DE LOS ESCRITOS A LOS HECHOS
De vez en cuando, es conveniente dejar de lado la ‘realidad’ que nos muestra la prensa ‘noticiosa’, y dedicar nuestro tiempo a asuntos más interesantes, que nos sirvan de algo más provechoso que el desencanto o el cabreo. La elección del Náufrago no deja de ser algo curiosa. A veces, tiene gustos raros. Hoy, por ejemplo, le dio por informarse del contenido de la
Nueva gramática de la lengua española. Esa gramática, a la que el Náufrago, con alguna frecuencia, le da cien patadas, en su forma o estructura, por escribir deprisa y corriendo, sin la suficiente paciencia para revisar lo escrito. Tratar de escribir correctamente, es una forma de respeto que el que escribe debe a sus lectores. Decir esto, en los tiempos que corren, puede hacer reír a más de uno. Que le vamos hacer.
Los artículos que leyó, tanto el del académico
Luis Mª Ansón, como el del Catedrático de Teoría de la literatura y Literatura comparada,
Ricardo Senabre, profe, 'tiempísimo' ha, del Náufrago, hablaban, desde puntos de vista diferente, de la Nueva gramática. El discurso del académico eran todo loas y encomios para esta obra ‘coral’ en la que han intervenido centenares de filólogos y gramáticos, durante once años. Las reflexiones del catedrático, eran más críticas y apuntaba, metódicamente, a diferentes aspectos que encontraba mejorables.
El tercer artículo, trataba de conocer las opiniones de ocho ‘creadores’, que se sirven profesionalmente del lenguaje escrito. Cuatro eran las preguntas de las que tenían que dar cuenta:
A) ¿Le interesan las normas dictadas?
B) ¿Con cuál de los errores gramaticales es más tolerante?
C) ¿Cuál le resulta insoportable?
D ¿Qué le gustaría que tuviese en cuenta la RAE en futuras ediciones?
Las respuestas a la primera pregunta, iban desde el
‘me interesa mucho’, al ‘
me interesa vagamente’, pasando por el
‘simple interés’. En cuanto a la tolerancia de los errores gramaticales, las opiniones se dividían entre los intransigentes, los que toleraban algunos errores, como el
‘leísmo’ o aquel al que le gustaban algunos
‘errores’. A la hora de responder sobre lo que les resultaba insoportable, aparecían los
‘laísmos’, los ‘
de que’, los infinitivos sin conjugar:
“decir que os agradezco…”, las confusiones entre
‘a ver’/
‘haber’, los
‘Madriz’, el
‘reló’, las mayúsculas innecesarias, los
‘cantastes’, ‘
acertastes’, los
‘debe de’… (Para más florituras pueden remitirse a la políglota y académica Belén Esteban y similares.)
El Náufrago tomó nota, pero no garantiza que su sintaxis, sus ausencias de la ‘h’ en algunos verbos auxiliares, la ausencia o presencia indeseable de preposiciones aparezcan en sus escritos. Por ello, para curarse en salud, les ruega que sean benévolos con él. He dicho.
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Fuente:" El Cultural