martes, noviembre 24

Biografía del silencio

"Encontré a este hombre en un periódico hace un año. En medio del ruido y la furia, él hablaba de silencio, de pensar, de escuchar."
LUCÍA MÉNDEZ


"Me ganó para su causa desde la primera hasta la última palabraLa palabra de Pablo d'Ors es una especie de bálsamo reparador para el alma, sea lo que sea el alma. Un oasis verdadero en medio del desierto por donde circulamos a toda leche yendo de un sitio para otro sin saber a dónde vamos ni para qué vamos. La palabra de Pablo d'Ors nos recuerda que vivimos a lo tonto y que una buena vida no es lo que todo el mundo cree que es una buena vida. 

Sus palabras  se parecen a una sesión de terapia gratis que te deja como limpia al menos durante un par de horas .D'Ors es un hombre que merece la pena en una época en la que parece -sólo parece- que no hay hombres ni mujeres que merezcan la pena. Dice cosas que asombran.



Indagué para saber quién era este hombre y otros lo habían descubierto antes que yo. Su libro Biografía del silencio fue un éxito que nadie esperaba. Miles de lectores tenían "sed" de silencio lo cual no puede extrañar a nadie. Como a él, el ruido nos saca de quicio siempre que nos paremos a escucharlo, que no suele ser casi nunca. Devoré el libro de Pablo d'Ors y subrayé los párrafos balsámicos hasta que caí en la cuenta de que me sería imposible seguir sus consejos. Tenía la firme voluntad de adoptar sus enseñanzas para practicar la meditatio, que es ese peregrinar hacia el centro de uno mismo. Sentarse sin hacer nada más. Pero su libro no era un manual de autoayuda, sino algo más profundo.


Me sucedió lo que él cuenta en sus primeros párrafos. 

Un camino muy difícil, con ejercicios del cuerpo y del alma que necesitan mucho entrenamiento. Por ahora, no he pasado del primer ejercicio. Quince minutos en un banco del parque pensando, sin hacer ninguna otra cosa.

Me consuelo pensando que algo es algo. Aunque sé que nunca podré llegar a donde ha llegado Pablo d'Ors porque para eso hay que haber estado muchos años ayudando a morir a los enfermos con dignidad. Como estuvo él. 


Esta sabiduría me es inalcanzable porque yo sólo pasé diez días al lado de mi madre ayudándola a morir. Y aún me cuesta caer en la cuenta de que ella era yo. Aún así, el libro de d'Ors está en la mesilla."
      

5 comentarios:

María dijo...

Tú al menos tuviste la suerte de estar esos 10 días con tu madre, a mi me hubiera gustado haber disfrutado de los últimos momentos de mi padre pero no puedo ser ¿ de verdad alguien necesita ayuda para morir o somos los que nos quedamos los que necesitamos sentir que ayudamos a quienes nos dejan? ... te lo digo porque yo no creo que mi padre necesitara para nada de mi.. eres yo quien necesitaba haberlo visto a él... perdón.. estoy yéndome del tema.. es vedad que el silencio es un absoluto desconocido .. que hay que aprender a sentirnos cómodos en él... aprender a escuchar no nuestros pensamientos .. lo que hay fuera de ellos ... eso te será más fácil la próxima vez que vayas al parque ... concéntrate en todo lo que escuchas a tu alrededor y dejarás de escuchar tus pensamientos ... un amigo que practica zen ( todo esto que hablamos y de lo que parece trata este libro es la base de su filosofía ) los orientales nos llevan milenios de adelanto en todas estas cosas que para nosotros nos resultan tan novedosamente sorprendentes ... creo que deberían enseñar zen en los coles a los niños... aprender a gestionar la ansiedad, la frustración, los miedos es más importante incluso que aprender a leer o a escribir ..

Gracias, a mi tb me queda todo la vida para aprender a estar en silencio .. si estoy sola me gusta.. lo que me cuesta es en compañía ;)


Un beso grande para todos en la isla!

Campurriana Campu dijo...

Interesante lo que dices, María.

Yo también he tocado en el saloncito el silencio, el tiempo para hacernos preguntas...

Adoro la soledad deseada.

lola dijo...

Interesante entrada Nau. En silencio por dentro estoy desde que he sabido que el Duende nos ha dejado, por lo menos nos quedan sus palabras, que es mucho.
Un abrazo.

Douce y el Náufrago dijo...

María, Campurriana, Lola, perdonarme. Hablaremos en otro momento de "Biografía del silencio"

Ahora, al llegar a casa me encontré en el blog con la noticia de Luis Figuerola-Ferretti. Se mojaron mis ojos con las palabras de Lola : "He sabido que el Duende nos ha dejado, por lo menos nos quedan sus palabras, que es mucho."

La última vez que leí y le ví con su 'gorro' a "El Duende de la Radio" fue por Agosto. Pinché varias veces y no aparecía en su blog, pregunte a alguno de los que le escribían, pero no supe nada.

La palabra de Lola me sirvió para llevarme a http://cadenaser.com/programa/. Allí 'estaba' aquel trío:"Javier Capitán, Julio César Iglesias y Luis Figuerola-Ferretti en los estudios de la SER en Madrid".

Hoy, perdonarme, viviré con el Duende y hablaremos. He pensado mucho de Ferretti y lo llevo muy dentro

Hasta pronto, hoy estaré con Él.

Campurriana Campu dijo...

Nau, dedícale todo el tiempo que necesites. Te hará bien. Siempre nos hace bien el centrarnos en las personas que han aportado tanto a nuestras vidas. Quizá, sin saberlo ellas mismas. Es la magia de la vida...la verdadera magia...
Un abrazo muy fuerte.