viernes, octubre 28

¿Dónde están las llaves? (Historia real, irreal)

Un día Andrés decidió, a su manera, o sea de repente, emprender viaje hacia su ciudad natal, una fría, entrañable, hermosa ciudad castellana, por cuyas venas discurren todos los hematíes, leucocitos y plaquetas de la Historia. Una ciudad severa y alegre al mismo tiempo, áspera y recia como su clima, pero sencilla y acogedora como sus gentes. Sintió la necesidad de volver a su casa , a su barrio, al clima interior de su infancia. En realidad no le movía tanto el deseo de volver a su casa, como encontrar el yo perdido de su niñez. Ese yo soterrado bajo un montón de órdenes, admoniciones, prohibiciones, advertencias, mandamientos... sin apenas conocer qué sabor tiene el cariño, la comprensión, la ternura, la libertad y el amor. Ésas eran palabras desterradas de su país infantil Toda su ternura, su confianza, sus fragilidades, sus temores o sus ansias estaban prohibidas en el país del “¡Tecallas!”. ¡Qué nombre tan raro para cobijar a un niño, sensible, frágil/fuerte, soñador, jovial , a pesar de los pesares...!

Pero hay qué ver cómo estaba la carretera de regreso a sí mismo. A pesar de haberla recorrido decenas , centenares de veces, le parecía completamente distinta. Estaba pésimamente asfaltada, sin apenas indicaciones sobre velocidad, curvas, tramos peligrosos, cruces o badenes. Quizá fuera culpa de DGT, o simplemente que la ruta de la ida y regreso por nuestras vidas no tenga más señales que las que nosotros diseñemos. Sin embargo en el retorno a casa ,Andrés iba acompañado de extraños personajes. No eran agentes de tráfico, sino más bien una especie de operarios, sin un especial traje de faena, que iban señalizando los distintos tramos difíciles con misteriosas señales. Por ejemplo, ¿qué señal poner en aquel lugar en que la carretera se había desdibujado y no era más que una especie de lago, que cubría hasta la mitad de las ruedas? Además que tras aquella laguna, la carretera viraba en un ángulo recto y por su lado izquierdo bordeaba una especie de acantilado y, allá abajo, el mar. Una costa muy parecida a la que Andrés visitaba durante el verano

Pero no se habían acabado las sorpresas del camino. Unos kilómetros más allá, la carretera atravesaba una ciudad completamente a oscuras. Podría ser cualquier villa de la región, porque a pesar de la oscuridad casi total, se adivinaban unas fachadas señoriales con escudos que hablaban, no a las claras, sino a oscuras, de linajes e hidalguía. En aquella villa, sin habitante alguno, como si la noche se los hubiera tragado, sólo aparecía levemente iluminado un sepulcro nobiliario, de piedra, con blasones. Andrés parecía desconcertado ante tan singular hallazgo y se preguntaba por qué semejante artefacto se cruzaba en el camino hacia sí mismo. Es lo que tienen estos extraños y misteriosos viajes. Tampoco en todos los viajes entendemos el porqué de las gentes , los lugares y los monumentos que se nos cruzan en el camino.

El hecho es que, al salir de aquella misteriosa y abandonada villa se dio cuenta, de repente, que había emprendido el viaje y no había cogido las llaves de su casa o ¿eran las llaves de sí mismo? Cualesquiera que fueren, iba sin llaves y empezaba a preguntarse cómo se puede entrar en casa o en uno mismo, sin las llaves. Por supuesto, no quería llegar y pensar en quién podría prestárselas, aunque tuviera lejanos conocidos que pudieran tener algún manojo que le abriera. Decidió pues llamar a casa, para ver si le daban una idea de quién podría procurárselas. Su mujer le habló de alguna sobrina que quizá estuviera en la ciudad por razón de sus estudios. Pero Andrés no se fiaba de jóvenes , más atentos a sus fines de semana, que a las necesidades de su tío. Por otra parte pensó, que precisamente por ser un fin de semana , algún otro familiar podría haber tenido la misma idea que él, y cuando llegara, la casa estuviera ocupada. Ahí queda en suspenso su historia... ¿Cuál sería la decisión de Andrés?

