Una patada en los cojones

No iban armados con bates de béisbol, ni con porras,
no exhibían navajas, sólo gritaban “Libertad”,
en el centro de Bilbao. Eran siete sólo, solos.
“Ellos” , los ‘otros’, eran centenares ...
algunos les gritaban ‘hijos de puta’
y les invitaban a ‘irse a España’.
“Que os pongan una bomba”,
era el deseo que manifestaban,
junto a su rabia.
Había un cordón rojo y protección
para los que iban a declarar,
escoltados por un coro unánime de simpatizantes.
Ellos eran siete sólo, solos.
Acompañados de su propio coraje,
reclamaban lo que consideraban su derecho.
Nadie coreaba su paseo solitario,
sólo voces , gritos , improperios contra ellos.
La escasa protección que recibían
no fue capaz de protegerlos de la ‘razón’ de los airados,
de aquellos que con odio, sí, era odio
lo que se leía en sus ojos inyectados de ira
que no se calmaron hasta acercarse y dar
‘una patada en los cojones’.
Cayó al suelo, retorciéndose de dolor,
conteniendo en su gesto no se sabe
si otro dolor más íntimo
con sabor a impotencia, a rabia, a soledad.
Porque sienten muy dentro su soledad
y más dentro aún,
no poder manifestar su derecho a expresarse libremente.
Comentarios
Y la policía autonómica vasca, como viene siendo habitual, mirando para otro lado.
¡Qué pena!
No se puede seguir permitiendo que se mire hacia otro lado y que a la plabra se le conteste a patadas.
Un beso