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| Dejé mi vida entre las margaritas olvidada |
Alguien me pide que diga algo. No sé si lo que yo pueda decir sea entendido por los que se dicen humanos. Yo no soy ‘filósofa’, ni siquiera pienso. Vivo. Y mi vida es muy simple, pero es vida., me sabe a vida. No hay grandes cambios en el día a día, pero todo es ‘nuevo’, y lo vivo como si fuera la primera vez. Tampoco me preocupa lo más mínimo lo que pueda suceder mañana. No tengo ni ‘ayeres’, ni mañanas por eso cada vez que bajo a dar un paseo todo tiene el sabor de ser nuevo. Si me fijo en todo lo que me rodea también tienen una sola ocupación: vivir. Una de las cosas que más puede perjudicar al hombre es que no saben utilizar el ‘pensamiento’… Creen que pensar en el futuro, en lo que pueda suceder o mirar para atrás y dar vueltas a lo vivido como si eso estuviera ahora ahí, a menudo no hace más que crear preocupaciones inútiles. De tanto pensar y elucubrar se olvidan de dar sabor a lo que están haciendo.
Cuando bajo a mis paseos y me pierdo entre los tréboles, las margaritas, la hierba y las espigas, veo que tampoco ellas hacen otra cosa que vivir, crecer, hasta que esas máquinas infernales de los hombres las siegan… Me he fijado en las margaritas. Por la mañana o al atardecer cuando el sol todavía no les ha enviado su energía cierran sus pétalos como si tuvieran frío. Y cuando su dios de luz les envía el amor de sus rayos abren sus pétalos y no les importa que los insectos vengan a posarse en su cáliz y alimentarse de su polen. Ahora los árboles empiezan a revivir y despertar de un largo sueño. Cada año resucitan a una nueva vida. Yo sí les siento, pero veo a muchos hombres que se pasean y no se fijan en lo que los rodea. De tanto verlo, toda su vida, hay muchos que nunca se han fijado en lo nuevo. Miran, pero no ven, ni siquiera se detienen un minuto en levantar la vista al cielo y que les hable de su inmensidad y aún más lejos y dejar que esa mirada les saque de su rutinaria vida. La vida les rodea y ellos sólo saben mirar hacia dentro, y ni siquiera así saben quién son, porque sólo piensan en otras cosas…
Pero, en fin, yo no soy más que una simple perra y para muchos no soy más que un animal, un simple perro. No llevo una perra vida, soy una perra que VIVE.












