Me gustaría que alguno de ustedes me sugiriera el final de esta historia... Siendo como es una historia abierta, cualquier determinación es posible. ¿Dónde está la llave?

miércoles, octubre 26

Meditaciones en voz alta

¿Estamos más vivos cuando de verdad aceptamos la certeza de nuestra muerte?

¿La mejor manera de "no vivir", es creyendo en la ilusión de que nosotros no moriremos?

Aceptar que tu amor puede desaparecer, puede ser una razón para vivir cada momento intensamente. No es el momento de pensar que el futuro puede no tenerte y decretar esa muerte desde ahora.Admitir que puedes no quererme, es la manera menos egoísta de quererte.

Este grupo de caras, aún llenas de ilusiones, son una poderosa razón para entregarte a ellas entero y darles lo mejor que tienes. Esta hora es única no la desperdicies.

Es cierto que no todos los rostros reflejan ilusión, algunos muestran indiferencia, desgana, poca ilusión por aprender. También ellos te agradecerán que les des lo mejor de ti mismo.

Hacer frente a la soledad es la única manera ver de verdad lo que tienes.

lunes, octubre 24

Cuando decimos: "digo" ¿Quizás deberíamos decir...?

"Simplemente no la puedo olvidar"
No se trata de eso.
Es que no puedo admitir
lo inútil que soy para ella,
no puedo admitir que ella
se olvide de mí.

"Todo lo que deseo es ser amado"
Desear ser amado o ser amable
no es querer ser algo
sino que los demás sean algo

"Necesito tu corazón, tus ojos,
tus oídos, tus manos, tus palabras"

Necesito que me veas , que me oigas,
que me sientas, que me hables, que me ames.
Pero cuando doy aquello que deseo
compruebo que poseo lo que pensaba que no tenía.

NOTA: Son tan sólo reflexiones de Hugh Prather. Quizás los demás podamos reflexionar sobre lo que hay de cierto en sus palabras y saber qué queremos decir realmente con las nuestras . ¿Sabemos expresar con claridad nuestros sentimientos?

domingo, octubre 23

De Juzgado de Guardia


Al parecer, todas estas preguntas y respuestas son verídicas, hechas en juicios y recogidas en la revista que edita el Colegio de Abogados de Madrid (La última es buenísima)


- ¿Estaba usted presente cuando le tomaron la foto?

- ¿Estaba usted solo, o era el único?

- Fue usted, o su hermano menor, quien murió en la guerra?

- ¿A qué distancia estaban uno del otro los vehículos en el momento de la colisión?

- Usted estuvo allí hasta que se marchó ¿no es cierto?

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- Pregunta: Doctor, ¿cuántas autopsias ha realizado usted sobre personas fallecidas?
- Respuesta: Todas mis autopsias las realicé sobre personas fallecidas.

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- Pregunta: Cada una de sus respuestas debe ser verbal, ¿de acuerdo?. ¿A qué escuela fue usted?
- Respuesta: Verbal. (Risotadas y comentarios jocosos en la sala)

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- Pregunta: ¿Le dispararon en medio del follón?
- Respuesta: No, me dispararon entre el follón y el ombligo.
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- Pregunta: ¿Recuerda usted la hora a la que examinó el cadáver?
- Respuesta: La autopsia comenzó alrededor de la 8:30 p.m.
- Pregunta: ¿El Sr. Pérez Tomilla estaba muerto en ese momento?
- Respuesta: No, estaba sentado en la mesa preguntándome por que estaba yo haciéndole la autopsia. (El Sr. Juez tiene que imponer orden en la sala, el alboroto es tremendo, se escuchan carcajadas por todas partes)

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- Pregunta: Doctor. ¿Antes de realizar la autopsia, verificó si había pulso?
- Respuesta: No.
- Pregunta: ¿Verificó la presión sanguínea?
- Respuesta: No
- Pregunta: ¿Verificó si había respiración?
- Respuesta: No
- Pregunta: Entonces es posible que el paciente estuviera vivo cuando usted comenzó la autopsia?
- Respuesta: No
- Pregunta: ¿Cómo puede usted estar tan seguro, Doctor?
- Respuesta: Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un tarro.
- Pregunta: ¿Pero podría, no obstante, haber estado vivo el paciente?
- Respuesta: Es posible que hubiera estado vivo y ejerciendo de abogado en alguna parte.

