domingo, abril 7

Un paseo por el bosque

LOS PASEOS DE DOUCE

Vaya , ya estamos, siempre me toca a mí de telonera en esto de explicar. Resulta que aquí siempre soy yo la pagana,  la que debe contar lo que ocurre.  Y por supuesto aparezco yo como diciendo que es a mí a quien pasean y el paseador es el Náufrago. En esta Isla aquí hago yo Piyayo,  de ‘la que da pena y causa un respeto imponente’. Porque soy como soy, porque si no, ya le habría  cantando las cuarenta al ‘paseador’.

Ha de saber el personal que quien pasea al señor Náufrago es la menda: Douce la Dulce, para servirles. Si no fuera por mí, probablemente, este señor que presume  de 'cuidador', no levantaría las posaderas del sillón en posición sedente. La que mueve sus piernas, visita variados sitios, hace que estire sus piernas, respire aire puro, vea paisajes que reposan, le enseñe a ver, soy la servidora. Yo huelo todos los rincones, miro acá y acullá, me fijo en mis congéneres, nos saludamos,  nos olemos, no despreciamos ni un solo minuto de vida somos nosotros. Todos los paseos son  nuevos aunque hayamos pasado por esos lugares decenas de veces. Siempre es nuevo. Le abro los ojos y le ayudo a ver las imágenes de los troncos de los pinos, la forma de las  plantas, los paisajes, los horizontes…la ayudo a sentir, a descubrir la naturaleza,  a estar atento a los sitios por donde pasamos. Yo así lo hago. Yo no pienso, vivo…

(No sé si me he pasado un `poco…pero es que a este 'meditador' tengo que enseñarle a vivir) Y yendo a lo que íbamos. Hoy el bosque estaba muy agitado,  por todas  partes aparecían hombres, jóvenes y 'jóvenas', señores mayores que con atuendos atléticos, embarrados, sudorosos, números en el pecho, pantalones y camisetas de deporte, corrían sudorosos por caminos y barrizales… Aparecían por todas partes y yo no les prestaba mucha atención porque seguía a lo mío.


Para mí me cortaron parte de mi libertad porque el Náufrago me llevó casi todo el circuito agarrada para no molestar a los corredores que cansados y sudorosos terminaron su carrera en lo alto de un montículo. 

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