien positivo - ya se encarga la vidente de no desalentar demasiado a la clientela-. El oficio da para vivir bien si uno o una es un avispado vidente conocedor de las flaquezas humanas. Y vayamos al grano. Los augurios para el día de hoy:

“Sus relaciones íntimas con los demás van a poderse mejorar y llevaros a una mejor comprensión. Os encontraréis más disponible, más sensible y vuestro atractivo podrá actuar a vuestro gusto. Sentiréis una bocanada de justa alegría”.
¿Quién puede no  ser sensible a los  halagos?

Comentarios

Entradas populares