MAS quiere más.
"NO ES TAREA PARA IMPACIENTES"
![]() |
La foto escogida por La Vanguardia no es inocente |
*Reflexiones ‘náufragas`.
Hace un mes, por asuntos familiares el Náufrago pasó cuatro días en Barcelona. La encontró hermosa, hospitalaria, tranquila, la víspera misma de las elecciones. Aunque iba por un asunto personal, tuvo tiempo de percibir un poco el ambiente. El metro funcionaba puntual, limpio; las Ramblas , abarrotadas, se mostraban variopintas, las callejuelas y los monumentos del Barri Gotic, llenos de naturales y turistas… En la Catedral se respiraba un silencio divino. En cada rincón una soprano recordaba su voz de juventud cantando el "Stille Nacht", un músico de tez india tocaba la flauta del fauno frente a una iglesia, a la puerta de La Seu Catedralicia, un joven de pelo negro y brillante, recogido en una coleta, rasgaba las cuerdas de una guitarra y vendía sus discos. Todo era paz, tranquilidad, en aquella zona de la ciudad. Al mismo tiempo en el Mercat dels Encants, seguía el ir y venir de las gentes. En improvisadas ‘tiendas’, bajo toldos, exponían mezcla de productos, desde joyas a ropa, pasando por antigüedades, libros, ordenadores, muebles… Contrastes.
Su estancia en la capital catalana, aunque breve, fue rica en impresiones: en el metro, en distintos bares y restaurantes, en el hospital, entre enfermos, médicos, familiares, enfermeros y enfermeras, en el aeropuerto… Nada notó que le resultara extraño. Las gentes con las que se encontraba se expresaban en castellano o en catalán, según con quien hablara. En dos ocasiones dejó el subir y bajar del metro y se subió a dos taxis. El primero le llevó desde La Sagrada Familia a la Plaza de Catalunya. Tendría los cincuenta años, había llegado a Cataluña a los 7 años desde su Soria natal. La crisis, le había obligado a dejar su puesto de técnico en una empresa que había despedido a sus trabajadores y se había reconvertido en taxista a sueldo. Doce horas diarias al volante si quería poder vivir. No renegaba de su suerte, pero tampoco se sentía satisfecho. El segundo taxista, un señor de unos sesenta años, le llevó hasta el aeropuerto del Prat. A sus seis meses había llegado a Barcelona con sus padres desde un pueblo de la Mancha de cuyo nombre no puedo acordarme en este momento. Sin necesidad de preguntarle nada soltó que a pesar de tantos años allí 'no se sentía de la tierra' y siguió contando su vida hasta llegar al aeropuerto.
El Náufrago volvió a pensar en el Palau de la Música, en la Plaza de San Jaume, en las terrazas de la Plaça Real, el Museo de Dalí, en el Museu Frederic Marès, en la vida del Mercat de la Boquería…
El Náufrago volvió a pensar en el Palau de la Música, en la Plaza de San Jaume, en las terrazas de la Plaça Real, el Museo de Dalí, en el Museu Frederic Marès, en la vida del Mercat de la Boquería…
Hoy repasando aquellos recuerdos y oír la nuevo President, entendió perfectamente el mensaje. Mas quiere más. Sabe que más pronto o más tarde llegará: “pero no es tarea para impacientes”. Tampoco corre prisa, mientras funcione medianamente lo de la andorga,
Comentarios
Si acabar mal es que Cataluña se desgaje del estado español- hasta hace poco conocido como España- eso llegará, no hace falta ser profeta. El 'apaño' no sé cómo será, ni cuánto tardará en llevarse a cabo. Pero, en mi humilde opinión, es un camino sin retorno. Como anuncia el President - Mas o menos- es cuestión de ser 'pacientes'. Sólo falta poner un 'nombre' a lo ya está hecho en una gran parte.
Las lenguas son libres por definición: es aquello que se 'escoge' para comunicarse con los otros. Lo que quebranta la 'libertad' es imponerla mediante 'decretos'.
Lo importante es que personalmente podamos sentirnos libres y poder desear a los que quieran oírnos: Felices AÑOS NUEVOS
Lo que pienso, y me gustaría equivocarme, es que este proceso empezó hace mucho tiempo. No han necesitado de la violencia armada para ir logrando poco a poco lo que era y es su propósito. En esta deriva, no ha sido tanto el pueblo el que ha presionado sino los que han 'gobernado' o 'desgobernado' con la anuencia y consenso del Gobierno central.
Lo principal ya está hecho, sólo falta esperar pacientemente el momento más adecuado para ponerle un Nombre que ya se oye.
¿Cuántos comparten este deseo ? Eso es lo que menos importa.Los gobiernos marcan el final, los pueblos se acomodan.