Una “entrevista" a Arturo Pérez - Reverte
LA CAMISA DE ONCE VARAS
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Entrevistador y entrevistado- DOUCE |
Imagino que el mundo de la
entrevista, no es cosa fácil. Se necesita que el entrevistador conozca bastante
bien al entrevistado y su obra. Y algo más importante, que no olvide que quien
debe “brillar” o desnudarse es el segundo y no el preguntador que debe ocupar
un segundo plano. Ayer el Náufrago leyó una entrevista que era más una especie
de intercambios de ironías, esgrima literaria, dónde quien preguntaba era más
bien el preguntado y el que debía retroceder
era el interrogador al “touché” del “maestro de esgrima”.
Estamos en verano y los
“primeros espadas” del periodismo, también se toman sus vacaciones y dejan la
faena para los mozos de espada. Quizá ocurre que también al “Mihura” le gustaría ser “toreado” por un
maestro de suave mano, pases de oro, y que de vez en cuando le rocen la faja. Pero dejemos la metáfora,
mal escogida, y volvamos al ruedo.
En la entrevista de ayer, el
Mihura era Pérez-Reverte, Arturo, y el de los pases o las puyas un joven que el
Náufrago no conocía de nombre Darío Prieto,
y quizá un poco verde para este tipo de corrida periodística. La verdad
es que hay poner en su haber, no se sabe si adrede o por estar aún bastante verde para tal morlaco, quién quedó
en evidencia, fue el que le arremetía a cuerno limpio.
La faena debió ser poco lucida,
puede que ARP no estuviera de humor, porque parece que el cámara y el escritor
no congeniaban, a la hora del flash aunque en la foto quedó bien retratado. Tampoco le
parecían preguntas de “altura” su primer pase, y saltó una “Ironía Reverte”. El
segundo puntazo descubrió que querría que le preguntara por su vida y sus hazañas cuando los corresponsales de
sitios difíciles se exponían al soplar
de las balas. O el estallar de las bombas...
Seguir contando lo que fue una
'entre-vista” o “es-grima» no vale la pena. Lo siento porque hay muchos de los
lances del florete de “Alatriste” son agudos y certeros. Conocer otras facetas
de los que no tratamos cara a cara también es saludable. Ahí queda la
“entrevista” para que cada cual la analice como quiera. Son muchos los puntos
de vista desde los que se puede leer e interpretar este «En camisa de once varas»
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