miércoles, octubre 19

"Gajes" del oficio

No sé muy bien si a lo que me dedico, en lo que trabajo, sufro, gozo, me enfado, me alegro... es un oficio, una vocación, una profesión, o un mero empleo. Para decir verdad, es un poco de todo eso. La palabra oficio no me satisface mucho, sobre todo si me atengo a la acepción del RAE “ profesión de algún arte mecánica” y menos si hablamos de “oficio divino”, que bien humano es. Pero sí tiene que ver con lo de “ocupación habitual”, nada agobiante, añado yo. La palabra vocación, retumba en mis oídos como “inspiración con que Dios llama a algún estado”, y confieso que no he oído tal voz, aunque si haya sentido esa inclinación y sobre todo el gusto por descubrir algo junto a otros, sentir sus reacciones y sobre todo sus afectos. Esto es, sobre todo, lo que me gusta de mi trabajo, cada día es distinto, ninguna clase se parece a otra, aunque sea el mismo grupo. Ellos y yo podemos tener un estado de ánimo distinto, según la hora, según las clases que nos hayan precedido o las horas que vendrán después.

Lo de “gajes” lo he dicho en el sentido primitivo que tenía la palabra de “gratificación”, no en el del tono irónico que ha tomado la expresión “gajes del oficio”.
Hoy, por ejemplo, entre esos “gajes “ de mi oficio” he recibido una sonrisa de una chica a cruzarnos por el pasillo, unos “pónnosla otra vez”, “esta canción me la bajo”, después de haber escuchado una canción antiquísima, “Aline”, para revisar el passé composé. Quiere decir que ese “passé” también llega a la sensibilidad de estos quinceañeros. Estas pequeñas gratificaciones, sentir que no hay señales particulares de aburrimiento , aunque sea la última hora de clase, después de otras cinco u oír decir ayer a una señora que estudia canto y que debe pasar de la treintena . “esto nunca me lo habían enseñado”, simplemente porque había visto de manera gráfica que una vocal que se pronuncia o se canta es "un sonido que se pronuncia con la voz (voce), que no encuentra obstáculos".
Todos estos y muchos más, charlar con un compañero, solucionar un pequeño problema, recibir el agradecimiento de otro por dejarle un aula, son los “gajes” que aún me tienen atado a mi “oficio”, después de muchísimos años. No diré cuántos para que nadie se asuste.

Otro día hablaré de las cosas que no me gustan tanto. Aunque creo que son más las gratificantes

sábado, octubre 15

¡Con Dios!

Quédate con Dios – me dijiste-
Y me quedé más solo que la una,
o que uno mismo,
cuando se queda a solas con sus dudas...

..................................

O como escribía Carlos Salomón:

Y mi riqueza es ésta:
unos cuantos segundos
de amor y unas razones
de eternidad que aduzco.

miércoles, octubre 12

Convocatoria

Hoy he convocado ante mí,
a todos mis afectos,
a todos los cariños,
las caricias, los besos.
A todos los "te quiero".

Los necesitaba a todos,
para cubrirme con ellos
y protegerme del frío,
del desamor , del vacío.

Llamé a los besos cercanos
también a los lejanos.
Los que ahora siento,
los que sentí ayer,
a los de hace un mes,también.

Los necesitaba a todos,
como el más suave bálsamo
para curar mis heridas.
Necesitaba luz en tanta oscuridad.

Cité a los cariños perennes,
a los más pasajeros.
Los que siempre estuvieron,
los que siempre estarán
aguantando aguaceros.

Os necesito a todos:
cariños, amor, afectos,
ayudas, sonrisas, perdones...
Sois también yo, como lo son
las dudas,los "no entiendo",los temores.

Comun-ic-ación

Lo de la comunicación debe ser una "acción común", algo así como que una persona percibe, comprende, acepta al otro y de paso se acepta a sí mismo , como es. No siempre que conversamos "comunicamos". Hay silencios más elocuentes que muchas palabras. Comunicamos con los ojos, comunicamos en silencio, comunicamos con nuestra actitud...

