Una mañana de otoño
LAS URGENCIAS DE UNA BECARIA

Normalmente,
cuando hablo del Náufrago de esta isla, me burlo amistosamente de él y le saco los
colores. Bueno, no demasiados. Hoy voy a hablar bien de él porque se lo merece.
Empecemos. Esta mañana, muy temprano, era todavía de noche, no serían aún las siete de la mañana fui cuidadosamente a la
cama del Náufrago que andaba en no sé que sueños. Yo, aunque apurado, no quise
molestarle y me puse a su lado, enseguida salió de sus ensueños y se dio cuenta
que yo andaba por allí con cierta inquietud. Me puse del otro lado mientras él
me acariciaba, pero enseguida se dio cuenta que no se trataba de eso
precisamente sino algo más surgente. Me baje de la cama y empecé a dar vueltas
algo nerviosa. El Náufrago y yo no necesitamos palabras para entendernos, conocemos
perfectamente nuestro ‘Morse’. Son miradas, gestos, tiempos…

No
termina aquí la loa del ‘Náufrago que madrugó en otoño’. Más tarde, serían ya
las once me invitó a ir a despedir a las playas y allí fuimos, a ‘nuestra’
cala. Cuando llegamos la marea estaba muy alta y apenas había playa. Sólo había
cinco o seis personas, la mar estaba un poco agitada y eso le hizo desistir por
dos razones. El poco sitio ‘libre’ y las olas un poco soliviantadas. Como la mañana
estaba agradable y la mar preciosa, plateada, pensó que daríamos una vuelta al
cabo y de paso yo iría de un sitio para otro mientras él disparaba con su máquina
a todo aquello que le guiñaba un ojo.
Aquí
dejamos el resultado, yo apaciguada y él
satisfecho.
Comentarios
Muy bonitas las fotos ¿por cierto? ¿qué son esos candados que cuelgan de una cuerda en una de las fotos? ¿Y esa cara en la roca? lo sé soy muy curiosa... no tengo arreglo:))
DOUCE ¿te quedaste a gusto? es curioso como los perros sabéis lo que tomar para purgaros... si es que vais a ser bastante más listos que los humanos... sin duda :-)
Un beso graaaaaaaande y dulces sueños de mar.
Sigue siendo hermosa esta bahía que conoces, en sus tiempos bravos y en sus momentos bellos. Hablo sobre todo de la ciudad hacia el mar y la bahía. Ayer estaba verdaderamente hermosa.
Vuelve cuando quieras. No soy de aquí, pero sé que el azar me trajo aquí y confieso que he tenido suerte.
Mis amores están en otra ciudad, pero aquí me siento bien. Es la ciudad de Douce.
Pues sí, María, soplaba un leve viento pero el mar estaba iluminado por un sol que hacía un mar de plata. Íbamos con idea de celebrar uno de los últimos baños de la teporada. Las grandes mareas de septiembre nos dejaban un sitio pequeñito y no quisimos molestar a los pocos bañistas que ocupaban nuestra ‘caleta’. Rodeamos el cabo, yo subía y bajaba… me perdía a veces, mientras el Náufrago plasmaba el mar y sus alrededores.
Cuando llegamos al alto desde se veía la Playa que llaman de Mataleñas, mientras él se sentaba en un banco yo me paseaba entre esos candados ‘amorosos’ que ahora puedes encontrar en muchas ciudades.’Copiones’.
El origen, por lo que sé, la moda de poner candados con los nombres o iniciales de los enamorados se inició en el Puente Milvio en Roma en una farola…La ceremonia se hacía cerrando el candado dar la vuelta y tirar la llavecita al Tiber. La farola cayó también al río con el peso de tanto metal enamorado. Ahora, como viajamos mucho y somos muy copiones se ha extendido por un montón de ciudades. Aquí en Santander hay dos lugares: un puentecillo en el parque, y esta mirador cara al mar. La leyenda dice que si cumples ese rito nunca te separarás de la persona que quieres. Lo que no dicen, cuántos han vuelto a recoger la llave que se la llevó el mar o el río…
Lo de la ‘cara’ de la roca fue una ‘visión’ que imaginó él Náufrago. A lo mejor se pone de moda y le ponen el mote “El Diablo de la Roca”… Nunca se sabe. Lo descubrió Douce mientras olía entre los zarzales.
Yo, Douce, quedé como nueva
Nuestros Guauuuus más felices
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Aquí puedes ver la 'historia' del Puente Milvio:
http://www.youtube.com/watch?v=PJ6xAXXEahk
Curioso.
Si te digo la verdad, he pasado por ahí cientos de veces y sólo ayer cuando vi la foto 'vi' algo. Me fijé, y veía algo que no sabía bautizar, pero me parecía una cara.La verdad es que fijándose más, esas 'cejas' pronunciadas, tienen más de simios que de homínidos.
Probablemente es que estamos regresando...:-)
Buenas noches