miércoles, abril 30

La anécdota

EL ARTE DE VENDER, LA IMPOSIBILIDAD DE COMPRAR

En la entrada anterior, el Náufrago hacía alusión a anécdotas vividas en su visita a la feria libresca. He aquí una. Podemos pensar que le ocurrió a cualquier visitante de la feria o al mismo Náufrago. Los hechos:

El susodicho, llamémosle Don ‘Facsímil’ porque bien pudiera ser un ‘duplicado’ del Náufrago, se acerca a uno de los stands y entre beatos, atlas, libros de horas y Ptolomeos se detiene en un bestiario. El rótulo que figura al lado lo titula: “Bestiario de Juan de Austria (atribuido a Martín Villaverde .1570”. El citado don “Facsímil” sigue mirando cuando la encargada del stand se acerca a él, seguramente porque es el único ‘cliente’ y le dice algo así como:

- “Precioso, ¿No? ¿Le gusta?”

- “Sí, me resulta curioso y muy interesante”. La dama, excelente vendedora, empieza a contarle la historia del Bestiario: su localización en el Monasterio de Santa Mª de la Viña, su identificación, la decisión de hacer una reproducción facsimilar. Añade notas sobre su posible autor. ‘Creemos’, utilizando un plural incluyente, que el autor es este señor…y le muestra una página del ejemplar con un dibujo y debajo el nombre de Martín Villaverde.

- El visitante Facsímil se interesa por el proceso que se sigue para hacer una versión como ésta. Surge de nuevo la ‘investigadora/vendedora’ que se reserva la ‘fórmula secreta’ pero le sigue hablando de una posible relación con Carlos V, por unas alusiones a Yuste y más concretamente a Juan de Austria con el que podía haber tenido relación amistosa el autor. Sigue ponderando su ‘mercancía’ haciendo hincapié en la peculiaridad de un bestiario en castellano, casi único en nuestra lengua y le lee la referencia a una de los animales con su consiguiente lección moral.

Terminada esta fase ‘preparatoria’ del terreno, avanza un poco más

-“¿No le gustaría tenerlo?”

Don Fac debió poner cara de pergamino y por decir algo susurró “¿Y cómo se llama?”. La experta vendedora susurró también para que no sonara tan brusca la cantidad con un cinco mil y pico euros. Don Facsímil, que no frecuenta estas ‘alturas’ económico-editoriales, debió calcular mentalmente cuántas mensualidades de pensión suponía tan modesto precio y se perdió en el cálculo.

- “¿Cómo lo ve? Inquirió la hábil comerciante.

- “Más bien oscuro”, debió responderle el interpelado. Pero ella no se arredró. Estaba dispuesta a seguir calculando el nivel de resistencia del posible comprador.

- “Si le asusta algo esa cantidad, podemos considerarlo y rebajar un 10 %”. Tiró de calculadora y resultaba una cifra superior a cuatrocientos ‘doblones’, léase €, mensuales. La cara de don Fac seguía igual de fría, nada en su actitud que empujara a la vendedora, a seguir haciendo propuestas. Pero nada la desanimaba, volvió a hacer rebajas, no se sabe en qué conceptos, alargando el plazo a 24 meses. Tecleó de nuevo en su ‘calcu ‘y girándola hacia el cliente le mostró la cifra que ahora no recuerda con exactitud, pero rondaba los 220…

- “¡Vaya, igual que la letra del coche!”, exclamó el ‘cliente’, para tomar cierta distancia.

-“Ya, pero cuando yo me compro un coche, le explicaba la señora, cuando salgo del concesionario ya estoy pensando que mi dinero se está devaluando. Cada kilómetro que haga será una suma que tenga que descontar de los 20.000 euros que me ha costado el coche”. Y poniéndose muy didáctica: “Sin embargo, un libro como éste siempre será un valor en alza”

Don Fac que en esta ocasión asistía ajeno al juego, por razones obvias. Simulaba seguir jugando, porque se sabía interiormente protegido a cualquier asalto, aunque redujera el precio a la mitad. Pero la infatigable comerciante no cejaba.

- “Vamos a probar de otra forma”, insistió , inasequible al desaliento. De nuevo el tecleado y de nuevo el giro de la maquinita: ciento ochenta y tantos creyó ver el incrédulo.

- “Lo siento, pero tengo razones de alguna terquedad que me exigen ésta y otras abstinencias”. Un apretón de manos y una sonrisa pusieron fin al juego. Entretenido y provechoso por muchos conceptos.

El libro en la feria

LA FERIA DEL LIBRO, LA FIESTA DEL LIBRO

Esta mañana cuando el Náufrago bajó al centro de la ciudad, además de la cálida recepción de una gaviota que vertió sobre su jersey y pantalón la lluvia de calor y color de sus variopintas excreciones, pudo ver también ver a don José María Pereda, empigorotado en la peculiar peña adonde le subió el escultor Lorenzo Coullaut, contemplando lo que se ha dado en llamar “Feria del Libro”.

Y en efecto, además de los niños que por allí andaban formando corros o escuchando no sé qué historias, podía verse una larga fila de ‘haimas / casetas” alineadas a lo largo del paseo. Esta mañana las citadas casetas /haima no estaban aún abiertas, pero si uno acude por la tarde puede ver desfilar pequeñas procesiones que van y vienen, se detienen, ojean los libros, algunos preguntan, otros pasan de largo como si la ‘feria’ no fuera con ellos.

El Náufrago la ha visitado un par de veces por la tarde. Tendría algunas anécdotas que contar y quizá lo haga en otro momento. Ahora, lo que quería expresar es, que pareciéndole muy bien que existan estas ferias, que el libro salga al encuentro de los lectores, o por mejor decir, los libreros saquen su mercancía a la calle para salir al encuentro de posibles clientes, algo perezosos para entrar en esos recintos llamados librerías do los libros duermen. Preferiría sin embargo que más que ‘feria’ del libro se pudiera llamar “La Fiesta del libro”. Y es que el nombre de ‘feria’ se acomoda bastante bien a lo que nuestra ‘cultura’ está haciendo con el Libro, una mercancía, un producto de venta, un ‘bestseller’.

No hay en las casetas de la feria grandes diferencias, salvo raras excepciones. En la mayoría lo que más llama la atención son esos ‘cartelones’, piras con el mismo libro, que resultan una obscena provocación que convierte el libro en un puro producto de marketing. En casi todas las haimas los mismos autores, el mismo Autor. La omnipresencia del último ‘modelo’ del mercado: el juego que no sé qué ángel bajado de los cielos comerciales al encuentro con los hombres.

Cuántos otros libros, otros autores silenciosos, entrañables, están esperando en cualquier rincón apartado del ‘mostrador’, la mirada amiga, la mano deseosa, el deseo íntimo de un encuentro para departir a solas, sin tanta alharaca, sin la ceremonia de la confusión mercantil.

martes, abril 29

Variaciones sobre el mismo tema

"La escultura que el Ayuntamiento de Santander ha dedicado a José Hierro se ubica desde hoy en el Paseo Marítimo de la ciudad, "mirando al mar como quería y sentía" Hierro y contribuyendo además así a "perpetuar el amor" entre el poeta y la ciudad que lo acogió en su infancia y "con la cual procuró convivir hasta el último de sus momentos".

El monumento, un gran cubo obra de Gema Soldevilla que representa la silueta de la cabeza del poeta, fue inaugurado hoy frente a la bahía, 'junto al mar', como se titula precisamente uno de sus poemas, en un acto al que asistieron la viuda del poeta, Angelines Torre; el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, otros miembros de la Corporación municipal, la escultora y el poeta Juan Antonio González Fuentes, que recitó las obras de José Hierro 'Llegar al mar' y 'Junto al mar'."
(Recorte de prensa)

VISIONES




Regalo de cumpleaños

Hemos querido celebrar con todos los visitantes de esta isla nuestro cumpleaños con estas elocuentes imágenes y esta música que sosiegan el ánimo.

