viernes, abril 26

Cuando los perros no hablan, consuelan

Adrea Gjestvang,
Es curioso que un perro tenga que enseñar a vivir a algunos que se dicen humanos.  A menudo el Náufrago de esta isla no sabe, o sí lo intuye,  lo que directores y autores ‘seleccionan’ para diseñar este mundo. Normalmente  es aquello que más impacto produce para poder  tener al mundo en vilo. Son unos pocos los que manejan el cotarro y normalmente eligen lo más llamativo por dos razones: para tener al personal encogido y atado o ofrecerles satisfacer los sentimientos más bajos. Pongan ustedes en la lista que yo, como perra, no es que me afecte, es que en lugar de hacerme reír, me da pena que 'maten' así el tiempo.


De vez en cuando hay algunos que todavía saben entender y nos reconcilian con los que ven el mundo desde otro ángulo. Sólo una foto creó un ámbito de clima cálido y a la vez un vacío en los ojos de Ilva, una chica de 15 años que había  presenciado  y sufrido en aquella matanza brutal de la Isla de Utoya. Sólo dos perros le servían de descanso, le daban calor y compartían sus recuerdos.

Ylva y sus amigos

Adrea Gjestvang, premiada en el Iris de Oro delSony World Photography, explicaba aquella imagen:
- "Hice esta foto en casa de Ylva, en Tromso, una ciudad al norte de Noruega. Era el mes de marzo de este año. El retrato de Ylva es parte del proyecto 'One Day in History'. 
La foto la hice después de que me contara su historia: Me había fijado en su cuello y quería capturar tanto su belleza como sus cicatrices. Sólo utilizamos luz natural. Pensé que en cierta manera era simbólico que pudiera verse el reflejo de la ventana en sus ojos. Ella está dentro y mira hacia fuera”
He ha aquí el resultado.

2 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

La mirada de un perro puede ser más cálida que muchas humanas. ¡Es lo que tenemos!

Terrible experiencia la de esta chica. Pero de las terribles experiencias, si uno sale vivo de ellas, se obtienen también los más valiosos aprendizajes.

Douce dijo...

Campu,

Creo que ningún perro que sea atendido, cuidado y querido no corresponda con todo lo qué es, dar lo que tiene y jamás te traiciona. No ocurre lo mismo con lo que se tienen por humanos, recientemente los he conocido.

Experiencias como la de esta chica quiero creer que puede ser una lección profunda que nos conforma o que nos deja una marca indeleble. Deseo que Ylva sea de lo primero.