Lúa visita la Isla
LÚA, DOUCE Y EL GATITO

Pero, esa tarde del sábado se hizo eterna. El gatito no dejaba de maullar
insistentemente, por momentos con mucha fuerza y desesperación. Llegada la
noche seguía igual, estaba realmente nervioso. No sabíamos qué hacer, daba la
impresión que su familia se hubiese marchado y lo hubieran dejado solo en la
terraza. No podíamos ver nada, un tabique de dos metros de altura separan las
dos terrazas, sólo asomándote por la baranda se podía apreciar algo, pero
apenas conseguíamos ver nada: un parasol plegado en una esquina y una fregona
apoyada en la pared.
2- No veíamos nada, sólo escuchábamos llorar al gatito. Empezamos a hablarle
y respondía fuerte y alto, pero nada ni nadie podía ayudarle. Nos asomamos a la
baranda mirando hacia su terraza y hablándole a la vez. De repente, vimos
apoyado en la base de la barandilla un precioso y lindo gatito persa blanco que
nos explicaba cómo se había quedado encerrado, o se lo habían olvidado sus
papás en la terraza, o qué se yo. Todo eran suposiciones, estábamos realmente
preocupados. Era pequeño y hacía mucho calor. Nos preguntábamos si tendría
agua, comida, en fin, los cuidados necesarios para que se sintiese mejor. ¡Qué
hacer!

En qué mundo tan complicado viven, no me lo
imaginaba.
Alguien está en peligro, pero antes de ayudarle se tienen que plantear toda una
serie de cuestiones, de las cuales no entendía nada en absoluto. Decían que no
podían llamar a la policía porque el gato no estaba herido, ni abandonado en la
calle, estaba en una casa. Y yo me pregunto: ¿acaso no se puede abandonar a
alguien en una casa? Otra cuestión que tampoco entendía era que si intentaban
cogerlo estirando el brazo por encima de la barandilla, igual podía caerse
desde un segundo piso y lastimarse, eso sí, podía llegar a entenderlo. Pero del
mismo modo, luego decían que si lo traían a casa los dueños podrían enfadarse y
acusarles de querer robarles el gatito. La verdad, cada vez estaba más
confundida.
3.-Al
final, pensaron muy a mi pesar, que esperarían al día siguiente, el domingo,
a ver si sus dueños volvían. Pero, yo seguía preocupada, porque ¿y si no tenía
agua y moría de sed? ¿o le sucedía algo? Su llanto me hacía sentir mal, estaba
triste y tampoco entendía por qué mis papás que dicen querer a los animales no
hacían nada para ayudar al gatito. Cuando mirábamos a través de la barandilla,
estaba al borde del llanto, parecía querer decirnos: 'Por favor, necesito
ayuda. Estoy solo, no sé si me han abandonado pero me siento muy triste y tengo
mucho miedo'. Se me partía el corazón al verlo. Y luego, me preocupaba que
quisiera saltar al verme y hablarle, y en el intento se cayese y pudiera
lastimarse.

4.-Cuando regresaron mis papás a mediodía nada había cambiado. El
gatito maullaba, pero esta vez flojito, como si estuviese cansado de tanto
gritar y que nadie le oyese. Me fui a hacer mi siesta, estaba cansada y por lo
que pude oír el gatito debió hacer los mismo, hacía muchísimo calor.
Por la tarde, seguían las elucubraciones pero
no hacían nada por ayudar al gatito. Parecía que estaban decididos a hablar con
la Presidenta de la Comunidad para ver si le facilitaba el teléfono del dueño
del piso y ver qué se podía hacer. Mientras tanto habían acordado intentar
poner un recipiente con agua y comida en el borde de la terraza. Cabía la
posibilidad de que el gatito al querer beber o comer lo tirase porque no había
mucho sitio para apoyarse, apenas un palmo, o resbalase, y pudiera caerse.
En fin, que mi papá ya se iba cuando de
repente escuchamos gritos en la casa del gatito. Por fin, la pesadilla se había terminado,
no sabemos realmente qué es lo que ocurrió, un descuido, tal vez se marcharon
sus papás a un lugar donde no se lo podían llevar, poco importa ya, lo
importante es que el gatito se ha salvado de tanta soledad, pena y tristeza.
Minutos después escuché un brindis de mis papás en su honor. Esta vez, todo
acabó bien. Mira, era igual que éste:
¿A que nosotras le habríamos ayudado sin plantearnos todas esas
cuestiones de las que han hablado mis papás antes de socorrerlo?
LÚA
Comentarios
Y quisiera también agradecer a tu papá por ser como es. Quererte a ti, significa a la vez cuidar de todos nosotros. Muchas gracias Douce, eres un solete.
Miaauuuus muy cariñosos.
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Nos dan tanto.
Un saludo
La experiencia del encuentro y la convivencia con Douce, ahora que no nos oye, es, al menos para el Náufrago, más que un hermoso regalo.
Se muestra como ella es y no hay doblez ninguna, es todo transparencia.
Feliz comienzo del mes Séptimo:-)
Hemos sido los dos los que hemos encontrado hermoso esa preocupación por un gatito y por eso ,al unánime ,hemos pensado que valía la pena que la conocieran los habitantes y visitantes de la Isla.
Es cierto que si los humanos se fijaran en nosotros - sin modestia- quizá sabrían convivir mejor
Guauus y besos para ti y tu mamá y tu papá.
No necesitáis darnos las gracias, os las damos nosotros