Gracias por visitarnos.

NOTA
: Para poder escuchar la música de este diaporama es necesario 'descargarlo' y recuperar el formato PPS. de Power Point


Aniversario

TRES AÑOS A-ISLA-2

Pues hete aquí que sin saber cómo, una pura coincidencia, el Náufrago se ha percatado de que en este mes de abril, hace tres años, se instaló en esta isla aún no bautizada. Quizá algún día se decida a ponerle un nombre, de momento encuentra que le va bien el anonimato.

El Náufrago ha releído la presentación que escribió y le ha parecido un poco cursi. No es nada extraño porque algo de cursilería sigue habiendo en este atolón de estrechos pasadizos que le comunican con el mar de la vida. La cursilería empieza ya en la cita que recogió de una canción de Juan Mari Montes, de aquel disco de poetas salmantinos titulado “Palabras pautadas”. La canción se llamaba “Vendrán olas”, y la frase escogida: “Vendrán olas para borrar nuestras huellas / o devolviendo la botella de un naufragio…”

La verdad es que por aquella época - tan cerca, tan lejos - el Náufrago oyó decenas de veces aquel ir y venir olas que le ‘doblaban en estatura o se humillaban con su sal bajo sus plantas’; ‘olas blancas que rompían contra las rocas, olas negras asesinas de esperanzas’.

Seguía la cursilería y se llenaba la isla de soledades acompañadas. Desde aquel 12 de abril, dice don Blogger, que el Náufrago ha escrito 2.142 entradas. Vamos, que de haber valido la pena lo que ha expresado, daría para llenar las páginas de un libro más gordo aún que el que vio ayer en la Feria del Libro que se celebra ahora en esta ciudad, donde don Ruiz Zafón inundaba obscenamente todas las casetas…

-¡¡¡Alto ahí!!!

- …????

- ¡Alto ahí, que estoy yo aquí! Y creo que tengo un par de cosas que decirle, señor Náufrago. Estaba viendo lo que escribe. Como siempre barriendo para casa, exhibiendo cifras, estableciendo no sé qué comparanzas que no vienen a cuento y creo que yo, desde mi proverbial modestia perruna, tengo derecho a decir algo.

- Douce, ¿de dónde sales?

- Iba a decir, ¡de mis narices!, pero como soy educada mentiré diciendo eso de “pasaba por aquí…” y he leído las gansadas y las cursiladas que escribías y quería hacerte una puntualización. Lejos de mí, como dice alguno, 'cualquier afán de protagonismo’, pero creo que, ‘entimismado’ una vez más, te has olvidado de mirar hacia un rinconcito de esta isla donde se puede ver el bello rostro de una perrita, servidora, y al lado una nota que reza: “Me llamo Douce, soy la becaria encargada de esta bitácora”. Creo pues, que deberías haberme consultado antes de empezar a escribir esta loa algo funeraria con motivo del tercer aniversario de tu / MI llegada a esta isla.

- Perdona…

- ¡Ni perdona, ni leches merengadas! Ahora sigo yo, y cuento lo que me dé la gana, porque hasta que no me ceses en mi cargo, seguiré siendo una parte importante de este consorcio y debo dar mi parecer. Si este blog tiene algo de ‘frescura’, sí, ‘frescura’, es la que aporto yo con mis opiniones, sencillas, directas, sin tanto arrumaco de lamentaciones, ñoños sentires, cursilerías varias que tu viertes. Así que si hay que celebrar algo debo participar en la fiesta, y me considero con derecho a que se tenga con esta ‘currante’ alguna atención, algún detalle…Porque además de becaria, secretaria, perrita de compañía, paño de lágrimas y clown cuando hace falta, soy el alma, el sol, el aire fresco de esta isla. He dicho.

- Vale, Douce, después del rapapolvo –todo junto – que me has echado, me has dejado sin argumentos para que yo siga... ¿qué digo, 'llorando'?

- Mejor no digas nada y vamos a comprar algo para celebrarlo en la intimidad: " Happy birthday to me,( after) to you...!



lunes, abril 28

De perros y gatos

By DOUCE
DOUCE SE ENTRENA EN EL GIMNASIO

Mi papá me ha llevado a un 'perroterapeuta' para que me enseñe a vencer mi 'respeto', por no llamarle directamente miedo, que siento por los gatos desde que una vez uno de esos bichos me lanzó un zarpazo en toda la cara al acercarme a él en plan de amigo.A partir de entonces, cuando los veo, primero los observo y trato de adivinar sus intenciones, pero por si acaso me mantengo a una prudente distancia.

Para hacer frente a ese 'respeto/miedo' el perroterapeuta ha aconsejado a mi papá que me entrene a vencerlo viendo algunos videos, poder examinar sus 'modus arañandi' y obrar en consecuencia. Esta tarde he empezado a hacer mis ejercicios de 'perroterapia', con estos dos videos en donde mi amigo "Morito" me enseña las astucias que hay que emplear con
estos felinos cuando se ponen en plan mandón.

He tomado nota para que por lo menos no se me quede la cara de 'gilipollito' que se le quedó a ese nene, después de la exhibición boxística del felino. Mi papá me ha comprado un saco de esos de boxeo para que me vaya entrenando en defenderme de los directos, ganchos, crochet o swing de 'Boxercat'.


Sensaciones submarinas

UNA VISITA AL MUSEO MARÍTIMO DEL CANTÁBRICO

- Hola, Douce ¿qué haces por aquí curioseando?

- Curiosear es lo mío, querido. No olvides que soy fémina, de natural curioso. Me gustaría saber qué jaleos te traes con esas fotos y ese folleto que miras y remiras. Me intriga.

- Pues verás, no sé si sabes, quizá no te lo he dicho, que la semana pasada hice una visita, dos en realidad porque repetí, al MMC.

- ¿Y eso qué coño es?, a mí háblame en ‘perruno’, si quieres que te entienda.

- El MMC - los hombres tenemos prisa para todo y tendemos a recortar espacio y tiempo- es el Museo Marítimo del Cantábrico, el más antiguo de la cornisa norte, donde se recoge todo lo relacionado con el hombre y el mar.

- Voy entendiendo. ¿Y por qué lo miras y remiras tanto?

- Pues porque me gustaría expresar todo lo que supusieron las dos visitas que hice y no sé por dónde empezar, porque tendría que escribir casi un libro. Y ni tengo ganas, ni éste es el sitio más adecuado para soltar mi perorata.

- Entiendo, como siempre, aspirando a alcanzar metas lejanas, olvidándote de lo tienes al alcance de la mano. Si no te sientes capaz de expresar toda esa lección de la que hablas, por qué no vas a lo concreto, dices lo que más te impresionó y no tratas de comerte el coco queriendo abarcarlo todo. 'Quien mucho abarca, poco aprieta', me repito yo cuando quiero comerme un trozo grande de lo que sea, por eso lo parto en trocitos pequeños. Di una o dos cosas de ese montón que tienes en la cabeza. Además los que se pasan por aquí no tienen tiempo para leer sesudos estudios. Y mira si eres enredador, que hasta yo misma me estoy armando un lío. Así que abrevia y concreta.