De nuevo copio las últimas reflexiones que acabo de leer.

" No quiero escuchar únicamante lo que dices,
quiero sentir lo que quieres decir.

"A veces las emociones más profundas se expresan
en palabras irracionales"

"Quiero que seas capaz de decir cualquier cosa.
Incluso lo que no quieres decir."

"El núcleo de toda conversación
es un llamado a la emocionalidad"

"Si ignoro la demanda emocional
y respondo sólo a tus palabras
no habrá comunicación entre nosotros
ni una corriente de comprensión".
(Hugh Prather)

Todo eso lo he experimentado yo , y lo he visto , no en ningún libro, sino en la práctica.

domingo, octubre 9

Firmas favoritas





Soy asiduo lector del “Semanal” (actualmente XLSEMANAL), suplemento que dirige Mar Cohnen, edita Taller de Ediciones, y que se vende con varios periódicos de provincias.

Me interesan sobre todo las tres firmas de la revista: Arturo Pérez Reverte, Juan Manuel de Prada y Carlos Herrera. Me gustan los tres por razones distintas y por algo que los une, no seguir los dictados del pensamiento único , infelizmente reinante. Literariamente me gustan los artículos de A.P.R. y J.M.P , más que los de mi admirado Carlos Herrera. Envidio a Pérez Reverte por diversos motivos, no sólo porque haya hecho de su vida una novela, como a mí me habría gustado ( a quién no). Me gusta su lenguaje descarnado, directo , irreverente y la propiedad con que lo maneja. En realidad admiro a la gente que sabe que expresar con claridad lo que siente , sin eufemismos, aquellos que son fieles a sus ideas , soplen los vientos que soplen. Me gustan los que siguen llamando pan al pan, al vino, vino y a los gilipollas, gilipollas.

Juan Manuel de Prada modula mejor sus pensamientos, y su lenguaje se acompasa a la expresión de sus sentimientos. Pero también camina por su propia ruta, sin dejarse llevar por los vientos que soplan. Y eso, en tiempos del pensamiento unánimemente único, es de agradecer. Que las voces suenen con su propio timbre. En su artículo de esta semana habla de la terapia Dogma, movimiento cinematográfico de vanguardia que pretende despojar el cine de todo artificio técnico. Pero más allá de la pretensión de esta “Nouvelle vague” rediviva, me ha interesado hasta qué punto esta terapia cinematográfica puede llevar en “El desenlace” del vigués Juan Pinzas, al histriónico Javier Guruchaga a enfrentarse , como delante de un espejo, ante los añicos de su propia identidad, o hacer que la “fortaleza” de Pepe Sancho, se tambalee ante los embites de un dolor mal digerido. Ya en los años 70 y 80, y supongo que se sigue utilizando, el teatro sirvió a grupos de terapia, la misma Lola Herrera se encontró a sí misma representando “ Cinco horas con Mario”.

Carlos Herrera, normalmente, va por otros caminos, sacando de los fogones, de los bares o de los barrios andaluces a sus personajes favoritos. Sigo admirándole como hombre de radio, o simplemente como hombre , aunque , para mí, su estilo literario esté algunos peldaños más abajo que los dos anteriores. Pero tampoco es necesario ser un escritor excelso, si lo que se expresa se hace con naturalidad y cuidado. El artículo de esta semana , “Arpones contra el pensamiento simple”, no le ha costado mucho. Se limita a glosar el libro “El Topicario” de Jesús Cotta, profesor de ética y filosofía, donde desmenuza todo lo que se oculta tras le lenguaje de los tópicos, el pensamiento simple.

"Palabras a mi mismo"

Sigo leyendo el libro de Hugh Prather.Trato de "entender" , que no leer, lo que él "sintió", no escribió. Porque sólo lo que de verdad uno siente, asimila, asume, sólo eso es vida, es sentimiento. Lo demás no deja de seguir siendo "literatura".

Si tomo en cuenta mis sentimientos durante el día
Y trato de hacer aquello que realmente deseo
No siento haber perdido el tiempo
Al final de la jornada.

