EL VALOR DE LOS SUEÑOS
Una famosa prostituta se presentó en cierta ocasión delante del ministro del rey con una peculiar solicitud

- ¿Qué tienes que decir a esto? - le preguntó. Kaushik estaba atónito.
- Su Gracia, yo no conozco a esta mujer;nunca en mi vida la vi .Soy un hombre felizmente casado y los deberes de mi casta me prohiben terminantemente el contacto con pecadoras. No entiendo esta acusación. Sus palabras, si son creídas, habrán mancillado para siempre mi buen nombre. ¿Y además pretendéis que pague una cantidad por ser difamado?

El brahmán estaba casi llorando.
El ministro decidió acabar con aquella situación ridícula.
- Está bien - dijo a la hetaira-. Dictaminaré a tu favor.
Entonces mandó erigir un alto poste en medio de un patio y colgar de él un saco lleno de monedas.En el suelo hizo colocar un gran espejo. Entonces se dirigió a la prostituta.
- He aquí tus honorarios, mujer. Mete la mano en el espejo y toma el dinero que te corresponde.' por tus servicios.
La prostituta protestó:

- Ese no es tuyo -fue la respuesta del ministro- El brahmán Kaushik te visitó en un sueño. Tu pago es el dinero que ves en el espejo, pues ese es precisamente el valor de los sueño.
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...Hay quien que pasa la bandeja a todas horas,
en todos sitios y pide engordar la alforja
vendiendo lo que vió en sus sueños.
BERTA
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