domingo, marzo 10

UTOPÍA


A veces hay amistades que nos invitan a abandonar la Isla y visitar otros lugares. Hay otras  islas  que se llaman UTOPÍA: “Nombre dado a una isla donde la comunidad imaginada  la habita una organización que contrasta en numerosos aspectos con las sociedades humanas  que vivimos”. Ayer, durante hora y media, el Náufrago habitó uno de esos ‘lugares’ que si no existen, conviene de vez en cuando ‘crearlos’.

Así es descrita:

Utopía, último espectáculo de María Pagés, es una indagación artística y ética sobre inconformismo y anhelo. Una pieza sobre la solidaridad, el compromiso, el exilio, la fugacidad de la vida, la pequeñez de los hombres en un cosmos indiferente a sus miserias y grandezas, y –ahora más que nunca- sobre la necesidad de la imaginación y el idealismo como motores necesarios para el cambio.

Baile flamenco, escenografía inspirada en el trazo curvilíneo de los bocetos de Oscar Niemeyer, música original y en directo y una búsqueda creativa jalonada con lecturas, visiones, referencias pictóricas, musicales, arquitectónicas y escultóricas son las señas de identidad de esta última creación de la Compañía María Pagés

“Oscar Niemeyer me recordó que en la humanidad no hay jerarquías, que todos estamos en una misma y única dimensión. Oscar me recordó que en esta igualdad reverdece la esperanza de poder cambiar el mundo. Porque todos reímos y lloramos. Y todos nacemos y morimos... “.
                        María Pagés
“La vida es un soplo. Todo acaba. Me dicen que después de que yo muera, otras personas verán mi obra. Pero esas personas también morirán. Y vendrán otras, que también se irán. La inmortalidad es una fantasía, una manera de olvidar la realidad. Lo que importa, mientras estamos aquí, es la vida, la gente. Abrazar a los amigos, vivir feliz. Cambiar el mundo. Y nada más”.
                        Oscar Niemeyer


4 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

Lo que importa, mientras estamos aquí, es la vida, la gente. Abrazar a los amigos, vivir feliz.

Con esto me quedo, Náufrago. Y es lo que hay que hacer. Nada más.

Me encanta el flamenco. Me encanta. A ver si vienen por aquí...

Un abrazo.

María dijo...

Mmmmmm ¡¡qué maravilla!! a mi me ocurre como a CAMPU, meeencanta el flamenco, aunque no se ella, yo lo descubrí no hace mucho... de mano el cante hondo suena raro, como todo lo que sale de las tripas y sin adornos, luego cuando los vas viviendo como ellos, comienzas a saborearlo... este espectáculo me recuerda mucho a lo que hace una mujer que meencanta, no solo cómo baila, toda ella... lo que transmite, te dejo un cuento, para esta noche antes de acostaros:-)


Mil graacias y muuuchos besos, si es que aunque haya mucho cenutrio en este país, en el fondo tenemo un ángel especial, somos gente encantadora xD:-)



Muaaaaaaakss!! feliz semana en la isla.

María dijo...

Vaya! me temo que te he dejado el enlace de todos...

Me refería a SARA BARAS... bueno, así tenéis un cuento para cada día de la semana:))

Douce dijo...

Hola, María

Siempre me ha gustado el flamenco, pero no todo. Ahora, eso sí, debo de estar en determinadas atmósferas interiores para sentirlo de verdad. Me gusta saborearlo a sorbos.Por supuesto es una sensación que debe salir de las entrañas para meternos dentro.

No conocía a María Pagés, fue un amigo el que me invitó a su actuación en el Palacio de Festivales. Me llamó la atención un flamenco propio con su coreografía sobría, basada en la arquitectura de Niemeyer con las curvas que siluetan la naturaleza.

"Lo que me atrae es la curva libre y sensual. la curva que encuentro en las montañas, en la sinuosidad de los ríos...en el cuerpo de mi mujer favorita'

El interior de ese flamenco es el de una danza poetizada con temas de Baudelaire, Benedetti, Machado y el propio Niemayer.

Afortunadmente nos eleva un poco y nos aleja de mucho arte sin alma.

¡Ah! Y muchas gracias por el 'Cuento', volveré a ver a Sara Baras por si me llama una 'Cenicienta', sin zapatos:-)