Las pequeñas grandes cosas de la vida
UN CERTAIN SOURIRE
Son
necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente,
pero sólo quince para sonreír.
pero sólo quince para sonreír.
Swami Sivananda
Esta
mañana el Náufrago se encontró en la calle con un viejo amigo que se conocían desde la
infancia. Cuando se encuentran aún usan el mote del colegio: Vitavana y Tarili.
Si digo la verdad el Náufrago, “Tarili” y “Vitavana”, el amigo, no conocíamos
todavía bien el porqué de esos apodos. Quizá lo de Tarili porque entonces, ahora también, el Náufrago ha sido siempre un tirillas.

Pero
vayamos al grano. Contaba que había salido más ‘tranquilo’ por las sonrisas de
la recepcionista que por los tests y las
recomendaciones correspondientes. Por cierto la anterior ‘Doctora’ ya no estaba
en el Centro. Debía haber volado a centros superiores.Con la
nueva tuvo que repetir su ‘curriculum’ y no sentía la misma confianza que había ya adquirido ya con la primera .
Lo
último que contó al Náufrago es que había salido más ‘curado’ de la consulta por las tres sonrisas amables de la recepcionista al entrar, al señalar que
pasara a la consulta y en la despedida.
Tranquilo me decía: Ni el test, ni el repaso del historial, las recetas y las
pruebas que debería presentar en la siguiente consulta me dejaron tan
satisfechos
Sonreímos
los dos y como nos conocemos, comprendimos que la medicina mejor son tres
pastillas de sonrisa y una mirada amiga.
Comentarios
Cariño, amabilidad, ternura... sonrisas... son las mejores medicinas.
Hasta los animales lo saben.
Me llamo 'Douce' y lo sé por experiencia. Me 'sanan' y lo devuelvo multiplicado por X.
Gracias