Aparcados en el parque

Este consejo en realidad no lo hacen esos señores, porque a lo mejor lo joden, es más seguro que hagan caso de su perro o cualquier otro animal, incluido algún amigo, y hagan lo que vean. Si el perro, verbigracia, se empeña en dar un paseo, que a ser posible sea grande, haya árboles, agua, hierba, mucha hierba, y algún compañero, háganle caso. Dejen el coche, si es que lo han llevado, aunque sería mejor que llegaran hasta allí a pie. Vean el horizonte y si no hay ‘moros’ en la costa, den libertad al can, obsérvenle o si lo prefieren huelan y vean ustedes mismos.
Verán que huele bien, que los árboles se están desnudando pero no se preocupan, observarán que si hay algo de aire, las hojas juegan a hacer remolinos, las aguas del estanque dibujan ondulaciones y los patos descansan debajo de los bambúes.
Si hace algún tiempo que no lo visitaban verán cómo hay una especie de estanque vacío por donde algunos chavales bajan y suben en unos artefactos con ruedas. Obsérvenles hacer piruetas y si viene al caso recuerde los patines caseros de su infancia y no los envidien. Patinen con su mente pero no se den algún coscorrón.
Y si están ya de vuelta y tienen algo de sed, dejen a su perro que descanse y usted pida una caña con rabas para dar por concluido el paseo.
(Es un comsejo de Douce. Prueben)
View more presentations from Douce
Comentarios
Que por las rabas no quede. Es cuestión de acercarte. No tenemos AVE pero hay carreteras que llegan hasta el mar.
¡A tu salud!