- Te haré caso y en lugar del hombre y el mar, aventuras marineras, de la vida de los pescadores, sus cofradías, las artes de la pesca, los estudios sobre fauna marítima, descubrimientos, construcciones navales y la mar en la historia, te contaré las dos cosas que más tocaron alguna de las fibras sensibles de un Náufrago.

- Adelante, soy toda orejas.

- Mira lo primero que me sorprendió gratamente es que una de las chicas encargadas de guiar a las visitas , se acercó a mí y se presentó como antigua alumna del instituto. Los dos tuvimos que retroceder más de veinte años. Recordaba las clases de francés, me contaba que lo había seguido practicando y que ahora le servía para entenderse cuando grupos de escolares franceses u otros visitantes del país vecino se interesan por algo del museo y le preguntan. La ‘chica’ que ahora tendrá treinta y tantos años, porque fue alumna de los últimos cursos del antiguo bachillerato, contaba animada sus recuerdos escolares…

- Bueno, y a ti te gustó que se dirigiera a ti y te contara que le servía aquello en lo que tú habías contribuidoun poco ¿No es eso? Pues dilo, y no andes con tantos rodeos que hasta yo lo entiendo y eso que no he ido a ningún colegio, ni falta que me hace. Desembucha lo segundo y luego tú y yo nos vamos a dar un paseo. Creo que me lo he merecido aguantándote.

- Vale. Lo segundo que más me gustó fueron los momentos que dediqué a ‘sentir’ el acuario, sobre todo en la gran ‘piscina’ donde viven los ‘grandes’ peces. Casi un millón de litros que se renuevan todos los días. Me quedé embelesado viendo aquel ballet acuático donde pequeños tiburones, rayas, rodaballos, lubinas, durdos, meros, doradas y otros peces, danzan una música hecha de silencio y diferentes ritmos. Asistí a la hora de la comida, cuando el buzo bajó con sus grandes botes a repartir equitativamente la comida. No había disputas, sabían que habría comida para todos y cada cual recogía la porción que le tocaba. Los tiburones, las rayas y los rodaballos esperaban pacientemente a que el buzo se lo diera directamente en la boca porque al tener la boca mirando hacia abajo, no podían competir con los demás que pueden ascender a buscar su parte de pitanza.

A mi lado uno de los guías del museo me iba diciendo los nombres de los peces, me indicaba las características de ese inmenso estanque marítimo, me contaba anécdotas. Decía que a veces, cuando no se lo impedían sus deberes, se pasaba ratos y ratos observando este relajante espectáculo.

- Bueno, creo que ya va siendo hora de que abreviemos. Me ha parecido muy interesante que me hayas contado tus sensaciones con mis amigos submarinos… ¿Qué te parece si volvemos a la tierra y nos damos el paseíto?

- Tú, como siempre, tan ‘práctica’. Ya sé que lo tuyo es tener bien puestas tus cuatro patas sobre tierra firme. De todos modos, gracias por haberme ayudado a simplificar.

- De nada, majete ¿A esto le llamas tú simplificar?


domingo, abril 27

El lenguaje mediático con ton y son.

El Náufrago, como ocurre a bastante gente me imagino, empieza a leer la prensa por la última página. Normalmente lee los titulares y las acotaciones que extraen los periodistas para hacer el texto menos farragoso y más digerible para los lectores de periódico. Cuando llega a la sección de ‘economía’, normalmente se la salta y entonces va hacia a la primera página. Lee algunas columnas si el título o el autor le interesan. Alguna vez echa un vistazo a algun editorial, pocas. Pasa de puntillas las páginas de política o anota tan sólo los titulares o alguna de las declaraciones que ya se encargan los protagonistas de escoger, para dar hecho el titular o el titularcito.

Eso ha hecho hoy, por la tarde, a la hora plácida del descanso. Resulta curioso que según sea la sección del periódico o sus protagonistas, el lenguaje varía en sintaxis, elección del vocabulario, utilización de las figuras retóricas, en el caso de que existan.Es diferente el lenguaje ambiguo del político, de las hipérboles y metáforas futbolísticas, o la expresión desgarrada del mundo mediático y artístico.

Siguiendo el itinerario del Náufrago, empezamos por este último. Le ha llamado la atención un titular de una joven promesa televisiva a la que no conocía, pero que después de darse a conocer en alguna serie , ha dado un paso al frente hacia ese tipo de periodismo 'agresivo' que consiste en un maridaje entre el humor, el abordaje sorpresa a la víctima escogida, y donde el ‘entrevistador’ de turno, trata de mostrar su osadía y ridiculizar si se deja, que si se dejan, los 'abordados-agredidos'.

Pues en ese tipo de periodismo de alcachofa en boca descuidada, parecen haber ingresado los 32 añitos de una jovencita llamada Estíbaliz Gabilondo, zapatillas deportivas, vaquero ajustado, camiseta informal, chalequito y larguísimo collar que llega hasta el sitio que menciona en su directísima frase:
  • "Para preguntar da igual lo que tengas entre las piernas”.
Lenguaje rompedor, entre directo y elusivo, propio de la nueva reportera de los ‘hombres de negro’ CQC, en cuya cofradía y siguiendo la línea ‘nuevos ministerios’, han querido demostrar que ese tipo de humor no es privativo de varones. Además, el papá de la nena últimamente parece haberse convertido en predicador de lutos. No sería mala idea que la hija le enchufara la alcachofa y le preguntara: "¿Por qué doblan las campanas a rebato?"

En este lenguaje de la crudeza artística, impactantemente gráfico, se leen declaraciones como éstas. El autor puede afirmar, mientras firma su libro “Venga a nosotros tu reino”:
  • “Los libros se escriben con el culo y algunos se les nota." La claridad es tal, que huele la escritura
No todos son tan gráficos al hacer sus declaraciones cuando denuncian por qué derroteros discurre lo que llamamos cultura:
  • “Ya no se hacen películas se hace dinero”, breve, de apariencia sencilla, pero muy clara.
Si siguiendo hacia atrás, nos detenemos en el lenguaje deportivo, los autores y protagonistas de la cosa se columpian entre la metáfora, la hipérbole y el tópico. Aparecen titulares como éstos:
  • “Medio pasillo al Madrid”

  • “Voro recupera a los repudiados’

  • “Alonso, de impresión”

  • “El rugido de Montemeló”.

Es de agradecer la brevedad y la concisión en las figuras. Claro que después abren la boca los ‘titanes’ y se les ve la profundidad que les habita:
  • “Vamos a ganar, pero debemos dar más al madridismo”. No sé precisa qué si lo que van a ‘dar’ son disgustos, la tabarra, el tostón, o satisfacciones deportivas y días de gloria sin par.
Y frente a todos estos lenguajes surge elevado y etéreo, vacuo y retórico, el lenguaje político hecho de bellas formas y nulo contenido:

  • “Este es el verdadero viaje al centro”, dicen los perdedores. No se precisa si del abismo, de la ambigüedad o del ombligo.
Y allá en la cumbre del éxito, suenan los claros clarines de los vendedores:
  • “Vamos a impulsar la recuperación de un crecimiento vigoroso que todas las previsiones apuntan a partir de la segunda mitad del 2009”. Como ven es un mensaje ‘impulsivo’, ‘vigoroso’, fijo en la diana a la que apunta. Corto me lo fiáis, diría sarcásticamente el escéptico.
No falta tampoco cierto ‘elegante’ recochineo, en plan recomendación caritativa, para el adversario perplejo y confuso:
  • “Sería muy higiénico que alguna vez haya alguna votación en el partido del derechazo”. La reiteración en el discurso, el carácter aumentativo de ‘algún’ vocablo dejan caer la carga de profundidad malévola de la que es portadora la sugerencia.
Y es que cada ámbito informativo tiene un lenguaje que lo identifica.Vacuo, retórico, hiperbólico, desgarrado, banal,pedante,confuso,agresivo... raras veces claro, sereno, sencillo, profundo, reconfortante y amigo.

