¿Por qué no me escuchas?
¿CON-VERSANDO O ANIQUILANDO?
De vez en cuando, el Náufrago reflexiona, piensa. Se pregunta por qué los habitantes de esta país - los demás ahora no me importan - no sabemos dialogar. No escuchamos al que nos está hablando, no le dejamos que termine de exponer sus opiniones y menos aún si expresa sentimientos o sensaciones sobre todo si contradice las nuestras o se creen afectados nuestros sentimientos. Hablamos y discutimos a voces, hablamos varios a la vez... Y así no hay Dios que se entienda. (A lo mejor , es que eso de 'entendernos' no nos interesa.
No somos país de matices. Aquí sólo hay, BUENO O MALO, rojo o azul, blanco o negro, izquierda o derecha. Sánchez Dragó en su reciente libro: " Y si habla mal de España ... es español" habla de este dualismo (derechas/izquierdas) y lo atribuye a "trifulcas propias del dualismo judeocristiano y musulmán, aunque en éste en menor medida, pues sus parámetros son aún medievales y anteriores a la revolución francesa..."
Asegura que habiendo vivido en países donde nace el sol, " ni a mujer ni hombre, ni joven ni viejo, ni tonto ni listo, ni rico ni pobre, ni albañil o profesor universitario, le han hablado de la derecha o de la izquierda..." ¿Por qué coño aquí, nos pasamos media Historia divididos en dos bandos?, sin posibilidad de encontrar puntos comunes, respetando las ideas del contrario/enemigo.?
Este hecho , que durante cierto tiempo pareció difuminarse un poco, ha reaparecido y recrudecido en estos últimos cuatro años. No pretendan que nadie asuma la responsabilidad de lo que es un hecho palpable. Se acusarán los unos a los otros de eso que llaman 'crispación'. De nuevo han aparecido las trincheras. Parapetados unos y otros en la 'solidez' de lo que pensamos y la claridad con que vemos los 'errores' de los del otro lado, empezamos a lanzarnos improperios, insultos y descalificaciones absolutas. El 'otro' siempre será un "imbécil"
Tratando de alejarse de esta trifulca agotadora que se acrecienta con la llamada "Campaña electoral" con sus debates, mítines, vídeos y pancartas, el Náufrago ha echado mano de los libros que tiene más a mano, tratando de comprender lo incomprensible. El más cercano, porque lo estaba leyendo estos día, Echkart Tolle hablaba en un párrafo "del miedo al fracaso, a que nos hieran... en definitiva todos podrían resumirse en el miedo del ego a la 'muerte', a se aniquilado...' Y añade a continuación:
"Por ejemplo algo tan aparentemente trivial y 'normal' como la necesidad compulsiva de tener razón en una discusión y demostrar que el otro está equivocado - defender la posición mental con que te has identificado -se debe al miedo a la muerte. Si te identificas con una posición mental y resulta que estás equivocado, tu sentido de identidad, basado en la mente, se sentirá bajo una seria amenaza de aniquilación. Por tanto tú, como tu ego, no puedes permitirte estar equivocado. Equivocarse es morir. Esto ha motivado muchas guerras y ha causado la ruptura de innumerables relaciones." Nos identificamos con nuestras agarraderas mentales a las que nos hemos asido, y no las soltamos porque en ello es como si nos fuera la vida. Por eso ha habido siempre mártires que se dejan quemar o ellos mismos se ciñen a la cintura el material destructivo que les hará saltar por los aires, junto a los 'in-fieles' que no obedecen a la misma fe.
Aquí lo dejo de momento, porque mi cacharro está dando de nuevo problemas... El Náufrago seguirá pensando y dejará que cada cual, según sus gustos y sobre todo sus 'creeres', escoja o deseche lo que crea que no le concierne. Para eso está la fe y la seguridad que proporcionan las propias 'opiniones'. Seguramente son los demás los que están equivocados.
No somos país de matices. Aquí sólo hay, BUENO O MALO, rojo o azul, blanco o negro, izquierda o derecha. Sánchez Dragó en su reciente libro: " Y si habla mal de España ... es español" habla de este dualismo (derechas/izquierdas) y lo atribuye a "trifulcas propias del dualismo judeocristiano y musulmán, aunque en éste en menor medida, pues sus parámetros son aún medievales y anteriores a la revolución francesa..."
