jueves, abril 25

Salamanca: una mañana, una vida


A veces aires que no esperabas te devuelven a tu pequeña patria, tu ciudad donde naciste. Y en esa ciudad, no demasiada grande en superficie pero rica en otras historias, vuelves, forzosamente a veces,  a los rincones donde asomaste a la vida. Han pasado muchos años desde entonces, la dejaste al empezar la  adolescencia y habitaste decenas de sitios diferentes, hasta  dejar el peregrinar. Por fin la vida te depositó al borde del mar  que ha acunado más de la mitad de la vida.

Parque, 'Pilón', Biblioteca,'Pretil'
Has habitado decenas de lugares, dentro y fuera de esta península, te has sentido bien, pero ninguna con la fuerza que esta ciudad de oro que  te crió y te hizo. Tu patria será siempre tu infancia la que te moldeó y a la que vuelves en su busca porque  para ti no ha cambiado. Sigue siendo el Campo de San francisco donde jugaste todos los juegos, todos los escondites, todas tus  peonzas, los guardias y ladrones, las carreras  de chapas, los primeros amores de niños… En ese parque   te caíste al ‘pilón’ de la fuente en busca de un palo, allí ibas a buscar libros en aquella ‘biblioteca’ presidida por  Gabriel y Galán y sus musas. Por allí intercambiabas canicas, chapas y tebeos… Y sentados en el pretil, niños de once y doce años, veíamos la  procesión de prostitutas que dejaban el ‘barrio chino’ y traspasaban   aquella puerta misteriosa en la que no sabíamos qué  existía…

Entre aquellos jardines, el colegio, el bloque  Mariano Rodríguez, los hospitales, las iglesias, los conventos  se movió la vida. Juegos, aulas, recados, sabañones, mil monumentos crecimos, nos hicimos. Nuestra infancia fue y sigue siendo nuestra ‘patria’ y nuestro lo mejor de la vida. 
  
La antigua biblioteca en el Campo de San Francisco

4 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

¡Qué bonitos recuerdos, Náufrago!
A mí, como ya sabes, Castilla también me toca.
¡Vaya si me toca!

Preciosas fotos. La de la puerta de madera es una delicia...

Douce dijo...

Campu,

Dispuse de demasiado poco tiempo, ocupado en otros menesteres. Pero en esas breves horas en las que me sentí libre, volví a repasar los sitios que pateé millares de horas. Para mí, seguían como yo las viví, en lo principal, aunque algunas habían sido sustituídas.

Pero siempre pensaré, pasaré, por donde disfruté de esa 'patria' que es de todos los que lo deseen, porque es del que quiera disfrutar de ella a su modo.

Me hubiera gustado repasar otros sitios pero sólo disponía de cuatro horas de una mañana.

Gracias por compartirlo

Sylvia dijo...

Entrañable relato y muy lindas fotos. Me encantó.

Douce dijo...

Lo celebro Sylvia. Al fin y al cabo es un intercambio de aquellas cosas que nos hacen sentir y nos alimentan por dentro.

Feliz fin de semana.