Pensar que mis deseos se refieren al futuro
Me impide hacerme responsable de ellos ahora
Y, lo que es peor, me induce a planificar el futuro.

Estoy tratando de ser yo mismo
O satisfago una imagen feliz de mí?
Yo soy todo lo que soy en el presente.

Soy el que empezó.
Cuando termine
Seré lo que ha quedado de mí.

Mi lucha cotidiana vale la pena,
Pero es, sin embargo, un combate
Que nunca concluiré.

Qué cantidad más absurda de energía
He gastado en mi vida tratando de entender
Cómo son las cosas “realmente”, cuando
Casi siempre no fueron así.

No hay absolutos para algo tan
Relativo como la vida humana.

Mi problema es analizar la vida
En vez de vivirla.
Una teoría es una teoría y no la realidad.

No es posible afirmar algo sobre la realidad
Sin omitir muchas cosas que son también verdaderas.

Tus amigos están a tu lado.
Deja que la conversación surja. No te entrometas.
Reclínate y permite que la realidad ocurra.

sábado, octubre 8

Caravana contra el olvido


Esta mañana acudí a un encuentro organizado por la víctimas del terrorismo. Era la primera escala del autobús, "Caravana contra el olvido", que visitará algunas ciudades españolas. Acudí, pensando en las personas que han perdido absurdamente sus vidas por el fanatismo de los que piensan que las ideas , “sus” ideas, se pueden imponer mediante un tiro en la nuca, o haciendo saltar por los aires coches, vagones de tren o autobuses... Pensaba en los que ya no podrán ver crecer a sus hijos, a los que no les dejaron crecer, a los que postraron para siempre en una silla de ruedas o a los que les inocularon en su alma el miedo, el terror o la muerte de sus ilusiones en vida.

Pensaba en ellos y muy especialmente en los que viven con el miedo en el cuerpo, los que no pueden ir libremente al bar, al comercio, a su trabajo sin volver la cabeza por si alguien les sigue. Los que deben aguantar la mirada despectiva de los vecinos de su pueblo, soportar sus insultos, o vivir lejos del paisaje y de las gentes que forman parte de ellos. Pensaba en ellos y me preguntaba si yo sería capaza de vivir soportando esa presión y reconocía en mi interior que no sería capaz de aguantar esta violencia continua. Estar allí, era sólo un pequeño gesto, apenas nada, porque cuando vuelvan a sus casas, algunos, deberán aguantar esa presión en la calle , en los pasillos y en las clases de la universidad donde trabajan. Y habrá días que se preguntarán: ¿Vale realmente la pena llevar esta vida cuando ves que mucha gente te da la espalda, le importa muy poco lo que te pasa, se callan, dan la mano a los que no quieren dialogar, sino imponer sus Ideas. Como si una idea propia valiera más que una sola vida.

Y en esta concentración, dónde una vez más, al mirar en mi alrededor , me preguntaba, como cuando acudía a las manifestaciones contra la guerra de Irak, ¿quiénes son los “míos”? Y me sentía extraño, cuando oía a la gente abuchear al Presidente Revilla que trataba, entre gritos, explicar por qué estaba allí y expresaba su solidaridad con todos los que sufren la violencia sin sentido. Yo, que no soy precisamente un simpatizante de muchas de sus actitudes , no podía por menos de reflexionar sobre la actitud de la gente de este país, que todo lo mezcla, política y sentimientos, actitudes dignas de respeto y palabras vacías... Al terminar el acto, me sentí obligado a ir adonde se encontraba, rodeado de periodistas que le enchufaban su micrófonos, saludarle y decirle: “Señor Presidente no estoy de acuerdo con usted en muchas de sus actitudes, pero le felicito por sus palabras sentidas y valientes de hoy, porque sé que no obedecen a ningún gesto político. Lamento que haya gente que no sepa distinguir las churras de las merinas.”

Sus palabras que apenas se podían seguir, entre abucheos, me llegaron más dentro que las mismas del presidente de la asociación, que me parecieron más frías o la propia oración de un sacerdote que me sonó a rutina .

viernes, octubre 7

Dissertation

Entre la mucha basura que uno recibe sin desearlo en el correo , a veces se cuelan mensajes realmente interesantes , que invitan a una reflexión.