Pedrosa : Isla saludable

Cuando después de muchos años de haber trabajado para la ‘patria’ y algo también para el patrimonio, bastante exiguo por cierto, a uno le dicen que ya ‘no sirve’. Curiosa forma esta de decidir quién vale y quién no, y hasta cuándo se es útil, por reales o republicanos decretos. El caso es que esta ‘arbitrariedad’ administrativa que decide sobre nuestras vidas, lleva aparejada la mejor de las ‘pagas extraordinarias’: disponer de todo el tiempo del mundo. Puede ser que la pensión no dé para trotes lejanos, pero sí permite muchas satisfacciones. Por ejemplo, disponer de una hermosa mañana primaveral para hacer una marcha, bordeando la bahía por su parte sur.

Eso hizo el Náufrago hace dos días, invitado por un colega de la ‘retraite’ o retaguardia laboral. Empezaron la ruta dando una vuelta a eso que un día fue isla, llamada Pedrosa, en el pueblo de Pontejos. Para vergüenza del habitante de otra isla, tras más de treinta años de estancia en Santander, siempre había pasado de largo, es decir sin detenerse, camino de lugares más conocidos: Elechas, Pedreña, Somo y demás pueblos de la costa, y nunca se había detenido a visitar la isla.

Su guía y cicerone que ahora habita en la zona, le propuso empezar el recorrido por la visita de este lugar privilegiado donde la historia, las enfermedades, el esplendor y el declive conviven ahora en un entorno de ensueño. Mar, árboles, aves, mariscadores, ruinas, fauna y flora, capillas y teatros que otrora divirtieron a pacientes y cuidadores, hacen del lugar un recreo para la vista y un repaso a una historia de casi doscientos años.

La isla que aún conserva todo el encanto de su paisaje y su situación privilegiada fue elegida primero como lazareto o lugar de cuarentena donde los barcos provenientes de allende el océano desembarcaban a aquellos que habían contraído enfermedades tropicales o de otro tipo. La isla se convirtió y aún sigue siéndolo, una “Isla de salud”. De lazareto pasó a ser Sanatorio Marítimo donde se atendía a los afectados por distintas enfermedades o epidemias: viruelas, tuberculosis. El lugar en su condición de parque natural marítimo cumplía perfectamente su misión y así funcionó hasta que en 1989 se cerró el establecimiento sanitario que poco tiempo después se reabriría como comunidad terapéutica dedicada a la rehabilitación de drogodependientes que es la función que actualmente cumple.

En la isla aún puede verse en situación de gran deterioro pabellones de lo que fuera Sanatorio Marítimo. De lo que fuera teatro apenas queda en pie un frontal en ladrillos y cerámica donde Melpómene, la ‘melodiosa’ o Talía la ‘festiva’ aguardan la representación las nuevas tragedias o comedias de la vida.

Recorrer la isla es algo más que un paseo, un recreo para la vista, un olor a mar, algas y salitre, es una inmersión en la aún reciente historia de esta ciudad junta al mar de donde partieron sus hijos y otros llegados de otros lugares, para lanzarse a la aventura de navegar hacia otras tierras en busca de nuevos horizontes para sus vidas. Es compartir con ellos sus logros y sentir también las huellas de las derrotas que el tiempo inexorablemente marca.


sábado, abril 26

Sobre el Sahara

- El pueblo saharaui ha sido puesto ante el tribunal de la Historia que ha condenado su inocencia, con todas las pruebas a su favor, a ser expulsado de la Sala , transterrado. Los gobiernos españoles actuaron - y actúan - como fiscales. De la defensa, millones de voces, no han sido escuchados nunca sus "protesto , señoría".

No se especifica la duración d ela pena. El tribunal albergó la esperanza de que el reo no tardaría en declararse culpable.

Se sabe que la condena dura ya 32 años

Del libro "Heridas y bálsamos" Saharauis: espíritu de resistencia". Fernando Llorente


CULTURA
CAMPAMENTOS
HISTORIA

LA GUERRA OLVIDADA
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José Hierro frente al mar

SANTANDER RECUERDA A PEPE HIERRO

Santander ha saldado su deuda con uno de sus hijos más queridos: José Hierro. Aunque nacido en Madrid (1922), este poeta de la “Quinta del 42”, siempre se sintió muy ligado a Santander adonde llegaría muy joven. Como decía ayer su viuda durante la inauguración de la escultura que la artista Gema Soldevilla ha creado para recordar su memoria: “jamás he conocido a nadie que adorara tanto Santander como Pepe”.

Y ahí está esa recreación de la cabeza "imponente" del poeta, formada por siete paneles de acero, dispuestos verticalmente en paralelo, frente a la bahía , ese mar que él amó tanto: “ Si me muero, que me pongan desnudo / desnudo junto al mar”.

Desde ayer, la ciudad cuenta con una de sus más originales y expresivas esculturas, al lado de las de los ‘raqueros’, personajes entrañables también de esta ciudad y su bahía.

En buena compañía estás, Pepe. Y no es mal sitio para descansar eternamente.
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LA ESCULTURA

Sobre la obra, su autora explica todo el proceso que siguió hasta conseguir el resultado deseado y que ha sido acogido favorablemente por quienes se detienen a mirarlo. Durante un año, Gema Soldevilla, ha trabajado duro para conseguir representar la idea-sensación que ella tiene de José Hierro.

Desde el primer momento tuvo claro que debía trabajar sobre la cabeza del poeta "muy escúltorica, muy potente, con mucha fuerza". Quiso desnudarla de toda materia Ahora, quien la observa y se abstrae recompone en esa sucesión de placas superpuestas la cabeza del poeta 'llena' del aire,la luz y el aire de la bahía que ahora la pueblan.
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NOTA: Lamento que la 'adaptación' del Power point que hace el 'Slideshare' para hacerlo visible en internet haya desdibujado los 'textos' de los poemas que sólo pueden leerse si se descarga en su verdadero formato (pps)

viernes, abril 25

Del otro lado de la bahía

Vivir en una tierra privilegiada es un don recibido que no tiene precio. El Náufrago ha ido al otro lado de la bahía llevado de la mano de un excelente guía, conocedor de todos los senderos, del nombre de las plantas, de las aves migratorias en tránsito hacia sitios más calientes, de la historia pasada y de la más reciente.

El resto es abrir los ojos y mirar atentamente: árboles gigantescos, ruinas de antiguos lazaretos, barcos varados en la bajamar, mariscadores,astilleros, escuelas de remo... Tierras de regatas, de campos de golf, de marisqueo. Nombres con sabor a mar : Pedreña, Pontejos, Pedrosa, Elechas...

Un hermoso día de abril.

¡ Por favor, que alguien haga algo...!

Me pregunto qué delito habré cometido para que cada vez que pincho en determinados enlaces me aparezca este señor con esa boñiga en la cabeza, las patillas encuadrando su cara de monigote de feria, las gafas de buceo que cubren media cara, esa mueca que no se sabe si canta o pide a gritos un perrito caliente, la 'citarra' que le sale del sobaco (¿ será el desodorante?), con sus chalecos de lentejuelas, sus camisas funerarias y esos pantalones de pitillo que cubren tibias y peronés...

Sigue preguntándome qué he hecho tan mal para que estos señores que engordan sus bolsillos con estas obras de 'arte' me flagelen a diario con tanta zafiedad, tanto meneito, tanta comedura de coco, tanta imbecilidad aspirante a triunfos europeos...

