Esperando a Godot

DE GUARDIA, TRAS LOS CRISTALES

Yo misma: "Esperando para salir a estirar las patas"
Hola, soy Douce, la becaria de este blog. Los visitantes más asiduos enseguida se dan cuenta cuando yo escribo. Soy más ‘directa’ que el Náufrago y enseguida voy al grano, no como mi amo que se enreda más que un plato de espaguetis. Miren, les cuento:

Ayer vi un reportaje en un Magazine donde hablaban de los perros ‘abandonados’ en un coche. El titular no lo expresaba demasiado claro: “Perros a su suerte”. No explicaba si se trataba dejarnos tirados en una carretera, si dejados a nuestra suerte en una casa de campo o a qué ‘suerte’ se referían. La confusión aumentaba cuando al ver el reportaje, aparecían varios perros detrás de los cristales de un coche y en el texto se referían más bien a qué cuidados se debían tener de los canes durante los viajes. Pero a mí lo que de verdad atrajo mi atención, fueron las fotos de mis amigos mirando por las ventanillas cuando los amos nos dejan en los vehículos por distintos motivos.

Viéndolos me veía a mi misma, cuando mi papá me deja en el coche por distintas causas: porque va a comprar algo, porque tiene que hacer una gestión breve, o por cosas de poca monta, ya que ni en la panadería, la farmacia, en los bancos nos admiten. La espera no sobrepasa nunca los cinco o diez minutos. Tenemos la barra y el circulito rojo con nuestra silueta puestos en todas partes: “Perros, no”. Mucho antes que el cigarrillo o el paquete de tabaco. Pero a lo que iba, que me enredo. Vi las caras de distintos congéneres mirando a través de las ventanillas de sus coches con caras, miradas, gestos y sitios distintos. Unos ‘vigilaban’ el coche desde el asiento del conductor, los ‘protectores’, otros en el asiento del ‘copiloto’, los ‘ayudantes’; algunos en el asiento trasero, más tranquilos o tumbados en la repisa de la ventana trasera, los ‘comodones’… Normalmente yo me pongo a los ‘mandos’, como si fuera a conducir, me siento ‘pilota’ y paso a la parte de atrás cuando supongo que vamos a dar un paseo.

Las actitudes de mis amigos eran también diferentes: unos mostraban sus colmillos, para indicar que “¡Ojito!”, otros expresaban ‘tristeza’ como si sintieran solos. Los había que se dedicaban simplemente a mirar a los viandantes y los que se acostaban en el asiento trasero, en plan sestero. Al fin y al cabo, los perros –que no se me enfaden los humanos – tenemos distintos caracteres como las personas. Está el inquieto, el tranquilo, el 'malas pulgas', el pasota, el chulo, el enredador, el cantamañanas… Y así podíamos seguir la lista ‘ad libitum’, o cómo ustedes prefieran. Al fin y al cabo lo que a mí me interesaba es decir que también a nosotros, los perros, nos gusta ir en coche pero que no nos dejen demasiado tiempo solos.

Vean a mis amigos, que a eso íbamos.
Cómodamente acoplado, pero atento a cada ruido, Peggy da a entender que no quiere seguir sola.

Lottle tiene de por sí la cara un tanto mustia, pero el efecto de la soledad hace más intensa su expresión.

Bones, un staffordshire, aguarda sentado en el puesto del copiloto el fin de su abandono.

Los huskies Bear y Kessie enseñan sus colmillos a todo aquel que se acerque

Apenas llega a la ventanilla, pero Flono observa.
 ***
Referencia: MAGAZINE. Nº 588 Domingo  2 de Enero 2011

Comentarios

José Francisco ha dicho que…
Jo..¡¡¡ qué suerte tienen algunos....protegidos de los humanos desalmados....jaulas enmoquetadas , con amplias vistas , música interior , calefacción y presumiendo de casita rodante.

Además a salvo de los humos exhalados también de los malos humos que habitan las calles a diario.....

Guau...guau...¡¡¡ quiero ser cuadrúpedo ¡¡¡¡
Douce ha dicho que…
Haces bien, querido 'Jilguero' en proclamar la suerte de "algunos" de los que sobre cuatro patas caminamos. No todos la tienen.

No deseamos lujos, ni 'jaulas de oro' enmoquetadas, ni calefacciones... Sí la música interior del cariño y las vistas de amplios horizontes. No somos exigentes: un cuenco de comida, un poco de agua, unos paseos, un poco de 'calor' y nos sentimos felices. Lo damos todo, a cambio de casi nada.

No nos envidies, querido Jilguero. Somos muchos a los que un día nos dejaron tirados en la calle o abandonados junto al muro de un albergue para perros.

No en balde los humanos hablan de 'vida perra' y 'perrerías'... Hay muchos de mis amigos a los que les gustaría ser 'jilgueros':-)

Feliz día, amigo. Te lo dice una simple perra: DOUCE
José Francisco ha dicho que…
¡ Qué decir de los auténticos animales...bípedos , que tratan a los que consideran animales como auténticos ...reos de sus caprichos..?

Pues eso...que deberían verse en su pellejo para entender lo que la soledad y el desamparo duelen...con dos o cuatros patas..., qué más da si lo importante es tener tan solo un corazón...vivo ....

Yo he de confesarte , al márgen de mi anterior escrito...que soy feliz con mis trinos...los regalo sea cual sea mi trajecito....de animal con el que me vea embestido, pues no es , como sabes , el hábito lo que hace al monje..

Por otro lado amiga cuadrúpeda..en ningún momento mencioné la palabra envidia.....debes recordar que semejante " Virtud " está reservada de manera exclusiva..repito a nuestros congéneres bípedos.

Si alguno de tus amigos deseara saber como vivimos los jilgueros..un poco alocados.., solo tienes que decírselo, nos quedan plazas vacías en éste confortable nido.

Bueno querida Douce...te deseo todo lo mejor....ya sabes que no hay collar ni cadena que ate a los corazones generosos, agradecidos, dos, cuatro patitas...poco importa pues la felicidad se caractaeriza , entre otras cosas , por ser fiel a tí mismo.

Guau...¡¡ Guau...¡¡ Pío...Pío
Campurriana ha dicho que…
He visto este reportaje esta mañana mientras desayunaba, Náufrago y Douce. Yo cada vez que veo un perro en un coche siento un poco de desasosiego, la verdad...Sé que es inevitable a veces pero no puedo dejar de sentirme un tanto incómoda al verlos ahí, tan indefensos, tan dependientes...

Las fotografías son impresionantes, la verdad.

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