Desde hace ya algún tiempo, recibo periódicamente una especie de boletín de novedades, realizado por un grupo de profesores franceses. Trata de distintos temas, pero principalmente aborda cuestiones filosóficas y ofrece sugerencias para los alumnos que deben realizar la famosa “Dissertation”, una prueba muy cartesiana y muy francesa, que marca una impronta en la mentalidad gala: el arte maravilloso de lo que lo que ellos mismos llaman “couper les cheveux en quatre”, para indicar aquellos que buscan sutilidades excesivas. Entre esta “tetrapiloctomía” y nuestros “salga el sol por Antequera”, “todo vale”, “qué más da”… hay un camino intermedio, el de saber exponer con claridad y precisión aquello que queremos expresar , sin perdernos en palabrería hueca. (Véase el lenguaje de nuestros más preclaros políticos repleto de vacuidades).

Digo esto, porque me ha llamado la atención el mero enunciado de las cuestiones que les mandan comentar. Vean:

“La conciencia que tengo de mí mismo revela principalmente mi ser o mi deber?”
“Los prejuicios y las pasiones forman a menudo una muralla impenetrable a su claridad”
” ¿Se puede ser sin tener conciencia de ser y tener conciencia de ser sin saber lo que se es?”
”Decir que un juicio es subjetivo, quiere decir que es arbitrario?”


Me imagino a nuestros alumnos de 2º de Bachillerato, incluso a alumnos del último curso de carrera, dado su grado de abstracción y el hábito de reflexiones personales tras ver O.T. el “Gran Hermano” y programas culturales semejantes, tratar de responder a estas cuestiones sin poner cara de marcianos. O esbozando un gesto como diciéndote: “Pero, tío,¿ tú de qué vas? ¿Te has vuelto majara?”

lunes, octubre 3

Hugh Prather

Hoy pasé por delante de una librería. Nada anormal. Me quedé mirando el escaparate y me llamó la atención la portada de un libro, mejor dicho su título " Palabras a mí mismo". No había oído nunca hablar de su autor, Hugh Prather. Luego me he enterado que vive en una cabaña en las montañas de Nuevo México,que ha escrito más de una docena de libros,algunos escritos en colaboración con su mujer, que es conferenciante y tiene un programa de radio semanal en su país. Todo esto lo he sabido después, pero lo que seguía atrayendo mi interés era el título y lo que aparecía escrito debajo: "Mi lucha por convertirme en persona". ¿Y quién no está librando esa batalla?

Es un libro, en realidad una especie de diario, que está escrito en un lenguaje muy sencillo y directo. Se lee con facilidad y es una invitación a reflexionar, o más bien, a vivir. He anotado alguna de sus reflexiones o sentimientos, para tratar de recordarlos llegada la ocasión.

-"Pensar es, a veces, un mecanismo defensivo, un modo de evitar algunos sentimientos, una manera de no encarar la situación en que me encuentro."

- " Recibí de la naturaleza mi cuerpo y mis emociones, es absurdo que me censure por estar asustado o por sentirme inseguro, egoísta o vengativo. Hacerlo es como enojarme por el tamaño de mis pies. No soy responsable de mis sentimientos sino de lo que hago con ellos"

- "Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que «debería ser». Mi ansiedad no se origina en una visión del futuro, sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad".

- "No deseo vivir para cumplir un objetivo. Sólo quero vivir"

- "Cuando decido y pienso que tal vez no alcance las expectativas que tengo de mí mismo, brota la ansiedad"

- " El modelo por el cual debo vivir es no tener ningún modelo"

- " Si viviera para obtener resultados, estaría condenado a una contínua frustración"

- " El perfeccionismo es una muerte lenta"

- " Algunas veces reacciono frente a mis errores como si me hubiera traicionado. Mi temor a equivocarme parece basarse en la secreta suposición de que soy potencialmente perfecto y bastaría sólo un poco de cuidado para no caerme del cielo"

- " Cuando haya "escuchado" a todos mis errores habré crecido"

... Y así muchos más.