viernes, noviembre 13

Exiliados de las redes


Borja López, el pasado viernes, en Valencia. / MÓNICA TORRES (EL PAÍS

Unas relaciones más superficiales o la pérdida de intimidad son algunas de las razones por las que una minoría desanda un camino que parecía irreversibleacebook


- Borja López, de 29 años, abandonó hace dos años las redes sociales. "Estar en Facebook me ataba a una vida irreal", asegura. 

- Essena O´Neill, la modelo australiana de 19 años, que revolucionaba la semana pasada la red al anunciar que cerraba su cuenta en Instagram donde tenía más de 574.000 seguidores ¿Hay vida más allá de los likes? 

- España cuenta con 14 millones de usuarios de redes sociales, según IAB Spain, la asociación que representa al sector de la publicidad en medios digitales.

- El 82% de la población con acceso a internet entre los 18 y 55 años está presente en ellas (en 2009 apenas alcanzaba el 51%). En los últimos tres años se ha incrementado a tres el número de plataformas que usa cada usuario. “Llevaba un tiempo más atento a Facebook que a disfrutar del día a día. Tenía como amigos a mucha gente con la que no tenía una relación en la vida real”, cuenta López, restaurador de pintura mural.

- María Morillo, abogada de 30 años, eliminó todas sus cuentas hace menos de un año: “Quedaba con amigos y no teníamos nada de qué hablar. Parece que estamos más cerca, pero realmente nos aleja”.

- Las redes sociales han modificado el paradigma de las relaciones personales. Permiten acercar a quien está lejos y facilita la comunicación, pero los expertos consultados advierten que un mal uso puede producir un efecto de aislamiento emocional. Se está conectado con más gente, pero de una forma más artificial. 

- Por eso, se puede estar muy conectado y muy solo al mismo tiempo.
Desconexión de la vida real

- Asier Rua, fotógrafo de 31 años, cuenta que el Whatsapp le quitaba concentración en todo lo que hacía: “Era incapaz de recibir un mensaje y no contestar”. Después de casi un año sin la aplicación no la echa de menos. “Sí que ocurre que gente no tan cercana no sabe que me lo he quitado”, reconoce.

- Los especialistas alertan de que este tipo de conductas, como no poder hablar con otras personas sin dejar de consultar el móvil, supone una forma de desconexión de la vida real que revela una adicción.. 


- Para mucha gente acaba suponiendo un estrés tener que seguir alimentando esa maquinaria. “Hay personas que llegan a la conclusión de que no les compensa. 


 - “Ves los perfiles de tus contactos, que suben fotos en una ciudad o en una viaje, y sientes una cierta envidia sana. Piensas, joder que vida más interesante comparada con la mía”, reconoce López.


 - Las conclusiones reflejan que sin estas herramientas, los jóvenes se sentirían “aislados, incomunicados, incompletos y no sabrían como rellenar rutinas, integrarse o socializar”.

1 comentario:

Campurriana Campu dijo...

Sin duda, no compensa. Cada día más convencida, Nau.