Palabras para un Arzobispo

Estoy de acuerdo con usted que esta ley , también de hermoso título: "Educación para la ciudadanía" puede servir de Catecismo como el que ustedes utilizan para formar a sus ovejas y llevarles al redil de la Iglesia. Todo el mundo sabe que todos los poderes buscan catecúmenos: los políticos, los eclesiásticos, los ideológicos, los partidos. La infancia , la juventud y hasta la inmadurez es terreno abonado para implantar semillas que darán su fruto de docilidades, temores a salirse de las normas, renuncia hasta a las propias dudas.
Es cierto que tras de ese pomposo título, los que defienden esa 'materia' tienen fáciles argumentos que presentar y ya se han oído las primeras voces enfrentado dos principios , ambos válidos. Usted considera que es una "verdadera invasión de un derecho fundamental de los padres", ellos le contestan, también llenos de razón política :"es un 'hecho grave' que se incite a la desobediencia contra una ley que ha sido aprobada por el Parlamento español."
Le voy a dar mi opinión. Ayer mismo comenté en esta bitácora que no se educa con palabras, con textos, aunque no niegue que haya quien no pueda reprimir su necesidad de adoctrinamiento - algo que han hecho ustedes durante muchos años, qué digo años, siglos - pero sigo convencido de que un profesor enseña , mejor o peor, su materia, pero lo de 'educar', si es que eso se produce, educa fundamentalmente con lo que es, no con lo que dice. Y quiero tranquilizarle un poco. Con esa asignatura u otra, los que quieren 'adoctrinar' ya lo hacen. Y no sé si son muchos o pocos los que tratan de no hacer proselitismo. Confíe también un poco, sólo un poco, en el criterio de los alumnos. No todos son tan tontos. No lo han sido muchos de los que ustedes catequizaron.
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