Zagal
By DOUCE

Cuando me senté junto a él, estaba leyendo un poema de Antonio Gala dedicada a su perro, Zagal. El poema tiene un sabor agridulce pleno de amor y sentimiento. Me dijo que iba a copiarlo en el blog, y así ha hecho.
Adiós, años felices o infelices,
tiempo bien compartido.
Adiós, juegos, carreras, saltos.
Adiós, pequeñas cosas
cuyo olor te frenaba de repente.
Adiós, miradas súbitas y mutuas
de amor y entendimiento
a espaldas de los otros.
Adiós, Zagal, muchacho, guapo perrillo mío,
amado por los Ángeles.
Exigente y celoso,
compañero fraternal insaciable...
Me enseñaste lo que es el éxtasis, la entrega,
el entero abandono entre mis manos.
De ti aprendí la atención y la dependencia
de quien se ama...
Estabas ciego y sordo del todo
y cojeabas tanto...
Aquella aciaga tarde te dejé
dormido en un sofá.
Tu te tiraste de el sin hacer ruido
y diste con la recóndita escalera
de mi estudio. No se como subiste.
Yo oí tu roce en la madera antigua
de la puerta. La abrí, y estabas tú
jadeante y tembloroso.
Te cogí entre mis brazos. Descansaste
en mi hombro izquierdo tu cabeza,
y allí dejaste que la muerte
te llevara consigo.
Ahora yaces debajo de las flores.
Y a mí sólo me quedan
las medicinas tuyas
y el recuerdo agridulce para siempre.
Antonio GALA
( Extraido de "Vida de perros". Editorial Buscarini. Logroño)
Comentarios
A pesar de todo, es una muerte dulce si es que la muerte puede llegar a ser dulce alguna vez...
Besos desde la Galicia electoral.