jueves, marzo 7

Sabiduría canina

…Y DOUCE VISITÓ AL ‘VETE’

Vamos a ver cómo se lo cuento…El Náufrago, a veces,  me pone en un aprieto. Si les digo la verdad , no me gusta hablar de mí misma. No es por nada especial, simplemente porque a mí la vida está para vivirla, no para pregonarla. Vale, como el señor de esta isla me lo pide le haré algo caso, porque él también se preocupa por mí.

Sucedió esta mañana, después del ‘minipaseo’ matutino para saludar al día y de paso hacer algunas necesidades de mi estado y condición. No lo explico pero sé que son inteligentes y me ahorrarán más detalles. Hasta ahí, todo cabe en la rutina matutina. Cuando ya me empezó a oler raro fue cuando dos miembros de la casa a hora tan temprana me montaron en el coche. Por el itinerario que conozco  empecé a olfatear que algo ‘especial’ ocurría. En efecto, mi olfato canino no se había equivocado.

Eran las nueve de la mañana, y a pesar de los atascos llegamos casi a la hora indicada. Por supuesto no entré cantando y vi que otros dos colegas ya se habían adelantado. No obstante parece ser que lo mío tenía preferencia. Entré, me subió mi papá a una mesa ‘fría’ que ya conozco y sin darme cuenta el vete me puso una banderilla. Me dejó salir a la sala de espera. Yo empecé a sentir una sensación que no me era desconocida. Me había puesto en el suelo una especie de manta y en lugar de intentar salir de aquel salón los efectos de la banderilla empezaron a paralizar mis patas, se me cerraban los ojos a pesar de los esfuerzos que hacía… Y luego entré en un sueño profundo del que no recuerdo nada.

No sé el tiempo que pasé en aquel agujero oscuro. Lo que ocurrió durante esa hora según me han dicho, tampoco tengo noticia. Sólo sé que cuando entró el Náufrago yo daba vueltas alrededor de la mesa fría pero no era capaz de encontrar la salida. Mi  tren trasero no me sostenía y de vez en cuando me sentaba. Hacía esfuerzos pero no era capaz de caminar y hasta mi rabo que es mi bandera estaba arriado entre mis patas traseras.

No les cuento más de esa peripecia porque apenas  soy consciente de lo que ocurrió durante aquel tiempo. Sólo sé que me habían puesto una especie de faja alrededor de mi vientre que parecía un ‘cardenalicio’ preparando la elección del nuevo papa. Todo lo que ocurrió después ya no es competencia  mía. Ahora estoy en casa, tratando de caminar con la elegancia que me caracteriza: paseo, me canso, me siento y hasta he tratado de dar mi salto para ocupar mi rincón preferido, pero vuelvo a bajarme  porque estoy incómoda por la dichosa faja cardenalicia.


Yo sigo bien, se ha elevado un poco más mi rabo como si quisiera indicar que  está un poco mejor mi popa. De los demás  asuntos  no me preocupo. No miro hacia delante, ni vuelvo la cabeza  de lo que ha pasado, estoy viviendo este momento y de ello me ocupo.

Espero que esta tarde con ‘enseña’ o sin ella, marchen mejor mis cuatro patas. Si secretos hay  son del Náufrago y del ‘vete’, pero es un capítulo del que no voy a ocuparme. Seguiré haciendo mi vida, sorbo a sorbo. Espero que quien no lo entienda así, debería seguir mirándome.

¡GUAUUUUS múltiples!

4 comentarios:

Cynamon dijo...

¿Qué pasó?
¿Una hernia, tal vez?

En unos días, como nueva, ya verás.

Besos.

Douce dijo...

Cyn

Se trataba de un bulto que se ha ido agrandando con el tiempo. Teníamos cita para esta mañana a las nueve.

El bulto extraído no tiene buen aspecto pero tendrán que hacer un análisis. Douce se ha portado como ella es, sin un mal gesto , ni una queja.

Durante el día ha ido mejorando y ya ha empezado a comer y camina mejor. Pronto volverá a su ser, pero tendrá que conservar su 'faja' durante diez días.

Sigue igual de cariñosa y valiente. Toda una lección como ha sido la de toda su vida.

Guauus y besos desde la isla

Campurriana Campu dijo...

Náufrago, me dejas muy triste con esta noticia. No puedo evitarlo aunque sólo sea por el sufrimiento propio de un post-operatorio. Espero que no sea nada importante finalmente y que poquito a poco Douce se vaya recuperando. La necesitamos y mucho.

No sé. Me has dejado triste. No puedo evitarlo.

Espero más noticias y mis mejores deseos.

¿Se puede querer tanto a través de las ondas?...

Felices sueños a los dos. Por cierto, en el día de la mujer-hembra trabajadora...

Lúa dijo...

Hola Douce, ¿qué tal estás?

Ojalá que te recuperes pronto para poder ir a correr y olfatear por el campo, que la primavera tiene prisa por llegar.

A mí tampoco me gustan los vetes, ¡ay estos humanos! Por suerte, tienes a tu papá, tu familia y tus amigos en las ondas para cuidarte. Sólo tienes que dejarte querer, mimar y pronto estarás como nueva.

Vamos Douce, recupérate pronto que me apetece ver fotos tuyas por la playa, en el campo, parques o jardines.

Miauuuuuuuuuuuuus muy cariñosos.