Por favor, prometo no cometer más desmanes, estoy dispuesto hasta ver la tele y oírle a este señor una vez y después olvidarme para siempre que lo he visto y oído...pero ahórrenme este suplicio de ver su cara cada vez que trato de abrir ciertas páginas

GRACIAS, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS, por comprender mi desolación y mi tormento

¿Sólo 'fotos'?

Quizá estas fotos nos conmuevan unos segundos, puede que nos duren algo más, pero luego trataremos de olvidar que las hemos visto… Preferimos pensar que son sólo unas ‘fotos’.

Nos justificaremos de mil modos: “¿qué podemos hacer nosotros?”, “tengo problemas muy importantes que atender”, “son fotos, eso, simplemente unas fotos. ¡Y vemos tantas todos los días!”. Achacaremos la responsabilidad a ‘otros’.

Estamos convenientemente anestesiados, para que estas ‘cosas’ – las llamamos cosas – para no llamarlo por su nombre: desesperación, miedo, olvido, hambre, impotencia, injusticia, temor, sueño roto, soledad, muerte

jueves, abril 24

El acanto, el fraile y el arte

Debe ser culpa de la primavera, pero observo que el Náufrago presta especial atención a las plantas y también a otro tipo de ‘flores’ que pasean su elegante frescura. El caso es que esta mañana cuando iba camino del gimnasio para sus prácticas natatorias y demás, sintió una llamada especial de unas rosas rojas que asomaban su hermosa cabeza y su intenso color entre el seto que circunda el gimnasio y el colegio. Hacía tiempo que no veía unas rosas tan tersas y de tan brillante color. Lástima que quedaran algo lejos del alcance de sus napias porque a lo mejor también olían a las rosas de antaño.

Al salir de sus ejercicios gimnásticos volvió a fijarse en el cinturón verde que circunda los dos edificios. Se fijó en las hortensias, en las plantas de bambú, en dos hermosos acebos con un brillo especial en sus hojas y en el verdor de sus brotes. Los conocimientos botánicos del Náufrago no van muy allá y se fijó en un señor algo mayor, quizá rondando los ochenta, que observaba atentamente una planta que ya había reclamado la atención del ‘gimnasta’ en el camino de ida. Aprovechó la ocasión, se dirigió a él, y confesando su ignorancia le preguntó:

- "Por favor, ¿me podría decir qué planta es ésa?"

El buen señor, seguramente un religioso del colegio, dibujó una sonrisa apurada, se detuvo unos momentos como buscando interiormente algo y, un poco avergonzado, confesó: “Estoy pensando… pero no me viene el nombre". Y siguió intentándolo mientras decía:"me falla la memoria”. Se le notaba esa lucha interior por traer a la mente un viejo nombre que se negaba a acudir a la cita. El Náufrago, que conoce algo del fenómeno, comprendió el apuro del buen fraile y le dijo:

- “No se preocupe. Eso nos pasa a todos” y siguió bordeando el seto, mirando otras plantas.Dos minutos más tarde vio que se acercaba de nuevo el buen desmemoriado y, satisfecho, le dijo:

- “Acanto. Se llama acanto".

Encantado quedó el Náufrago al oír aquel nombre . Le traía lejanas resonancias y antes de que hiciera su relación, el amable informante le recordó los órdenes de la arquitectura griega: dórico, jónico, corintio en cuya decoración figuran las hojas de esta planta. Ambos se reencontraron en Corinto y recordaron su ya lejana ‘Historia del Arte’. Por la mente del Náufrago pasaron viejas imágenes de libros con capiteles, frisos, frontones, columnas, arquitrabes.

Volvió a hacer un repaso de aquellos nombres raros que entonces sólo servían para sacar un aprobado: basa, fuste, capitel, estilóbato, acróteras… No es que volviera a la escuela, es que ligaba vida y saberes. Saberes que recobran el nombre de sabores.

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Y UNA LEYENDA...

Según la leyenda, había muerto la joven hija del arquitecto griego Calímaco. Éste colocó sobre la tumba de la muchacha, encima de una planta de acanto, un canastillo de flores, y lo cubrió con una teja.

En la primavera siguiente, la planta se abrió camino redoblando sus esfuerzos por crecer, y sus hojas abrazaron el canastillo, se encorvaron y se cerraron hacia los extremos. Al pasar por el sepulcro, Calímaco se quedó maravillado ante aquella decoración campestre del acanto y la armonía y belleza del conjunto le inspiraron para crear el capitel de la columna corintia, correspondiendo al cesto el cuello de la columna que se pierde en las hojas y la teja, a la baldosa.

miércoles, abril 23

A propósito de Juan Gelman

Ya que a veces el Náufrago de esta isla quiere creer que sabe algo de la vida, cuando en realidad es muy poco lo que conoce, es conveniente que deje también constancia de sus ignorancias que son apreciables.

Desde hace unos días los medios han sacado a la luz el nombre del hoy laureado Juan Gelman. El habitante de esta isla tiene la impresión de que antes de que los premios hicieran que su vida, su nombre y su obra llenaran páginas en los periódicos e imagino que también imágenes en las pantallas, muy pocos españoles debían de conocer al poeta y periodista argentino.

No es que el Náufrago tuviera noticia de él hace muchos años. La primera vez que vio su nombre fue en un poema de Mario Benedetti del que varias veces se ha servido:

¿Y si Dios fuera una mujer?
-Juan Gelman

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

/... /
Mario Benedetti

Mucho tiempo después, llevado de la mano de Benedetti se acercó a la poesía del poeta bonaerense. Y aquí es donde el Náufrago debe dejar testimonio de sus limitaciones. Leía y leía sus poemas y no llegaba a bajar al hondo pozo de su dolor, de su pena, de la negrura de sus recuerdos. Le resultaba inasible.

Hoy, cuando las letras españolas celebran su galardonada epifanía, ha vuelto a releer algunos de sus poemas del “País que fue será” y ha sentido la misma impotencia de acompañar al poeta en sus dolores más íntimos. Pero no quiere terminar esta memoria sin dejar constancia de uno de sus poemas que le ha resultado más asequible:

NOBLEZAS

El poema es pálido y noble.
No cambia nada, no curva colinas, no
da una sola fruta roja, ni
hace el ruido de quien arranca
un pedazo de pan para dar
un pedazo de pan.
Se acuclilla en un rincón y
no se queja.
Vive en todo lo que se alza
al aire y de nacer.
Ni pide que lo visiten.
Le basta con lo que no sucedió.

Juan Gelman

Hoy, el Náufrago ha roto la rutina del poema y ha querido visitarlo para asomarse a ‘lo que no sucedió’.

"Le jardin marin"

EL JARDÍN DE LAS ‘DENUNCIAS’

Hoy, en una de esas locuras que le dan de vez en cuando al Náufrago, se acercó a su playa, vio que el mar estaba tranquilo, y decidió, por su cuenta y riesgo, dar por comenzada la temporada de baños marinos. Miró el calendario que marcaba 23 de abril, ‘día del libro’, pero él debió confundir el título con el de ‘día del baño’. Parece ser que después de ver como respondían sus congojos al frío del agua, es probable que dé por aplazada su prematura inauguración de baños primaverales, a la espera de tiempos mejores.

Terminado que hubo, secose, vistiose y aprovechó para seguir el sendero que bordea la costa. Se detuvo un momento contemplando un cuadrilátero marcado por ramas y barras metálicas unidos por cuerdas y cintas de plástico.

- “Es un semillero”, dijo la voz de un hombre que se acercó a él y se apostó a su lado.

