viernes, septiembre 11

Siete preguntas ante la crisis territorial

 ALBERT BOADELLA HA RESPONDIDO SU OPINIÓN


1. A su juicio, ¿qué ha pasado en los últimos 30 años para que se produzca esta fractura entre Cataluña y el resto de España?
Lo mismo que sucedió en el pasado pero ahora con una Constitución que aceptó el artificio de estructurar en formas políticas unos supuestos hechos diferenciales. Tales hechos no tienen relevancia alguna en Cataluña al margen del folklore y una lengua muy parecida al español. A partir de aquí la ficción y el cuento toman cuerpo activo y la sociedad catalana vive en la irrealidad de una diferencia virtual. Esta situación es aprovechada por una clase política y cultural para establecer su predominio, exigiendo privilegios a base de crear un enemigo común contra su pretendida etnia. La paranoia anti española se muestra así como la patología más fácil de inocular por parte de los dirigentes.

2. ¿Qué solución propondría para esa fractura?
Los catalanes tendrán que aceptar la legalidad de su pertenencia histórica y hoy democrática a la nación española. Deben asumir que todos somos iguales y copropietarios de las hectáreas que forman España y que nadie tiene el derecho de amputarnos unilateralmente esta propiedad. Lo democrático no es la decisión unilateral de independencia sino, en todo caso, convencer al resto de propietarios de que les regalen el terreno.

3. Algunos políticos denuncian cierto adoctrinamiento en las escuelas y los medios. ¿Coincide?
No solo los partidos sino cientos de miles de ciudadanos han sido víctimas de ello. El haber creado esa cantidad de paranoicos separatistas bajo una ficción tan trivial solo es posible mediante un asedio ideológico en todos los terrenos dirigidos por el gobierno autonómico.

4. Los partidos independentistas afirman que el Gobierno ahoga económicamente a Cataluñal y no respeta sus señas de identidad que le diferencian. ¿Qué opina?
El gran éxito de los nacionalistas es haber conseguido acomplejar al resto de los españoles mostrándose ellos como víctimas y portadores de diferencias especiales. Lo grave es la cantidad de españoles que han caído en esa treta y otorgan una "singularidad" a Cataluña. En la Europa del siglo XXI hay que tener desvergüenza para establecer diferencias relevantes entre un ciudadano de Barcelona, Lyon, Copenhagen o Zaragoza.

5. Siendo el número cuatro de la lista de Junts pel Sí, y tras ver las investigaciones sobre su partido, ¿entendería que Artur Mas repitiera como presidente?
Si en la vida siempre ganaran los buenos, Artur Mas debería estar en la cárcel por provocar la división y el odio entre una comunidad que fue en su tiempo paradigma de prudencia y sentido común.

6. Si usted fuera Rajoy, ¿qué haría si se proclama la independencia?
Colocándome en su piel, me fumaría un puro y miraría un partido de futbol por la tele que es lo que más le gusta al presidente.

7. Si no gana la independencia, ¿qué proyecto propondría para todos aquellos que votaron sí a una Cataluña fuera de España?
Un tratamiento de Prozac que sirve además para ir recuperando poco a poco la realidad y dejar de vivir del cuento

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