Miradas con voz
SAHARAUIS EN TIERRA PRESTADA.
Ayer no sé si oí sus miradas , o me miraron sus voces. La mirada tenía el pelo rizado y sonaba dolorida, pero suave. Las voces nos miraban con su ritmo, su acento cálido recitando la melodía del silencio y la esperanza. Las voces sonaban una a una, o formando un dúo de sensaciones compenetradas.
Esto es lo que ví y también lo que oí.
Este exilio
Es una larga estación de adobe.
Se derrama por et camino
Y se abrasa.
Se arruga
Entre los colmillos
De piedra bajo piedra,
Sin salida aparente.
El pan que antes se disputaba,
Ahora se entrega a las cabras
Como húmeda recompensa.
Es difícil que esta calurosa
Agua contaminada
Alcance toda la hilera
De garrafas y mariposas.
Mañana volverá
La cisterna,
Con su reserva de iras
Y antiguo catarro
Un hombre formalizará
Otra concesión
Amasada de adobe
En et viejo molino de Rabuni.
Mientras, esperamos
Las migajas
De una paz en desuso.
Ayer no sé si oí sus miradas , o me miraron sus voces. La mirada tenía el pelo rizado y sonaba dolorida, pero suave. Las voces nos miraban con su ritmo, su acento cálido recitando la melodía del silencio y la esperanza. Las voces sonaban una a una, o formando un dúo de sensaciones compenetradas.
Esto es lo que ví y también lo que oí.
LOS VERSOS DE LA MADERA. EXILIO
Liman Boicha
Este exilio
Es una larga estación de adobe.
Se derrama por et camino
Y se abrasa.
Se arruga

Entre los colmillos
De piedra bajo piedra,
Sin salida aparente.
El pan que antes se disputaba,
Ahora se entrega a las cabras
Como húmeda recompensa.
Es difícil que esta calurosa
Agua contaminada
Alcance toda la hilera
De garrafas y mariposas.
Mañana volverá
La cisterna,
Con su reserva de iras
Y antiguo catarro
Un hombre formalizará
Otra concesión
Amasada de adobe
En et viejo molino de Rabuni.
Mientras, esperamos
Las migajas
De una paz en desuso.
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