El descanso del guerrero, proyectos sin final

La satisfacción, y no completa, llega cuando la criatura ha sido por fin expulsada y se ha dado a luz. Como toda gestación es una mezcla de dolor y de alegría. Emoción de verla llorar o reír, algo de inquietud, pero al fin, el descanso que produce el haber concluido algo. Hay trabajos , esfuerzos de distintas intensidades, que se plasman en algo concreto, pero hay otros que nunca tienes la ocasión de verlos ‘terminados’. El pintor, el arquitecto, el médico –no siempre-, el escritor, el fontanero...ven al fin el resultado de su trabajo terminado, bien o mal hecho, pero es algo a lo que se le ha puesto un ‘término’, un punto final (aunque luego el fontanero tenga que volver a arreglar la chapuza).
Pensaba ahora en la labor de enseñar que en cierto modo no deja de ser frustrante porque sabes que es una tarea además de dura, muchas veces ingrata, y nunca tiene un punto de descanso. Siempre será imperfecta y hasta te preguntas si realmente ‘haces algo’. Apenas lo notas al final de un trimestre, de un curso escolar, cuando acaban los estudios. Y aun acabados todos los estudios los interesados se preguntan ¿”qué he aprendido”? “¿en realidad he cambiado?”. Educar , educarnos , hacernos, es una tarea siempre inacabada es una proyección constante hacia algo que nunca se termina
¿Y qué demonios tiene que ver este final con el principio: “Confeccionar , enmaquetar... es una tarea ingrata...”?
Chaval , si no sabes relacionar lo que escribes/piensas, dedícate a otra cosa.
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