El ‘desconocido’ tenía la cara curtida por aires, soles y trabajos de muchos años. Sostenía un bastón en la mano. En la empuñadura una cabeza de perro de pasta que quiso ser marfil y se quedó en el camino. Con la punta del bastón iba señalando los serbales, las pequeñas encinas, las petunias, las glicinias, las margaritas y el rincón donde hubo rosales que manos ajenas arrancaron. Empezó a contar una larga, curiosa y accidentada historia.

Un buen día, ya jubilado, quiso crear un jardín en la franja de zarzales, y yerbajos que rodean ‘su’ playa, a la que ha venido desde pequeño. Poco a poco fue arrancando hierbas, zarzas y matojos y fue plantando cactus, petunias, tuyas, caléndulas, santoninas, hortensias…hasta ir ajardinando la franja de tierra que bordea el mar. Él, con la ayuda de otro amigo, se ocupan de plantar, regar, cuidar, poner letreros advirtiendo a los descuidados que “por favor no corten los rosales ni roben las plantas”.
La vida del jardín y el jardinero no ha sido vida de rosas. Hay gente que pisa sus semilleros, corta los rosales, se los lleva o tira las plantas al mar. Hay ‘ecologistas’ que hasta le han denunciado. Sí, como lo oyen . Señoras ‘importantes’ ha habido, esposas de médico de apellidos muy sonados en la ciudad, que riman con las lomas, que presentaron denuncia como delito ‘ecológico’ no dejar crecer hierbajos y zarzales. Visitas tuvo de agentes del Semprona ‘servicio que al parecer vela por la protección de la naturaleza’. Datos le fueron tomados para atender a la ‘denuncia’. Encuentros tuvo con la denunciante a quien vio arrancando sus plantas y tirándolas al mar y como prueba de ‘autoridad’ exhibía a gritos los apellidos del marido.

Nuestro jardinero no se arredró y siguió con su 'delito' de sembrar, cuidar, regar, su jardín de las denuncias. Y muchísimos de los paseantes que bordean la costa, y no son parientes de médicos de ‘lomas’ tan altas, se detienen un momento viendo este “Jardin marin” que como el Cementerio marino de Valéry se ha convertido en vigía florido del mar y recreo de visitantes y de su jardinero.


¿Día del Libro o Años de libros?

Primero fue abandonando poco a poco aquello que aparece en una caja que algunos llaman ‘tonta’. No es tonta la caja, los tontos tontos y los tontos listos, son los que la han llenado de vacuidades, chismorreos, adoctrinamientos o puro sopor insoportable. Sabe que aún hay cosas ‘visibles’, pero él ha optado por alejarse de ella y dedicarse a otros quehaceres que le sirven de ocupación y descanso. (¡! ¿A qué le suena eso?)

Más tarde, poco a poco también, fue dejando de escuchar lo que oía cuando ponía en sus oídos dos ‘garbancitos’. Dejó de oír música que le parecía toda igual, cada día le aburrían más las discusiones de trinchera donde nadie se escuchaba, dejó que fueran apagándose esas voces y sus ecos. Ahora apenas la escucha cuando en su coche quiere oír esa música que tranquiliza, que no es ruido…

Se fue sintiendo cada vez más un Náufrago en una tierra de ruidos más que de voces, de gritos, más que de palabras. Sus propios oídos fueron acercándose poco a poco al mundo del silencio. Hizo de su isla un montón de papel, apiñados de mil formas, repartidos por mil sitios, volvió a los viejos amigos, aquellos que en la infancia le contaron cuentos, o le llevaron al país de ‘los pieles rojas’, o a los ‘tigres de Malasia’ o le hablaron del ‘ladrón de Damasco’ o de ‘la hija del Corsario Negro’…

Hoy no son los pieles rojas, ni Sandokan, ni corsarios o piratas los que le acompañan. Le hablan de otras cosas, de pequeños Príncipes que hicieron llorar a la Rosa, del ‘dolorido sentir de las palabras’, de satisfacciones íntimas, del agridulce sabor del ‘vivir adrede’… De ‘tantas cosas, tantas sensaciones e intuiciones calladas… Tan dentro, tan profundas, tan sutiles y delicadas que a veces se escapan antes de que se logre consignarlas ‘. Hablan de ‘la brevedad del plazo’, del ‘cielo de Madrid’ de ‘Estambul’, de ‘el mismo mar’, de ‘Nadia’ o de ‘la bicicleta de Sumji’…

Esa es la sinfonía que suena en la isla, y los suspiros de Douce. Hoy los libros, su propio ‘libro’, son los que de verdad le sirven de la sabia savia de la vida. En la isla no se celebra un ‘Día del libro’. Quizá fuera mejor decir que todo el año es un libro y una palabra, una mirada abierta, un aplicar el oído dentro para ver qué ruidos suenan en lo hondo.

martes, abril 22

El 'cazador de instantes'

'PENSACIONES' DE ÚLTIMA HORA

El Náufrago es consciente de que utiliza su blog como un desahogo, como una forma de ex-presar (echar fuera lo que está 'preso') - ya sea en forma de textos, de imágenes, de comentarios sobre lo que otros escribieron- tan sólo una parte de las vivencias diarias. Le sirve de alivio, celebra que otros puedan leerlo y se lo digan o se callen. Ya se encargará él de imaginar que alguien desconocido lo está leyendo y lo acepta o lo rechaza, porque para eso somos semejantes o diferentes. Así alivia su soledad, la soledad que nos acompaña a todos.

Pero tampoco conviene saturar a los demás de las ‘pensaciones’ propias que a casi nadie realmente le interesan. Bastante tiene cada cual con atender a sus gustos, disgustos, alegrías, decepciones, sueños o desánimos. Y cuando siente que hay saturación, escucha voces distintas, relee los que otros con mejor tino y más clarividencia escribieron para él y para todo aquel que sienta interés por ver qué 'piezas' cobró un “Cazador de instantes”

  • La espuma de las olas
“Hablamos mucho pero decimos poco, miramos mucho pero vemos poco, oímos muchos pero escuchamos poco. Lo superfluo rodea el reino de lo auténtico como la espuma de las olas rodea la boca del remolino. Y sentimos pavor de ser engullidos”

  • Ego
Ya que no puedes anular al maldito ego, ten al menos, una relación elegante con él.

  • El derribo del templo
Un acto de valentía es derribar el templo que has erigido para adorarte.
  • La ignorancia
La abrumadora información a que se nos somete a cada instante embota el cerebro y adormece la sensibilidad. Deberíamos administrar sabiamente la ignorancia contra la tiranía de los informados.

  • Las convicciones
Las convicciones son emociones que el tiempo ha recubierto con capas concéntricas de palabras. Sin embargo, si con el bisturí de la evocación abrimos las sucesivas pieles verbales hasta llegar al núcleo, descubrimos que en el origen de toda convicción se halla la emoción.

  • La posesión
Una de las formas de posesión más destructoras es presumir el conocimiento absoluto del otro. “Te conozco como a mí mismo”. En el momento que pronuncia estas palabras, el amante miente con respecto a la capacidad de conocer, aniquila el misterio que hubiera debido preservar y dicta sentencia de muerte contra el amor que cree haber conseguido
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Rafael Argullol: " El cazador de instantes"

El 'carajal' de PePe

Desde que tuvieron lugar los idus de marzo, hemos podido observar los diferentes rumbos que ha tomado la actualidad política en ambos bandos. Mientras los vencedores paladean el dulce sabor de la victoria y su jefe aprovecha para cortar el bacalao como le dicta su 'republicana' gana, rodeándose de jóvenes mujeres e impartiendo 'doctrina democrática', seguro de que ninguno de los suyos pondrá el menor 'pero', a los derrotados le crecen los enanos en el circo que han montado ellos solitos.

