La Duda
Era una mañana hermosa de verano. El mar ondeaba tranquila
y una temperatura ideal del norte se prestaba a disfrutar de la mañana veraniega. En un rincón, algo
apartado de la playa, un grupo de gente ya madura disfrutaban del sol y
de paso mantenían una conversación 'marinera'. De todos modos no sé cómo son esas charlas
de los que ya han doblado los setenta y lucen generosa barriga. Lo segundo se veía, lo primero se suponía.
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Ekto se sentó, después de vacilar, sobre la arena |
Bajaba el que escribe una rampa cubierta de toallas y al
final vio a un perro negro, de mediana estructura, que vacilando trataba de sostenerse sobre sus cuatro patas. La charla continuaba y
el recién llegado se detuvo unos minutos tratando de cerciorarse qué le pasaba.
El pobre animal no se sentía firme y después de unos minutos el amo bajó y
cogió en sus brazos al perro.
Fue una conversación breve. Su amo dio su nombre y su edad: 17 años y que apenas podía mantenerse de pie. Lo decía con naturalidad, esperando que su Ekto cumpliera su 'camino'. No hubo más conversación y el que escribe bajó a la playa preguntándose de nuevo: qué decisión debe tomar uno cuando sabe que el tiempo de su 'compañero' tiene los días contados...¿ Qué hacer al ver claramente que el 'amigo' de su vida apenas puede caminar? ¿Verle sufrir y tomar una decisión final o dejar que siga en esas condiciones hasta que sus patas y su corazón marquen la hora?
Fue una conversación breve. Su amo dio su nombre y su edad: 17 años y que apenas podía mantenerse de pie. Lo decía con naturalidad, esperando que su Ekto cumpliera su 'camino'. No hubo más conversación y el que escribe bajó a la playa preguntándose de nuevo: qué decisión debe tomar uno cuando sabe que el tiempo de su 'compañero' tiene los días contados...¿ Qué hacer al ver claramente que el 'amigo' de su vida apenas puede caminar? ¿Verle sufrir y tomar una decisión final o dejar que siga en esas condiciones hasta que sus patas y su corazón marquen la hora?
Comentarios
Verás, yo también soy algo madurita, tengo 18 años, y el tiempo también pasa para mí. No puedo saltar, tengo dificultad en asearme a diario porque tengo un problemilla en las vértebras y he perdido flexibilidad. Pereo mi asistenta personal se encarga de ma toilette, me cepilla y hace todo lo necesario para que me sienta bien.
Ahora camino despacio, no tengo prisa. Tampoco me apetece jugar, paso mucho tiempo descansando y meditando.
Por lo demás estoy bien, pero claro, no soy lo que era.
Misha, mia amiga, estuvo muy malita. Comía bolitas como yo al principio y cuando se hizo mayor el riñón quedó dañado. La comida que tomábamos las dos, esas bolitas que tanto nos gustan no es la adecuada pues somos carnívoros. Mi mamá hace tiempo que dejó de darme bolitas, ahora me alimento de carne y desde entonces me siento estupendamente, apenas voy al veterinario.
En casa, se hace muchas preguntas, pues llegado el momento de emprender el largo viaje, no quisieran despedirme con una inyección para dormirme; les gustaría que la vida siguiera su curso y fuera ella quien decidiera el momento.
El sufrimiento se manifiesta de muchas maneras, no sólo es físico. ¿Deberíamos poner una inyección para dormir a todos los seres vivos, ya sean personas o animales que padecen algún tipo de sufrimiento, físico o psíquico?
No es exactamento lo mismo, pero cuando una persona se suicida está sufriendo y es ella quien decide poner fin a su vida para aliviar su dolor. La sociedad en que vivimos no acepta que uno mismo tome esa decisión. Sin embargo le parece bien que alguien lo haga en su nombre y ponga fin al sufrimiento. ¿Qué diferencia hay?
Vivimos en una sociedad compleja. Diariamente hay sufrimiento en muchas vidas, la mayoría provocado por la propia sociedad. Mientras unos no pueden comer, otros sufren obesidad. Cada vez hay mayor enriquecimiento de unos pocos y la pobreza se multiplica y se extiende como una epidemia provocando la muerte.
La enfermedad y la salud es otro tema muy complejo. En algunas ocasiones se mantiene viva a una persona artificialmente, en condiciones realmente difíciles. Dependiendo del lugar, si alguien decide poner fin a esa situación es legal, para otros está penalizado.
En nuestro mundo de cuatro patas, todo es más sencillo, la madre Naturaleza se encarga de todo, ella decide cuando llegamos a este mundo y también la hora de partida.
Perdona Nau, me he extendido mucho. Yo estoy tranquila, pero en casa como humanos que son se preocupan por algo que todavía no ha sucedido, en lugar de vivir cada momento y disfrutar como hacía Douce del ahora. Mañana, ya veremos.
Miaauuussss cariñosos y muchas carantoñas para la petite Berta.
Hemos preferido responder en la entrada siguiente:
"RECUERDOS VIVOS"
http://rinconaufrago.blogspot.com.es/2013/08/recuerdos-vivos.html