jueves, febrero 4

"Descubrí que no era perfecto"...

Antonio Gala:"Descubrí que no era perfecto. Ni lo había sido" 

Hace exactamente un año que el escritor Antonio Gala anunciaba públicamente que se encontraba «libre del cáncer». Por suerte, en esta larga y dura «guerra» en la que él era el campo de batalla, no se ha sentido solo. Como él mismo asegura, «los nombres de todos [sus apoyos] son inolvidables». Para él, un regalo. 

P.-En 2011, anunció a través de La Tronera que padecía «un cáncer de difícil extirpación». Señalaba que «no tenía edad ya de nuevas experiencias». ¿Cómo recibió aquella noticia?

R.- Con la ira con la que se recibe el resultado de un descuido ajeno (médico en este caso), y a empezar otra vez la redención... con culpable conocido y a la vista. Todas la precauciones -largas- fueron tomadas por los nuevos médicos.

P.-¿Cree que vivimos solos la enfermedad?

R.-De ninguna manera. De ser así, nos suicidaríamos. Hay médicos en quienes reposar.

P.-¿En qué o quiénes se ha apoyado para sobrevivir al cáncer?
No voy a enumerar los interventores. Algunos de Madrid y otros de Córdoba. Reconozco mi predilección por los segundos, pero agradezco la intervención de los primeros. Los nombres de todos son, en cualquier caso, inolvidables.

R.- Al hablar de cáncer, ha usado como metáfora la guerra, el campo de batalla, su doble aliado (haciendo referencia a la quimioterapia y la radioterapia). ¿Cómo ha vivido usted esta parte del camino?

R.-Tranquilo. Cuando, por fin, desaparece la mosca de la oreja.

P.-En algún momento ha hablado de «estar en buenas manos» y de no necesitar buscar las mejores. ¿Hasta qué punto es importante confiar en los especialistas que atienden a un paciente con cáncer?

 R.-La segura confianza es clave siempre: desde el amor al cáncer, pasando por la política.

P.- Si pudiera transmitir un mensaje a otros pacientes, ¿cuál sería? ¿Y a sus familiares o amigos cercanos?

R.- Soy más bien reservado. No cuento inútilmente mis pesares. Ya me olfatean mis próximos.

P.-Si tuviera que dar otro mensaje a personas que no conocen el cáncer en primera persona, ¿qué les intentaría explicar?

R.- Que, desde el primer día, exijan la verdad más absoluta y las mejores manos.

P.- ¿Cómo se define como paciente?

R.- Pues paciente, pero de los mejores que puedan encontrar, porque me entrego a ellos.

P.- ¿Cuáles han sido las mayores dificultades en su batalla?
R.- La meticonería de la gente que habla sin estar implicada. E incluso opina.

P.- En ningún momento concretó el tipo de cáncer que sufría. ¿Por qué prefirió no detallarlo?

R.-¿No se le habla al público de guarradas o qué? Mi cáncer fue de colon y extensible.

P.-¿Qué ha cambiado después?

R.- Ya ha pasado tiempo bastante y no soy un niño. Y nunca fui quejica. Hoy, por fin, me fastidia más la vejez o la desmemoria. La perfecta salud es muy terrible.

P.-¿Qué ha descubierto de sí mismo?

R.- Que no era perfecto ni lo había sido. No lo seré el escaso tiempo que me quede de vida.

P.- Ha definido esta enfermedad como «un largo puteo»...
Ya dije que pudo extirparse antes. El puteo lo afirmo de quien, por estar pendiente de su lucimiento, erró la jugada.

P.- ¿A qué palabra asocia cáncer?

R.- A cáncer. Es una palabra que se asocia ya a demasiado. Y sin saber qué es.

P.-¿En qué cosas se piensa cuando uno es diagnosticado?

R.- Depende del afectado: si es joven, si está solo, si ama la vida, si vive mirando la esperanza...
P.- En febrero de 2015, coincidiendo con la entrega de la medalla de la ciudad de Málaga, anunció que «estaba libre de cáncer». Una grandísima noticia. ¿Confiaba en que llegaría ese momento?

R.- Si no hubiera sido así no habría aceptado el homenaje. Para evitar el bajonazo lo mejor es no ascender.

P.- ¿Cómo se encuentra ahora? ¿Algún proyecto a la vista?

R,- Bien, gracias... Siempre hay algo que hacer. Mi Fundación para jóvenes creadores no me quita ojo desde hace años: yo soy suyo; ella, mía.
LAURA TARDÓN
***


En algunas  de sus Troneras el NAU recogió algunos de sus artículos de El Mundo. 
Llegado  el final del año pasado  sus comentarios no aparecieron en el periódico y el Náufrago se puso en lo peor.
Hoy se alegra al ver  lo que contaba a la periodista y
 lo que había aprendido:
"Descubrí que no era perfecto. Ni lo había sido" 


2 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

Me alegro mucho. Todo controlado en Gala.

Douce y el Náufrago dijo...


Yo también me alegro que complete su vida y a los que le rodean.

Es una buena lección.

Que tengas buenos días.