Olvidándose de la más elemental sabiduría y prudencia que aconsejan lavar los trapos sucios en casita, en lugar de repartir tres cuartos al pregonero para que lo anuncie en la plaza mediática, se han liado a tirarse los trastos a la cabeza, despedir a las 'amistades' y 'para chulo yo'... Lamentable. Ya hay otros que se frotan las manos, divertidos, viendo la corrida desde la barrera. Que le pregunten a Pepiño, el zerólico orgasmo democrático que le está proporcionando el ver las miserias del adversario.

El Náufrago se había prometido alejarse un poquito de este pandemónium (capital del territorio infernal de la política), y dedicarse a labores mucho más beneficiosas y satisfactorias, pero hoy, echando una ojeada a la prensa ha leído la "Vuelta de hoja" que sirve Manuel Alcántara a su grupo mediático. Su artículo le ha ahorrado 'pensar' y describir muchas de las cosas que dan vueltas en su náufraga testa. Así que se ha transcrito el texto y ha subrayado aquellos pasajes que coinciden bastante con su propio pensar y sentir. ¡Allá va!

"La casa de los líos"

Madrid, 21 abr.

Quizá haya formas más adecuadas y sobre todo menos ruidosas, para paladear las mieles de la derrota. Los comensales del PP recuerdan a aquel personaje de Julio Camba, que sorbía estruendosamente, al que el señor de al lado le dijo:

-Es la sopa mejor que he oído nunca.

Ocurre que esa formación política agrupa a gentes que, por su propia inclinación, jamás hubiera formado grupo. Dicho de otra manera: no puede hacerse un coro entre personas que sólo tienen una cosa en común: que han olvidado la melodía de su época. Ahora se traen una trifulca que nos afecta a todos. Presenciamos la bronca no ya los clientes del bar, que estábamos tomando una copita, sino los que se pelean en el mostrador. ¿No será porque el PP tiene muchos dirigentes que son impopulares y otros, de dudosa popularidad, que desean serlo cuanto antes?

Soy un mero observador y estoy mucho mejor dotado para sufrir los avatares de esa “tarea desalmada” que es la política que para intervenir en ella, pero deploro que me den malos ejemplos de conducta personal. ¿Nunca tendremos en España un sereno partido liberal, conservador de lo que sea digno de conservarse? Se comprende que en el seno del partido haya discrepancias, pero no que haya un áspid como en el seno de Cleopatra, según aseguran los que no vieron ninguna de las tres cosas.

Me trae con cuidado el rumbo que emprenda la querella política. Sea el que sea lo sufriré por poco tiempo, pero para equilibrar el combate no es bueno el broncazo de Génova, que es la casa de los líos. Son muy torpes y además se han equivocado algunos de siglo, que es lo peor que le puede pasar a un político, aparte de elegir ese oficio. Quien aspire a ser bombero no debe consentir que le pisen la manguera.

Manuel Alcántara

lunes, abril 21

La visita puede esperar

Esta tarde el Náufrago quiso visitar una vez más el Museo Marítimo de Cantabria. Un capricho. Lo que ocurre es que antes de hacer una visita, conviene enterarse bien de los horarios. Él llego a las siete de la tarde, pensando en un hipotético horario de 4 a 8 de la tarde, pero resulta que el horario de invierno en este caso dura hasta el 30 de abril, y cierra sus puertas a las 6. Así que aplazó la visita para otro día.

Ya de paso, como casi siempre que sale va con la cámara en la recámara de cualquier bolso, se dedicó a ' levar todas las anclas' que encontraba a su paso. Y así lo dejó plasmado. Otro capricho.

Una visita

Las preocupaciones de Douce

CUANDO LAS AGUAS BAJAN TURBIAS: PICULINAS Y TRAFICANTES

Ruego a los visitantes de esta isla que me perdonen por el tono y las confidencias que pueda hacer en esta entrada, pero es que estoy muy preocupada y necesito contárselo a alguien. Me preocupa mi papá. Lean.

Hoy, aprovechando que estaba en casa sola y mi papá dedicado a sus ‘quehaceres’ o ‘quevagancias’, quise ver de nuevo el vídeo de Gin, el perrito británico que hace esas monadas en la tele y sin querer, sentí la tentación de hurgar en alguna de las intimidades de mi papá. Reconozco que hice mal y siento vergüenza por haberme metido en su correo. Creo que el descubrir lo que he leído ya me sirve de castigo, porque estoy algo avergonzada, por él y también por mí.

Creo que mi papá me engaña. En primer lugar he visto que tiene un montón de correos de 'amigas' con las que se ‘cartea’. Hoy mismo me he encontrado dos mensajes, uno de una tal Nadia y otro de una llamada Patty. Ya de por sí, con esos nombres no pueden ser más que unas ‘comehombres’ y además casi son el mismo mensaje. Ellas se creen que por escriban en inglés yo me voy a chupar el dedo, pero están muy engañadas. Yo sé inglés, alemán, francés… Hasta latín sé, si me apuran.

Díganme si no, queridos visitantes de esta isla, si no tengo razón para estar celosa, si dos tías, porque no merecen otro nombre, le escriben el mismo mensaje. Lo único que cambia es el ‘subjet’. La tal Patty lo titula “What are you up to?, algo así como “¿Qué tal, tronco?, y la Nadia: “ I am willing to meet”, o sea, traducido libremente, “Tengo ganas de ligue”. No me digan que no es para estar mosca y con la moral por los suelos

Y ahora viene lo otro, el ‘mensajito’. Con ligeras variantes vienen a decir lo mismo:

“Hello! I am bored this evening. I am nice girl that would like to chat with you. Email me at Marie@teachhipeath.cn only, because I am using my friend's email to write this. Would you mind if I share some of my pictures with you?.
O sea que las dos guarrindongas usan el ordenador de su novio y, so pretexto de que se aburren, le invitan a intercambiarse ‘fotos’ y de paso echarse un… chateo. La verdad, tengo la moral por los suelos. Yo creía que mi papá era un tío cabal, que sólo pensaba en mí y me lo veo liado con pattys, puttys, nadias y algunas…

Pero no acaban aquí mis sorpresas, (¿por qué se me ocurriría a mí, fisgar donde no me llaman?) Resulta que debe de tener más líos, porque veo también otros dos correos que con distintos nombres, vienen a decir lo mismo. Uno lo escribe un tal Leo Remus, y otro uno que dice llamarse Euclid Idris. Se diría que son Rómulo y Remo o Euclides y Pitágoras en plan chantajista: “You look stupid in this video (aquí el nombre del correo de mi papá)! see for yourself “. O sea que lo mismo anda por la red un video de mi papá en pelotas y yo sin enterarme. Nunca pensé que hubiera caído tan bajo. ¡Mi papá, el tirillas, luciendo por ahí sus vergüenzas! Sentí tal bochorno que no me atreví a pinchar en el mensaje que ponía: “Take a look at yourself :)”. Por supuesto que no lo abrí, me hubiera muerto de vergüenza. Además como soy una perrita espabilada apreté en el botón derecho para ver adónde me llevaba y vi un…'video.exe’, y eso sí me lo ha advertido mi papá, que no se me ocurra abrir un fichero de ésos y otras extensiones tipo doc. y otras. Pero aún así, me ha dejado hecha polvo.

