Conversaciones
LÚA, DOUCE Y OTRAS HISTORIAS
Hablabas de sábados y también del resto de los demás días de la semana.
Procuro detenerme lo menos posible en su vacío físico que va ligado a otro vació
‘lleno interior’ que es de un tono distinto
y procuro separarlos. Lo físico es ahora cenizas, muy cerca de mí y me duele, lo otro es tangible de una forma difícil de
explicar porque es un sentimiento a la
vez añorado y al mismo tiempo vivífico y a eso nos acogemos.
Lola,
empezaremos por lo de ‘los problemas cibernéticos’ o cómo se llamen.
Es cierto que el ‘gadget’: aparato, artefacto, dispositivo, artilugio, chisme…
(¡Estúpida dependencia de los gringos! que indicaba que los últimos comentarios que
aparecerían en el blog no funciona) Ese ‘artefacto’
dejó de funcionar hace algún tiempo, no sé por qué. Por ahora no pienso volver
a cambiar el formato de la Isla…. Pero eso es algo que no urge y también forma
parte la pereza del Náufrago.
![]() |
Gatas, perras y otros sentimientos |
(Me apunto a lo que escribes: “Es entonces cuando la ausencia, el vacío
que nos ha dejado el ser querido al que tuvimos que decir adiós, se transforma
en una presencia permanente, siempre está ahí y ya no duele” (tanto, añado)
Cuando determiné que no quería
que padeciera, aunque sé que lo soportaría con su entereza de perra, me costó
mucho tomar nuestra decisión, porque no fui único, pero lo que más deseaba es que
su vida fuera un continuo bienestar que se extendía a ella y a todos los que la
queríamos.
Hoy, de camino a casa vi otro perrito que se parecía muchísimo a Douce, tenía
cuatro años según me dijo su dueño y no pude menos de acercarme a él Era muy
parecido a Douce, pero iba a hacer ‘su’ vida y no era lo mismo.
No te preocupes, entre compañía y soledad puede la primera. Por ejemplo
la vuestra.
Comentarios
Lo cierto es que me ha dado un vuelco el corazón al leer LOLA ( un beso inmeenso LOLAl ) ella sí que es como un ente curioso que llega te apretuja con su cariño fueerte, fueerte y de pronto... como el viento desaparece...silenciosamente desaparece. Recuerdo que una vez te pregunté por esto a ti JULIO y me dijiste ... es así, déjala y yo te hice caso.
Y me he acordado de esto porque si pensáramos despacio al final todo es igual, el dolor de una ausencia es directamente proporcional a la dependencia que tengamos de ese ser ( que no es nada peyorativo, al contrario, lo genera el contacto, es natural extrañar a alguien cuando estamos acostumbrados a su presencia y nos gusta sentirla) esa dependencia física y emocional va curándose a medida que el tiempo nos acostumbra a estar sin ella, lo cual no tiene por qué disminuir en nada el cariño que sentimos hacia ella ¿sabes LOLA? :))
Ahora JULIO, me temo que tú estás sufriendo el síndrome de abstinencia que es tan duro como inevitable, un día pasará y te llegará esa paz de la que habla LOLA que es cierta...
Y respecto a la eutanasia, sé que si veo sufrir horrores a un ser muy querido para mi, sea animal o persona y está en mi mano... por duro que sea le ayudaré a morir y no por mi, por ella. Lo cierto es que le temo muchísimo más al sufrimiento de antes de la muerte propio o ajeno, que a la muerte en sí.
Creo sinceramente que vamos a escribir una tesis doctoral sobre este asunto y solo espero JULIO que hablar de esto no aumente tu pena, Ojalá hablar de estas cosas no te haga sufrir. Ya te lo he comentado para mi esto en tu lugar sería imposible, aunque no se me hace extraño, mi madre no paraba de hablar de mi padre durante el primer año que faltó, a mi me hacía sufrir horrores escucharla entonces... de hecho me pasaba la vida huyendo porque sabía que terminaría encerrada en el baño matándome a llorar, pero a ella le servía, le ayudaba a sentirse mejor... Leerte a ti, JULIO me recuerda mucho aquella época, así somos los humanos... todos igual de diferentes :))
Muchos besos para todos... JULIO, LOLA, DOUCE, LÚA y CAMPU que es la quinta de esta familia :))
Feliz tarde.
Este mundo del blog, lo sabes bien, debe de ser un espacio libre donde expresamos lo que sentimos cómo y cuándo hacerlo. Ya sabes quién es Lúa y cómo llegó a su casa. Respecto a otros aspectos lo que siempre he dicho es que nunca puedo hablar por otra amiga y tú lo comprendes.
.María, no puedo negar que siento ‘abstinencia física’ de Douce, han sido 14 años muy unidos – yo que cuando llegó a casa traída por los chicos – por responsabilidad les dije que deberían haberlo pensado antes - y estuve a punto de decirles que la devolvieran a la perrera. Esa negación sólo duró dos días. A partir de ahí, como sería natural con jóvenes, fui yo quien me ocupé de Douce
Ahora duele su falta física, la que me esperaba cuando llegaba, la que esperaba los paseos, la que me indicaba la hora de levantarse, y acompañarte unos ratos el sueño y muchas cosas más. Pero lo estoy asumiendo y sé que a medida que pase el tiempo el cariño, la necesidad, lo que ella es y aporta, seguirá viva.
El trato de la eutanasia la deseo, como la que he deseado para Douce. Aprender a morir es algo que tenemos que preparar y más los que estamos ‘oficialmente’ más cerca. Y sé lo que eso cuesta mucho de asumir. Nada debería aumentar la pena, sino cuantas cosas nos ayudasen al asunto más serio que hay en esto que llamamos vida. No me gustaría ponerme muy serio pero repito muchas veces la frase que decía el ‘viejo profesor’ Morrie Scwartz a su alumno de los ‘martes’ Mitch:
- “Sé que crees que sólo estamos hablando de la muerte, pero es lo que repito: ‘cuando aprendes a morir, aprendes a vivir”
Algo difícil de asumir, pero es una realidad. Y basta ya de cosas tan serias. Douce nunca habló de eso y tuvo una estupendísima vida y los demás nos vamos aprovechar de su vida.
Muchísimas gracias María, de parte de nosotros y los demás que te aprecian
Echo de menos a Douce y tú, Nau, es normal que te encuentres en cierto modo un poco vacío. Pero al final será todo lo contrario...estarás más lleno por todo lo que aportó esta dulce perrita a tu vida. Seguro que no fue consciente de esa filosofía tan sabia que impartió...o quizá más consciente de lo que imaginamos los engreídos seres humanos.
Yo creo que hablar de quienes se han ido es algo muy personal. Depende de tantas cosas...del momento, del tiempo que haya transcurrido, de la propia forma de ser de cada uno...
Es muy duro, desde luego. Pero creo que podemos quedarnos con lo positivo y el tiempo, efectivamente, ofrece ese efecto reparador tan necesario.
Vivir cada momento, cada día...con serenidad. La mayor serenidad posible...
Yo creo que ése es el secreto. Y lo que añadía recientemente Gala en esta red rápida a la que me acabo de unir:
"La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante". Antonio Gala.
Felices sueños y gracias por ser cómo sois.
Yo también tengo más miedo del dolor pre, María. Si podemos evitar el sufrimiento de los seres queridos, mejor que mejor.
A medida que transcurre la vida, uno se va dando cuenta de tantas cosas.
¡Aprovechemos mientras estemos vivos!