Retour à Besançon
CUANDO REGRESAN LAS CANCIONES
Este mundo de Internet te reserva a veces agradables sorpresas. Hoy, el Náufrago, al abrir su correo se ha encontrado con un comentario que alguien desconocido ha dejado en una entrada suya depositada en este blog, hace por ahora, tres años. Ese alguien, se llama Eva, el Náufrago no la conoce pero sin saberlo quizá le ha dejado un estupendo regalo.
Hace tres años, el habitante de esta isla se hallaba por Besançon, ciudad que recuerda viejas historias, cuando el Franco Condado formaba parte del aquel Imperio donde decían que no se ponía el sol. Pero esas ‘glorias pasadas’ no forman parte de las añoranzas de un náufrago, ni son estos los recuerdos que traía el mensaje. El comentario hablaba de canciones, de un ‘taller’ musical y de un nombre. Un hombre. Canadiense de nacimiento, cosmopolita de corazón, poeta, cantautor, bohemio, animador, profesor, amigo: Jean-Pierre Bérubé.

Eva, la persona que dejaba su comentario, escribía lo siguiente:
Gracias, muchas gracias, por este regalo.
Dos de ellas quiero recogerlas aquí. La primera es la que da lugar al título de su blog: "Je ne cherche pas, je trouve” y sigue: ‘tu ne cherchais pas non plus /Vraiment le bonheur se trouve / juste en dedans de nous”
Porque la felicidad no se busca, se encuentra. La felicidad se encuentra dentro de nosotros o no se halla en ninguna otra parte. Más adelante desarrolla toda su peripecia: “He dado la vuelta al mundo, no sé cuantas veces... he visto todos los países, dejé toda mi fortuna por atrapar la luna, corrí como un loco, regresé, me debatí conmigo mismo, ya ni me acuerdo..." Para volver al principio: ‘No busco, encuentro, la felicidad la llevo dentro'.
Otro día quizá tengamos tiempo de contar la historia del ‘Tío Marcelo’
"In vino veritas”
Este mundo de Internet te reserva a veces agradables sorpresas. Hoy, el Náufrago, al abrir su correo se ha encontrado con un comentario que alguien desconocido ha dejado en una entrada suya depositada en este blog, hace por ahora, tres años. Ese alguien, se llama Eva, el Náufrago no la conoce pero sin saberlo quizá le ha dejado un estupendo regalo.
Hace tres años, el habitante de esta isla se hallaba por Besançon, ciudad que recuerda viejas historias, cuando el Franco Condado formaba parte del aquel Imperio donde decían que no se ponía el sol. Pero esas ‘glorias pasadas’ no forman parte de las añoranzas de un náufrago, ni son estos los recuerdos que traía el mensaje. El comentario hablaba de canciones, de un ‘taller’ musical y de un nombre. Un hombre. Canadiense de nacimiento, cosmopolita de corazón, poeta, cantautor, bohemio, animador, profesor, amigo: Jean-Pierre Bérubé.

Eva, la persona que dejaba su comentario, escribía lo siguiente:
“Vuelvo de Besançon este año, estoy haciendo un blog con las canciones, te lo paso para que puedas chantonner online...:http://jenecherchepas.blogspot.com/No sabe Eva lo que me he alegrado al poder recuperar esas canciones que ha dejado en su blog. Son canciones que yo también recogí en un ‘cedé’ hace tres años, que un día dejé en alguna parte y no pude recuperar. Y no son canciones que anden por ahí en cualquier ‘Emule’ o ‘Youtube”. Son canciones que hablan de ‘tendresse’, de ‘bonheur’, de ‘voiliers’, de ‘marionetistes’, de ‘mains vides’, de ‘Tonton Marcel’... Canciones que quizá a cualquier otro no le sonarán como a un náufrago que las vivió en momentos muy particulares y que hoy, gracias a Eva, recupera.
Qué descarga de adrenalina representan sus cursos, nada que ver con los otros cursos hechos con retales sacados de Internet o libros du bac...”
Gracias, muchas gracias, por este regalo.
Dos de ellas quiero recogerlas aquí. La primera es la que da lugar al título de su blog: "Je ne cherche pas, je trouve” y sigue: ‘tu ne cherchais pas non plus /Vraiment le bonheur se trouve / juste en dedans de nous”
Porque la felicidad no se busca, se encuentra. La felicidad se encuentra dentro de nosotros o no se halla en ninguna otra parte. Más adelante desarrolla toda su peripecia: “He dado la vuelta al mundo, no sé cuantas veces... he visto todos los países, dejé toda mi fortuna por atrapar la luna, corrí como un loco, regresé, me debatí conmigo mismo, ya ni me acuerdo..." Para volver al principio: ‘No busco, encuentro, la felicidad la llevo dentro'.
Otro día quizá tengamos tiempo de contar la historia del ‘Tío Marcelo’
“Qu’est-ce que la vie?
Demandait Tonton Marcel
Quand il avait bu
Et je lui répondais:
La vie c’est le commencement
De la mort."
"In vino veritas”
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