¿Ustedes creen que puedo fiarme de mi papá? o ¿es que en el correo pueden entrar todas las pattys, las nadia, los leo y los euclides , como Pedro por su casa? Y eso que sólo les cuento el aspecto sexual, porque si les cuento la cantidad de mensajes en los que lo veo liado con trasiego de millones de euros y dólares de viudas de próceres políticos, enfermos de cáncer, hijas, herederas de no sé que fortunas fabulosas depositadas en un banco de Abidjan de preferencia, no tendría sitio en todo el blog.

Un ejemplo. El último mensaje de ese tipo empezaba así:
“Je suis Baudry Jean Pierre, un ex militaire français âgé aujourd’hui de 65 ans. J’ai servi dans l’armée française pendant 43 ans (1962-2005) et je suis aujourd’hui à la retraite et maintenant en Côte d’ivoire en Afrique de l’ouest...
Pues aquí el pollo le contaba la milonga de que tenía nada menos que “8.700.000€ (Huit millions sept cent mille Euros) que un amiguete le había colocado en un banco de Costa de Marfil y de cuyo botín le ofrecía « 30% de la somme en compensation pour m’avoir aider à mettre l’argent dans votre compte ».

En fin, perdonen, pero es que estoy preocupada por si mi papá está liado con piculinas y traficantes de dinero y necesitaba contárselo a alguien.

domingo, abril 20

Las perrerías de Gin

UN COLLIE CON MUCHO 'TALENTO'

- Mira, Douce, hoy como es domingo, te voy a llevar al circo.

- … /… ?

- Sí, no pongas esa cara entre escéptica y burlona. Sé que me conoces y por eso haces ese gesto. Estás esperando a que acabe de hablar para saber la verdad.

- Por supuesto que sí. Te conozco bastante bien, mejor de lo que tú crees.

- Lo sé muy bien, es una de las razones por las que te quiero. En el amor y en la amistad es muy importante saber leer el humor y la ironía. Es una muestra de connivencia, una señal de que no hay convencionalismos y eso hace sentirse libres.
La seriedad, las formalidades, los protocolos, muchas veces no son más que enmascaramientos, de falta de libertad para expresar lo que realmente se siente.

- Muy bien, mono, pero como siempre tienes una facilidad pasmosa para subirte a las etéreas nubes de la filosofía barata y olvidas lo principal: ir al grano. Así que explícame de una vez qué es lo que quieres decir con eso de que ' me vas a llevar al circo'. Y abreviando, que soy muy curiosa.

- Vale. Vamos al grano, sin circunloquios. Anoche, por casualidad, me encontré con este vídeo que quiero enseñarte. Se trata de un perrito al que su dueña ha presentado a uno de esos concursos de todas las teles donde acude gente que pretenden mostrar sus habilidades y su talento. Cantan, bailan, unos hace de fakires, otros tragan fuego, hay tipos que desabrochan su gabardina y enseñan el culo y lo de delante con cresta de gallo, niños precoces… o cualquier otra habilidad capaz de sorprender al respetable y a un jurado que ponen cara de interesantes, abren los ojos, muestran su extrañeza, se tapan los ojos o se desternillan de risa y luego dicen si ‘vales o no vales’.

- Vale, vale, no te embales, Romerales. Entendido, pero déjate de más explicaciones y dime de una vez de qué va el video y enséñame 'ya' a mi amigo, que me tienes en ascuas.

- Mira, te cuento. Luego lo ves y me das tu perruna opinión, que es muy importante. El concurso al que le ha presentado su dueña se llama “ Britain’s got Talent”, que viena a decir que los 'británicos son unos listillos y tienen mucho talento'. A ese concurso presentó Kate, la chica de la que te he hablado, a Gin, su perro.

- El nombre no es muy allá, pero ¿qué hacen? ¿me lo quieres contar de una vez y ponerme ya el video?

- Pues mira, salen al escenario, ella con una cara muy británica, una varita mágica en la mano y Gin, con su cara de Collie. Comienza el numerito. Kate y Gin se mueven al ritmo que marca la música. El ‘artista’ empieza a dar vueltas pasando por debajo de las piernas de su dueña, luego recorre todo el escenario dando vueltas. Giros y más giros imitando a Kate. El público y el jurado abren la boca de admiración y aplauden. Entonces Gin se pone sobre sus dos patas y sigue a la chica caminando hacia atrás y girando en torno a ella. Más ‘¡ohssss!’, más aplausos. El perro sigue su numerito metiéndose entre las piernas de su dueña, se arrastra, repta. Más cabriolas, más virguerías, hasta que acaba en brazos de su compañera de ‘baile’. El público aplaude a rabiar, se levanta de los asientos, los del jurado se suman al festejo. Un éxito total y Gin, tan fresco, como si no hubiera hecho nada del otro mundo.

- De acuerdo, ya te has explayado lo suficiente. ¿Quieres hacer el favor de ponerme el vídeo?

- Aquí lo tienes:






- Pues mira, ‘in my oponion…”, que diría la Amanda ésa del jurado, encuentro a Gin un ‘chico muy interesante’, con un gran sentido del humor, sin miedo al ridículo para hacer estas ‘perrerías’ delante de ese público un poco papanatas que se cree que somos tontos o no sé qué y que sólo valemos para ser cariñosos, fieles, obedientes, serviciales y todas esas cosas que los humanos esperáis de nosotros.

Lo que me sorprende un poco o bastante, es que tengamos que parecernos a vosotros y hacer estas gansadas para que nos consideréis ‘inteligentes’. Nuestra mejor prueba de inteligencia está en hacernos los tontos para que vosotros sigáis creyendo que sois los ‘listos’. Somos lo suficientemente inteligentes para aguantar vuestras tonterías sin señalaros con el dedo y haceros creer que sois graciosos. Y con esto corto y cierro.

Voy a seguir viendo cómo Gin se ríe de vosotros. Gracias, por haberme ' llevado al circo'.

¡Viva el progreso!

Esta mañana mi papá me ha llevado de paseo a una playa que hacía mucho tiempo que no visitábamos. Lo primero que nos llamó la atención fue la cantidad de 'chaleses', 'acosados' o como demonio se llamen, que cubrían una zona que antes, 'anteayer', eran prados. Es lo que los humanos llaman progreso y hasta 'calidad de vida', lo llaman. La verdad es que a mí, como perrita, la mayoría me parecen disparates por no decir horrores, pero no voy a ponerme solemne. Ellos creen que con eso encuentran la felicidad aunque sea cargándose a la madre Naturaleza que, por cierto, tiene mucho mejor gusto. ¡Allá, ellos! Aunque sería mejor decir ¡allá, nosotros todos!

Yo aproveché lo que aún queda un poco verde, retocé cuanto pude, vi las vacas desde la barrera y luego bajamos por unas escaleras muy ‘pindias’ como dicen por estas tierras. La verdad es que desde arriba daba un poco de yuyu caerse allá abajo. Y abajo estaba la playa de Somocueva que yo llamo de los ‘desnuditos’, pero hoy la que estaba ‘desnuda’ era la playa. No había nadie más que mi papá y yo. Aunque mirándolo bien, no estaba ‘desnuda’, sino que en la parte que da al acantilado estaba llena de basura, de bidones, botellas, cuerdas, palos, plásticos de todas las clases. Una playa que un día mi papá llamó “Paraíso”, estaba hecha un muladar. Menos mal que nosotros nos alejamos de todo aquello que hacía daño a los ojos y paseamos cerca del agua, en la zona de la playa que las mareas se encargan cada día de limpiar.

Después volvimos a subir la escalera y desde arriba, entre tojos y retamas (?), pudimos extender la vista muy, muy lejos . Era un placer , una sensación de libertad, poder mirar hacia el mar y no encontrar ni casas, ni postes, ni carteles, ni vallas…