La corrupción como espectáculo
MÁS-CARAS
LA SOCIEDAD moderna tiende a convertirlo todo en espectáculo. La política ya lo es desde hace mucho tiempo. Más recientemente, la economía. Pero ahora es la corrupción la que ocupa el centro del escenario.El espectáculo es siempre virtual, es una simulación. Y la corrupción empieza a ser puro espectáculo en unos medios de comunicación que compiten por escandalizar al público y presentar a los ladrones como los monstruos de dos cabezas que se exhibían en las antiguas ferias.
La corrupción ha empezado a tener más audiencia que la telebasura, de suerte que veo a los programas de la tarde prescindiendo de los servicios de Belén Esteban y pugnando por contratar a Bárcenas, Amy Martin o Urdangarin. Estos personajes tienen ahora mucho más morbo que los clásicos en las revistas del corazón.
Preludio
De
verdad no entiendo, bueno, más bien sí, que los medios hayan empezado el sprint para ver
quién va más rápido y más lejos. El resultado es que se acallaron las ‘primas’, desapareció un tal
Zapatero que en paz descanse (sin
segundas) y lo ‘disfrute. Apenas se oye al factotum don Rubalcaba, se pasó a
segunda plana a doña Crisis y empezaron: primero los Mas y los Puyoles, y no
acabado estos, apareció como un vendaval llamado el ‘Bárcenas’ que ya le dábamos
perdido por el Himalaya… O sea que de repente, se alternan Mases, Puyoles, Bárcenas,
Undargarínes (bis), una tal Aymi que tiene tipo de hada sin varita.
¿Quiénes
serán los siguientes? No me extraña que la Merkel se le haga el ‘eso’ un lío.
***

No se vea en mis palabras ni el más mínimo propósito de criticar a un periódico como éste, que está haciendo un extraordinario trabajo de denuncia de los abusos del poder. No, no me refiero a eso. Estoy hablando del clima de frivolidad mediática con el que se amplifican los escándalos hasta convertirlos en un género que compite con la prensa rosa.

La banalización de la corrupción engendra el peligro de convertir el asalto a las arcas públicas en un entretenimiento para unas masas con dificultades para distinguir entre la realidad y la ficción. Peor todavía, el trinque puede tener incluso un efecto reconfortante sobre las conciencias en la medida en que cada uno puede elevarse un plano de superioridad moral sobre los políticos que nos roban.
A fuerza de ser exhibida todos los días como algo habitual, la corrupción se transmuta no ya sólo en irrelevante sino además en pura representación virtual, eternamente igual a sí misma, semejante a un videojuego.
La corrupción aflora en los medios, pero su propio exceso funciona como un antídoto que inmuniza a los ciudadanos, que han pasado de la indignación por el latrocinio a la curiosidad morbosa. Como en el circo, la gente exige un más difícil todavía. Y casi nada sorprende ya a un público acostumbrado a los más insólitos chanchullos. Bárcenas, verdadero Houdini de la pasta, empieza a aburrirnos. Necesitamos emociones más fuertes. Venga Pedro J., saca ya la lista de los sobrecogedores.
MÁS-CARAS Y MARIONETAS
Comentarios
Claro que no fue tan espabilado y parece que no supo aparcar bien "el carrito del helado".
De todos modos, no tengo demasiada información de ninguno, y no sé si quiero tenerla. Lo único que me gustaría leer sería la noticia de que todos estos CHORIZOS han devuelto, con multas e intereses, todo lo que nos han robado. ¿Tú crees que la veremos publicada, esa noticia?
Si te digo la verdad, me pierdo entre tantos hoteles en Acapulco, viajes a Andorra y Pas de la Casa para que le dieran (por) saco y volviera a casa con los de 500, que la Mamá Ferru amonestó a Jordi asegurando que "los 400.000 euros ya estaban donde tenían que estar" ... y otros chismes familiares como en cualquier casa... Y es que les 'nens' han salido espabilados y la pela es la pela...
De los 'nuevos/viejos' como los Bárcenas, Undangarines, la tal Aymi, alternan con los Mases, los Menos, los Puyoles, los de la ERE y toda la Cofradía Choricera...pues como que no pillo nada...
Que devuelvan el parné que han apañao, me parece como que no están muy por la labor. Aquí, como decíamos de pequeños, "Santa Rita, Rita, Rita, lo que se apaña no se quita"
¿...Y si jugamos al escondite?