Asegura que habiendo vivido en países donde nace el sol, " ni a mujer ni hombre, ni joven ni viejo, ni tonto ni listo, ni rico ni pobre, ni albañil o profesor universitario, le han hablado de la derecha o de la izquierda..." ¿Por qué coño aquí, nos pasamos media Historia divididos en dos bandos?, sin posibilidad de encontrar puntos comunes, respetando las ideas del contrario/enemigo.?
Este hecho , que durante cierto tiempo pareció difuminarse un poco, ha reaparecido y recrudecido en estos últimos cuatro años. No pretendan que nadie asuma la responsabilidad de lo que es un hecho palpable. Se acusarán los unos a los otros de eso que llaman 'crispación'. De nuevo han aparecido las trincheras. Parapetados unos y otros en la 'solidez' de lo que pensamos y la claridad con que vemos los 'errores' de los del otro lado, empezamos a lanzarnos improperios, insultos y descalificaciones absolutas. El 'otro' siempre será un "imbécil"
Tratando de alejarse de esta trifulca agotadora que se acrecienta con la llamada "Campaña electoral" con sus debates, mítines, vídeos y pancartas, el Náufrago ha echado mano de los libros que tiene más a mano, tratando de comprender lo incomprensible. El más cercano, porque lo estaba leyendo estos día, Echkart Tolle hablaba en un párrafo "del miedo al fracaso, a que nos hieran... en definitiva todos podrían resumirse en el miedo del ego a la 'muerte', a se aniquilado...' Y añade a continuación:
"Por ejemplo algo tan aparentemente trivial y 'normal' como la necesidad compulsiva de tener razón en una discusión y demostrar que el otro está equivocado - defender la posición mental con que te has identificado -se debe al miedo a la muerte. Si te identificas con una posición mental y resulta que estás equivocado, tu sentido de identidad, basado en la mente, se sentirá bajo una seria amenaza de aniquilación. Por tanto tú, como tu ego, no puedes permitirte estar equivocado. Equivocarse es morir. Esto ha motivado muchas guerras y ha causado la ruptura de innumerables relaciones." Nos identificamos con nuestras agarraderas mentales a las que nos hemos asido, y no las soltamos porque en ello es como si nos fuera la vida. Por eso ha habido siempre mártires que se dejan quemar o ellos mismos se ciñen a la cintura el material destructivo que les hará saltar por los aires, junto a los 'in-fieles' que no obedecen a la misma fe.
Aquí lo dejo de momento, porque mi cacharro está dando de nuevo problemas... El Náufrago seguirá pensando y dejará que cada cual, según sus gustos y sobre todo sus 'creeres', escoja o deseche lo que crea que no le concierne. Para eso está la fe y la seguridad que proporcionan las propias 'opiniones'. Seguramente son los demás los que están equivocados.
Comentarios
Perniciosa costumbre patria la de interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica. Absurda exégesis, estéril reduccionismo que a nada conduce. Sin ir más lejos, qué es la Historia de España –el siglo XIX es un buen ejemplo– si no un producto de esta manera de actuar.
Quizá por eso, desde hace algunos años, cuando comenzaba a forjarme mi personalidad, he tenido más miedo a pertenecer a un grupo (en un sentido de alteridad) que a no sentirme parte del ‘rebaño’. Y, de verdad, no quiero que estas palabras destilen jactancia ni connotaciones peyorativas, ni tampoco pretendo erigirme como adalid de nada.
Simplemente, pretenden reflexionar sobre cuántos matices se pierden esa gama cromática vital. Y, ciertamente, a veces resulta agotador tratar de mantener una equidistancia con tanta vorágine.
Un saludo,
El hecho es que vivimos en un país partido en dos. Hay nuevos Inquisidores que reparten ahora laicamante credenciales de VERDADES ABSOLUTAS.
Fuera de las 'nuevas religiones' no parece haber salvación. Sólo los nuevos 'marranos'
Gracias sobre todo por decir lo que piensas.