¡Viva la fiesta!

Entre todas las opciones: teatro, conciertos, exposiciones, corridas, festivales, espectáculos callejeros, pasacalles, ferias, hay una que se ha hecho más popular y ha congregado a los ciudadanos en distintos lugares de la ciudad. El personal ha salido a la calle. Es el tercer año que la llamada Feria de Día, ha logrado sacar a los reticentes para reunirse en torno a una copa de fino, una caña y un pincho, a un precio razonable para estos lares, 2’50 € pincho y bebida. Es la Feria de Día, de las doce del día hasta las de la noche, con una propina de una hora nocturna los fines de semana.
Olvidados durante diez días la España triste y desabrida. Esta España a la que han avinagrado en gran parte los de siempre, los que no la entienden, porque entre sí tampoco se entienden, con ojos sólo para sus propios intereses. El alma de este pueblo, para lo bueno y para lo malo se desarrolla en la calle. Somos más de extroversión que de intimidades. Sólo la torpeza nos ha hecho descreídos y suspicaces. Ya que estamos de fiesta seamos benévolos con nosotros mismos que tampoco somos fáciles.

¡Viva la fiesta!
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