Coky

Un especie de jersey cubría su cuerpo invadido por la llagas de la psoriasis. Llagado por fuera, herido de muerte por dentro. Ella hablaba de su Coky, de lo que fue, de lo que sigue siendo para ella, esperando desesperanzada el milagro. Coky nos miraba como si nosotros tuviéramos el remedio, miraba a Douce y a Terry que, inconscientes, corrían alrededor suyo. El revuelo de la vida danzando en torno de la muerte.
Y su madre hablaba y hablaba, como si hablara para sí, intentando que sus palabras fueran sanación y remedio. Y los que asistíamos a ese soliloquio no hacíamos más que pronunciar palabras vanas. Inútiles palabras que querían sonar a verdaderas ante tanta posible ilusión."El veterinario me ha dicho..."
¿Quién puede convencer a quien ama que su amor no tiene vocación de inmortalidad?
Comentarios
Ante situaciones límite pienso igual que Campurriana. Pero son decisiones dificílisimas de tomar.
Feliz domingo!
Esas eran las palabras que con tacto y cuidado intentamos sugerirle, pero no quería o no podía escuchar.
Hace falta un valor que algunas personas mayores (y otras) no tienen. ¡Lo 'necesitan' tanto!
Feliz domingo